La detención de Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero, durante una operación militar de Estados Unidos, modificó de forma inmediata el equilibrio interno del poder en Venezuela. Aunque el exmandatario fue extraditado junto a su esposa, Cilia Flores, la estructura que sostuvo al chavismo durante más de una década permanece activa. El control del Estado quedó repartido entre figuras civiles y militares que ahora operan bajo una vigilancia internacional directa.
Diosdado Cabello y el control del aparato de seguridad

Uno de los actores centrales es Diosdado Cabello, actual ministro del Interior y Justicia, quien mantiene bajo su órbita a la policía, el sistema penitenciario y sectores vinculados a las milicias. Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares por información que permita su captura, al acusarlo de conspiración de narcoterrorismo, tráfico de drogas y uso de armas en apoyo a esas actividades, según la Administración para el Control de Drogas (DEA). Cabello ha negado los cargos y continúa ejerciendo funciones desde Caracas.
Su figura representa a la vieja guardia militar del chavismo, con vínculos directos con el poder armado y capacidad de presión interna. Tras la caída de Maduro, Cabello ha reiterado mensajes de lealtad al proyecto político y ha exhibido consignas asociadas al liderazgo del exmandatario, en un contexto marcado por la desconfianza dentro del oficialismo.
Delcy Rodríguez como presidenta interina

La conducción formal del Estado recayó en Delcy Rodríguez, designada presidenta interina con el respaldo del Tribunal Supremo de Justicia y del alto mando militar. Antes de asumir el cargo, fue vicepresidenta y ocupó puestos clave como canciller y responsable de áreas económicas. Su nombramiento abrió una etapa de transición bajo presión externa, con Estados Unidos condicionando su respaldo a gestos de cooperación política y económica.
Rodríguez enfrenta un escenario complejo: por un lado, mantiene un discurso de defensa de la soberanía y rechazo a la captura de Maduro; por otro, ha expresado públicamente su disposición a dialogar con Washington. El presidente Donald Trump ha señalado que su gobierno considera que la mandataria interina está “cooperando”, especialmente en asuntos vinculados al petróleo y a la estabilidad institucional.
Jorge Rodríguez y el poder legislativo

En paralelo, Jorge Rodríguez juró nuevamente como presidente de la Asamblea Nacional, consolidando el control legislativo del chavismo. Médico psiquiatra de formación, ha sido ministro, alcalde de Caracas, rector del Consejo Nacional Electoral y negociador en diálogos con la oposición y con actores internacionales. Su rol actual lo posiciona como el principal articulador político del régimen.
Mientras Delcy Rodríguez encarna la continuidad ejecutiva, Jorge Rodríguez concentra la arquitectura institucional que permite sostener la transición. Analistas lo señalan como el garante del orden interno, encargado de mantener cohesionadas a las distintas facciones del poder en un momento de alta fragilidad política.
Vladimir Padrino y el factor militar

Otro nombre clave es Vladimir Padrino, ministro de Defensa y máxima autoridad militar del país. Estados Unidos ofrece 15 millones de dólares por su captura, acusado de conspirar para distribuir cocaína mediante aeronaves registradas en ese país. Padrino ha sido un pilar del chavismo desde la llegada de Maduro al poder y conserva influencia directa sobre las Fuerzas Armadas.
El control que ejercen Cabello y Padrino sobre estructuras militares y de seguridad los convierte en actores decisivos ante cualquier intento de reconfiguración interna. Washington ha advertido sobre las consecuencias de un quiebre institucional, en un contexto donde la gobernabilidad depende en gran parte de su respaldo tácito a la presidencia interina.
Nicolás Maduro Guerra y la lealtad familiar

Tras la captura de sus padres, Nicolás Maduro Guerra, conocido como Nicolasito, se mantuvo en la escena política como diputado y dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Economista de formación, ha ocupado cargos vinculados a la cultura y a la Asamblea Nacional Constituyente. En un discurso público, expresó su apoyo a Delcy Rodríguez y llamó a la unidad dentro del oficialismo.
María Corina Machado y el papel de la oposición

En el campo opositor, María Corina Machado sigue siendo la figura más visible, pese a permanecer en la clandestinidad entre Venezuela y el exterior desde hace más de un año. Su movimiento fue clave en la derrota electoral del chavismo en 2024 y le valió el Premio Nobel de la Paz 2025. Aunque cuenta con respaldo internacional, sectores del gobierno estadounidense han descartado impulsar su llegada inmediata al poder, al considerar que no controla a las fuerzas armadas ni a las instituciones.
Un poder fragmentado bajo vigilancia internacional

El escenario que se abre tras la salida de Maduro muestra un poder fragmentado, sostenido por equilibrios internos y por la presión de Estados Unidos. Delcy Rodríguez gobierna con respaldo condicionado; Jorge Rodríguez administra el engranaje legislativo; Cabello y Padrino conservan el control armado; y la oposición observa desde fuera del sistema. El rumbo político de Venezuela dependerá de cómo estas fuerzas gestionen una transición marcada por la incertidumbre.