La política venezolana atraviesa uno de sus episodios más delicados y confusos. La captura de Nicolás Maduro, ocurrida en la madrugada del 3 de enero, no solo marcó un punto de quiebre dentro del chavismo, sino que provocó un remezón regional que sigue generando interrogantes sobre el verdadero control del poder en Caracas.
Tras este hecho, las decisiones comenzaron a tomarse con rapidez y bajo fuerte presión internacional. El primer paso fue la designación de Delcy Rodríguez como presidenta interina, una jugada que sorprendió tanto a sectores oficialistas como a la oposición. Sus posteriores declaraciones, en las que dejó abierta la puerta a una cooperación con Estados Unidos, terminaron de confirmar un giro inesperado en la estrategia del régimen, especialmente luego del anuncio de los primeros acercamientos para reactivar acuerdos vinculados a la venta de petróleo.
En medio de ese escenario de transición, surgieron múltiples preguntas sobre el rol que asumirían figuras históricas del chavismo como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, pero también sobre el futuro político del hijo del exmandatario, Nicolás Maduro Guerra, conocido popularmente como “Nicolasito”, un nombre que vuelve a cobrar relevancia tras la caída de su padre.
Nicolás Maduro Guerra: del apellido al poder
Nacido el 21 de julio de 1990 en Caracas, Nicolás Maduro Guerra es hijo del primer matrimonio del líder chavista con Adriana Guerra Angulo. Su llegada a la vida política coincidió directamente con el ascenso de su padre a la Presidencia, una circunstancia que ha sido objeto de críticas constantes por parte de analistas y organismos internacionales.
Diversos informes señalan que su ingreso al aparato estatal estuvo marcado por la creación de cargos diseñados específicamente para él, sin antecedentes institucionales claros.
Uno de los más cuestionados fue el de jefe del Cuerpo de Inspectores Especiales de la Presidencia, una figura que le permitió moverse con amplias prerrogativas dentro del Estado. Posteriormente, ocupó espacios en la Asamblea Nacional Constituyente y en la Asamblea Nacional, consolidando una presencia política que siempre estuvo ligada al poder familiar.

Las investigaciones que lo señalan en Estados Unidos
El nombre de Nicolás Maduro Guerra aparece mencionado en expedientes judiciales de Estados Unidos, donde es señalado no solo como beneficiario del poder de su padre, sino como pieza activa dentro de una presunta estructura criminal. En esos documentos también figura Cilia Flores, esposa de Maduro, como parte del círculo cercano investigado.
Según el Departamento de Justicia estadounidense, Nicolasito enfrenta acusaciones relacionadas con conspiración para el narcotráfico, uso de armamento de alto poder y participación en operaciones destinadas a facilitar el ingreso de grandes cargamentos de cocaína a territorio norteamericano. Las investigaciones sostienen que estas actividades se habrían extendido durante varios años y que involucraron el uso de aviones oficiales y protección militar.
Uno de los episodios más delicados señalados por las autoridades ocurrió en Medellín, Colombia, en el año 2020. De acuerdo con los informes, Maduro Guerra habría participado en una reunión con integrantes de disidencias de las FARC, en la que se discutieron rutas, logística y acuerdos para el tráfico de drogas y armas.
Las frases que encendieron las especulaciones
Un día después de la captura de su padre, Nicolás Maduro Guerra publicó un mensaje que rápidamente generó lecturas políticas dentro y fuera de Venezuela. “La historia dirá quiénes fueron los traidores”, afirmó, una frase que muchos interpretaron como una advertencia interna en medio de la reconfiguración del poder.
Días más tarde, ya con Nicolás Maduro y Cilia Flores bajo custodia, Nicolasito reapareció en una sesión de la Asamblea Nacional, donde hizo un llamado a la unidad y defendió la continuidad del proyecto chavista. Su discurso estuvo acompañado de gestos públicos de respaldo a Delcy Rodríguez, a quien prometió apoyo irrestricto durante su posesión como presidenta interina.
El círculo más cercano del chavismo
Maduro Guerra ha sido señalado históricamente como parte del llamado “círculo de hierro”, el grupo reducido que sostiene la estructura del chavismo. Este núcleo está conformado por figuras con amplio poder político y militar, muchas de ellas investigadas o requeridas por la justicia estadounidense por delitos relacionados con narcotráfico y terrorismo.
Dentro de ese grupo figuran nombres como Diosdado Cabello, considerado uno de los cerebros estratégicos del régimen; Cilia Flores, con fuerte influencia en las decisiones del Estado; y Ramón Rodríguez Chacín, vinculado a la articulación de estructuras armadas irregulares. Aunque Maduro Guerra forma parte de ese entorno, expertos coinciden en que su peso real es menor frente a estos actores históricos.

¿Cuánto poder tiene realmente Nicolás Maduro Guerra hoy?
Tras la captura de su padre, el rol de Nicolasito parece haberse concentrado más en lo simbólico y comunicacional que en la toma de decisiones de fondo. Su presencia constante en la Asamblea Nacional, su actividad en redes sociales y su discurso emocional buscan transmitir una imagen de continuidad, aunque el control efectivo del Gobierno parece estar en manos de la cúpula tradicional del chavismo.
Si bien mantiene cargos dentro del PSUV, como el enlace con sectores religiosos, y ha asumido la defensa pública del legado familiar, analistas coinciden en que no tiene la autoridad suficiente para imponer decisiones estratégicas frente a figuras como Cabello, los hermanos Rodríguez o Padrino López. En este nuevo escenario, su papel sería el de un vocero político más que el de un líder con mando real.
Un heredero con influencia limitada
De esta manera, Nicolás Maduro Guerra continúa siendo una figura visible dentro del chavismo en medio del reordenamiento político que atraviesa Venezuela tras la captura de su padre. Su presencia se ha concentrado principalmente en el ámbito discursivo y parlamentario, mientras las decisiones estratégicas del Gobierno siguen en manos de otros actores del oficialismo.