El 23 de abril de 1986 en la central nuclear de Chernóbil, ubicada en Pripíat, Ucrania, la explosión del reactor número cuatro acabó con la vida de 31 personas de manera directa, según la Organización Mundial de la Salud; no obstante, a largo plazo afectó alrededor de 4.000 seres humanos. Además, el desastre nuclear dejó una contaminación de 150.000 kilómetros cuadrados entre Ucrania, Rusia y Bielorusia. Pero la zona de riesgo está en una región de 30 kilómetros de radio alrededor de la central.
Desde entonces, los científicos y gobiernos han trabajado para no solo contener la expansión de la radiación (ejemplo de ello es la construcción del sarcófago de hormigón de emergencia y luego la bóveda de acero de 36.000 toneladas), sino para conocer cómo la naturaleza se ha adaptado a las condiciones que la explosión generó. En medio de investigaciones descubrieron que la vida se hacía camino pese al suceso y se encontraron con un tipo de hongo que abunda en la zona.
¿Qué son los hongos negros de Chernóbil y cómo se forman?
Aunque son conocidos como los hongos negros de Chernóbil, lo cierto es que se formaron antes de que la explosión nuclear ocurriera. Sus características naturales no solo le permitieron adaptarse a la radiación, sino que lograron multiplicarse con rapidez al no tener competencia. Un ejemplo similar a la selección natural de la que habló Charles Darwin en el siglo XIX, pero con efectos artificiales y no naturales.

En la década de 1990, científicos ingresaron a la zona de impacto de la explosión del reactor 4 con robots y descubrieron que las paredes de las construcciones en el lugar estaban completamente oscuras, ocupadas por este tipo de vida.
Y aunque no se trata de solo una especie, dado que hay centenares de tipo de hongos negros que tomaron esta pigmentación por la melanina, capa que ayuda a protegerlos de la radiación; lo cierto es que los científicos han centrado sus esfuerzos en analizar tres tipos de hongos: el Cladosporium Spaerospermum (el más conocido y el primero identificado en las paredes), el Cryptococcus neoformans y el Wangiella dermatitidis.
El hongo negro que ayudaría a la Nasa a combatir la radiación
Los científicos descubrieron que la especie Cladosporium Spaerospermum era dominante en las estructuras del sarcófago de Chernóbil y que crecía en los restos de grafito en medio de la radiación que tomó para multiplicarse. Los científicos Ekaterina Dadachova y Arturo Casadevall presentaron en 2008 la teoría de la radiosíntesis, dado que la exposición del hongo al ambiente radioactivo, hacía más ágil su crecimiento.

¿Cómo actúa la melanina en los hongos negros de Chernóbil?
Los científicos plantearon que la melanina que hay en la pared celular tomaba la radiación y la convirtieron en energía metabólica. Esto último sigue en debate, pero un equipo de la Nasa vio una oportunidad para el gran plan que tienen como proyecto: la vida del humano en Marte.
¿Cómo son usados los hongos negros por la Nasa en el espacio?
En colaboración con investigadores de las universidades de Stanford y Carolina del Norte, la Nasa envió muestras de Cladosporium Spaerospermum a la Estación Espacial Internacional. Estas muestras demostraron que en el espacio crecían pese a la radiación cósmica y que su desarrollo aumenta en un 21%.
La Nasa construiría bases con Hongos en Marte y en la Luna
Bajo el proyecto Myco-architecture, la Nasa llevaría bolsas con esporas de hongos deshidratados y las uniría que a bases inflables con el fin de que se expandan y generen un 'bunker' natural. También se plantean proyectos de tejer fibras de hongos negros de Chernóbil para unirlos a trajes espaciales y tendrían la misma función: evitar la radiación cósmica.