La llegada de cerca de 200 familias desplazadas desde Buenos Aires, Cauca, tras los ataques armados del pasado 16 de diciembre, encendió las alarmas por una crisis humanitaria que hoy supera la capacidad de respuesta de la ciudad Cali.
El origen de esta crisis está en Buenos Aires, Cauca, donde el 16 de diciembre de 2025 se registró un ataque armado atribuido al frente 'Jaime Martínez' de las disidencias de las Farc, bajo el mando de alias 'Iván Mordisco'.
Durante más de ocho horas, el municipio fue 'blanco' de hostigamientos, explosivos, cilindros bomba y drones. La Alcaldía, la estación de Policía, la Casa de Justicia y el Banco Agrario quedaron semidestruidos. El saldo: dos policías muertos, varios heridos y una población civil confinada por el terror.
Días después, el miedo cruzó las montañas y llegó a Cali en forma de familias enteras cargando lo poco que pudieron rescatar. Algunas salieron el 17 de diciembre; otras, antes de que terminara el año, para evitar que el sonido de la pólvora camuflara el de las balas.
"El miedo no está solo en el pueblo, está en las veredas"
Sonia (*), una de las desplazadas, asegura que la violencia no se limitó al casco urbano.
"Es preocupante porque simplemente se están enfocando en lo que pasó en la cabecera municipal y no en sus veredas o alrededores; la afectación para estas comunidades ha sido más que todo psicológica por el miedo y la zozobra de no poder salir a trabajar porque de pronto algún cilindro ha quedado sin desactivar", relató a La FM.
La incertidumbre aumenta ante la falta de respuestas claras. "Nos dicen que se van a reconocer las víctimas de los cinco barrios que fueron afectados por las bombas, pero entonces dónde nos dejan a las demás personas que también tienen afectaciones", cuestionó.
"Me tocó huir dos veces de la misma guerra"
La historia de Manuela (*) es la de un desplazamiento que se repite. En 2001 salió de Buenos Aires por la violencia y se refugió en Cali.
Años después decidió regresar al Cauca para reconstruir su vida. "Levanté mi "ranchito", compré techo, materiales, pollos, cerdos y empecé otra vez, y vinieron otra vez estos desgraciados y me acabaron con todo".
El ataque del 16 de diciembre lo cambió todo. "Eso fue una cosa terrible, una de las cosas más horribles que uno puede imaginar. Mucha gente cree que la guerra solo pasa en la Franja de Gaza y no; vengan al Cauca y verán que esto es peor que una guerra", dijo.
"Dormíamos debajo de las camas para no morir"
Andreina (*) llegó a Cali buscando refugio en casas de familiares. El desplazamiento, dice, no fue una decisión sino una urgencia.
"Vivimos un conflicto en Buenos Aires que nos ha obligado a desplazarnos. Es frustrante tener que refugiarnos debajo de las camas porque escuchar las ráfagas de disparos de manera constante es muy horrible", añadió.
Mientras las voces de las víctimas se suman a los registros oficiales, Cali enfrenta una crisis humanitaria que no da tregua. Las cerca de 200 familias desplazadas desde Buenos Aires, Cauca, son hoy el rostro visible de una guerra que continúa expulsando comunidades enteras y que, una vez más, encuentra en la ciudad un refugio forzado.
(*) Nombres cambiados por seguridad.