En su visita a la ciudad de Barranquilla, el Ministro de Trabajo Antonio Sanguino, habló sobre el salario mínimo vital e hizo un llamado al Consejo de Estado, para que examine de manera rigurosa los alcances legales del aumento, teniendo en cuenta la Ley 278 de 1996 y su articulación con el artículo 53 de la Constitución, donde se establece el principio del salario vital y móvil.
Antonio Sanguino sentenció que, "el salario vital llegó para quedarse", y puntualizó "no vamos a dar un paso atrás".
"Debe primar la sensatez en el Consejo de Estado y examinar jurídicamente los alcances de la ley 278 de 1996 y su articulación con el artículo 53 de la Constitución", dijo el ministro.
Según indicó, la discusión no debe limitarse a aspectos procedimentales, sino considerar el mandato constitucional de garantizar ingresos suficientes para los trabajadores y sus familias.
“Difícil que se revierta lo decretado por el Presidente”
Frente a la posibilidad de que la medida sea tumbada en instancias judiciales, el ministro señaló que el panorama es poco probable en el corto plazo. Argumentó que el aumento ya se configura como un derecho adquirido durante este año y que existe un contexto económico que, en su opinión, respalda la decisión.
En ese sentido, afirmó que —según los análisis del Gobierno— el incremento no ha provocado efectos inflacionarios significativos y, por el contrario, podría convertirse en un factor dinamizador de la economía.
Impacto económico y social del aumento
El Ministro sostiene que el aumento del salario mínimo tendrá un efecto expansivo en la economía nacional. De acuerdo con las cifras expuestas por Sanguino, el ajuste generaría una mayor demanda agregada cercana a los 830.000 millones de pesos mensuales, lo que equivale a cerca de 10 billones de pesos al año.
El beneficio alcanzaría de forma directa a unos 2,4 millones de trabajadores que reciben el salario mínimo. Sin embargo, el impacto sería más amplio si se consideran los efectos indirectos sobre sus familias y sobre quienes perciben entre uno y dos salarios mínimos.
El Gobierno estima que, en total, al menos 7,5 millones de personas se verían favorecidas, además de sectores de la economía popular y trabajadores informales que podrían experimentar un efecto positivo en sus ingresos y en la dinámica del consumo.
Debate que seguirá en el escenario económico y político
El aumento del salario mínimo continúa generando debate entre sectores empresariales, académicos y sindicales. Mientras el Gobierno insiste en que la medida fortalecerá el crecimiento y el empleo, algunos analistas advierten sobre posibles presiones en costos laborales y en la sostenibilidad de ciertas actividades productivas.
Lo cierto es que la decisión marca uno de los puntos centrales de la agenda económica del Ejecutivo y abre un nuevo capítulo en la discusión sobre el alcance real del salario vital en Colombia, un concepto que, aunque consagrado desde hace más de tres décadas en la Constitución, hoy entra en una fase de aplicación práctica con implicaciones económicas, jurídicas y sociales de gran alcance.