El transporte público urbano en el Valle de Aburrá podría enfrentar un nuevo incremento tarifario en 2026. La Corporación de Transportadores Urbanos de Colombia (CTU) solicitó oficialmente un ajuste de $400 en el valor del pasaje, como respuesta al aumento del salario mínimo y al alza sostenida de los costos de operación del sector.
De concretarse la medida, el pasaje de bus urbano pasaría de $3.400 a cerca de $3.800, una decisión que aún no es definitiva.
Desde el Área Metropolitana del Valle de Aburrá se informó que el acuerdo metropolitano que fija las tarifas todavía no ha sido expedido y que se espera su publicación en el transcurso de esta semana.
Según la CTU, el ajuste tarifario se da en un contexto económico complejo. El salario mínimo para 2026 quedó fijado en dos millones de pesos, lo que impacta directamente los costos administrativos de las empresas transportadoras, especialmente en nómina, prestaciones sociales y seguridad social.
A esto se suman incrementos en combustibles, repuestos, llantas, aceites, seguros y mantenimiento vehicular.
Jimmy Alexis Gómez Ossa, presidente de la CTU, explicó que el incremento inicialmente proyectado no cubre la realidad financiera del sector.
“Una vez se anunció el aumento del salario mínimo, se evidenció que la tarifa prevista no iba a ser suficiente para atender los costos administrativos de las empresas. Hoy el sector del transporte en el Valle de Aburrá registra pérdidas entre 200 y 250 millones de pesos, lo que nos tiene profundamente preocupados”, afirmó.
El dirigente gremial insistió en que el alza no responde a un interés particular, sino a la necesidad de garantizar la continuidad de un servicio público esencial.
“Existe un desequilibrio económico: los costos siguen siendo superiores a los ingresos. El transporte público permite el acceso a la educación, la salud y al trabajo, pero hoy requiere un ajuste responsable para poder sostenerse”, señaló.
No obstante, la CTU advirtió que el incremento no debe recaer únicamente sobre los usuarios, especialmente aquellos de estratos 1, 2 y 3, quienes representan la mayor parte de la demanda.
Por ello, el gremio reiteró su llamado al Distrito de Medellín y a los municipios del área metropolitana para avanzar en esquemas de cofinanciación, subsidios y fondos de estabilización tarifaria, contemplados en los planes de desarrollo.
El gremio también alertó sobre problemas estructurales que afectan la competitividad del transporte público, como la falta de infraestructura vial exclusiva, la congestión vehicular y las demoras en los recorridos, factores que reducen la atracción de usuarios y afectan los ingresos del sistema.
Por Tatiana Carolina Balvín Rodríguez