Cinco días después de la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el exembajador Kevin Whitaker y el periodista Alejandro Hernández analizaron en Aquí y Ahora, de La FM, las primeras decisiones de Estados Unidos y sus implicaciones para el proceso político venezolano.
Whitaker afirmó que inicialmente pensó que la captura de Maduro sería “una captura y punto”, pero señaló que Washington ha repetido que “we are in control”, expresión que, según dijo, aún está en proceso de clarificación.
¿Qué decisiones tomó Estados Unidos tras la captura de Maduro?
El exembajador explicó que, a su juicio, Estados Unidos plantea dos líneas centrales: que Venezuela mantenga “los mismos amigos y enemigos” que Washington y que ese país controle el “recurso de petróleo”, aunque advirtió que estos planteamientos podrían cambiar.
Hernández calificó la operación como “absolutamente sorpresiva” y señaló que, aunque cumplió el deseo mayoritario de que Maduro saliera del poder, no corresponde con la transición que muchos venezolanos esperaban, pues aguardaban una alternancia inmediata encabezada por Edmundo González.
¿Por qué no asumió Edmundo González tras la salida de Maduro?
Whitaker manifestó que la cautela de Washington podría responder al objetivo de evitar un escenario de caos similar al ocurrido en Afganistán o Irak, lo que llevaría a trabajar gradualmente “con el gobierno de facto” y con las fuerzas armadas para impedir un colapso interno.
Hernández sostuvo que la imposibilidad de articular a Edmundo González con los organismos de seguridad fue determinante para que Estados Unidos optara por una transición “de menos a más”, dado que “el Estado completo venezolano fue copado” durante 25 años por el chavismo y carece de espacios institucionales ajenos a ese proyecto.
En relación con María Corina Machado, Hernández afirmó que las declaraciones de Trump no corresponden con la trayectoria de la dirigente, al asegurar que ella “tiene el respeto de toda la población”. Añadió que su liderazgo fue decisivo para consolidar la candidatura de González.
Whitaker, por su parte, mencionó reportes según los cuales la CIA habría concluido que Machado “no tiene el respeto de los venezolanos” y señaló que Delcy Rodríguez intentó acercamientos previos con la administración Trump, incluido un intento de donación para la inauguración presidencial.
Hernández también se refirió al lobby empresarial en Washington, mencionando a Harry Sargeant y a compañías interesadas en el petróleo venezolano, y advirtió que las declaraciones de Trump podrían fortalecer la idea de que el interés principal no es político sino económico.
Whitaker añadió que la industria petrolera de Venezuela “está colapsada” y que su recuperación requeriría inversiones de largo plazo, mientras que Hernández afirmó que la soberanía venezolana se perdió hace años y que la presencia de oficiales cubanos quedó evidenciada en la operación que derivó en la muerte de 32 de ellos.
Finalmente, Whitaker señaló que una eventual participación estadounidense en procesos políticos regionales sería “consistente con la administración del señor Trump”, según expresó durante la entrevista.
Whitaker y Hernández coincidieron en que el rumbo dependerá de las decisiones que adopte Estados Unidos en materia de seguridad, petróleo y manejo institucional, mientras el país entra en una fase inicial de transición cuyo alcance aún no ha sido definido públicamente por Washington.