El parrandón que ha generado un nuevo escándalo en el sistema penitenciario de Colombia no es nuevo. El 8 de abril de 2026, la concejala de Medellín Claudia Carrasquilla denunció, con fotos incluidas, la presencia de Nelson Velásquez en la cárcel y penitenciaría de alta y media seguridad La Paz, ubicada en Itagüí. En las imágenes se ve al cantante vallenato junto con una mujer y cerca de camionetas de alta gama minutos antes de ingresar al presidio y presentarse.
Luego de que esto ocurriera se han divulgado decenas de videos en los que se ve que no se trataba solo de una presentación del cantante, sino de una fiesta en la que, incluso, se investiga si asistieron menores de edad. En las minutas, el hecho no quedó registrado, pero las cámaras de seguridad dan cuenta de lo ocurrido.
Nelson Velásquez se pronunció por medio de un comunicado de prensa, indicando que su “participación obedeció exclusivamente al cumplimiento de un compromiso artístico previamente adquirido por mi equipo de trabajo”. También aseguró que siempre actuó de buena fe y en la legitimidad "de las condiciones bajo las cuales se desarrollaría dicha actividad" y que estará dispuesto a colaborar con la justicia.
¿Qué artistas han dado conciertos en cárceles?
En septiembre de 2022, durante tres días en el pabellón de extraditables de la cárcel La Picota, se reportó la presencia de cantantes como Ana del Castillo, Churo Díaz, el Mono Zabaleta y Daniel Maestre. En el espacio había una infraestructura con juego de luces, sonidos de alta calidad y tarimas profesionales. Además se encontraron rastros de lechona, cajas de whisky y cigarrillos de contrabando. También hubo presencia de personas que no eran familiares o abogados de los reos.
Los cantantes fueron grabados en videos que rondaron por internet. Ana del Castillo indicó que se trató de una labor social, versión similar a la de Zabaleta, quien indicó a la opinión pública que se trataba de "un regalo" y que no había cobrado. En cuanto a Díaz, su equipo legal indicó que el cantante había participado en un "evento cultural".
Al igual que el caso de 2026, este suceso provocó la suspensión de dragoneantes y dirigentes del presidio, así como la movilización de los presos a otros espacios de alta seguridad. Pero en Colombia esto no es de la actual década.

Cárceles y conciertos: el poder de los carteles
Pablo Emilio Escobar Gaviria estuvo preso en la cárcel de Envigado, más conocida como La Catedral. El capo coordinaba desde allí sus negocios, como investigaciones periodísticas de la época lo describieron. La Revista Semana, en su edición 534, de 1992, detalló (luego de que el capo escapara) que en el presidio había una discoteca privada, un bar, una mesa de billar y una cancha de fútbol con iluminación. Vecinos al recinto penal denunciaban que era común escuchar música proveniente dentro de este espacio. El Tiempo publicó para Julio de 1992 una serie de fotografías en las que se constataba que dentro de las celdas había todo tipo de comodidades como equipos de sonido de reciente generación.
En cuanto a los conciertos, el noticiero criptón detalló testimonios de músicos que afirmaron haber sido vendados en camionetas antes de llegar a determinadas presentaciones. Los pagos se habrían realizado en efectivo.

Alonso Salazar, en su libro, 'La parábola de Pablo' indagó sobre este suceso y documentó como visitas del Binomio de Oro eran comunes en La Catedral. Alias Popeye indicó en entrevistas que para momentos importantes para Escobar solían contratar orquestas de salsa y grupos vallenatos.
El grupo Niche no estuvo exento. En la década de los noventa, mientras Varela llevaba un juicio por enriquecimiento ilícito, se conocieron detalles de como la orquesta salsera había realizado presentaciones en la Cárcel de Palmira. El Tiempo y El Espectador documentaron que integrantes de esta agrupación entraban a prisiones con instrumentos. Varela indicó que esto se debía a prácticas.