La comunidad educativa de la capital enfrenta una crisis sin precedentes. Según datos recientes del Concejo de Bogotá y la Secretaría de Educación, el fenómeno de la deserción y la baja matrícula escolar se agudiza en todos los niveles, desde preescolar hasta bachillerato.
Las cifras oficiales revelan un panorama preocupante: entre 2015 y el año pasado, la matrícula total en colegios públicos y privados pasó de 1.484.133 estudiantes a 1.116.845. Esta reducción del 24,75 % refleja una pérdida de casi la cuarta parte de la población estudiantil en apenas diez años.
Radiografía del sur: aulas vacías y colegios en declive
En un recorrido por instituciones del sur de la ciudad, rectores manifestaron su inquietud por la disminución de estudiantes este año. Aunque los grados séptimo y noveno registran los mayores índices de abandono, el nivel de preescolar empieza a quedarse sin niños, lo que compromete el relevo generacional en las aulas.
Gloria Reyes, rectora del colegio Francisco Javier Matiz, en la localidad de San Cristóbal, confirmó la tendencia a la baja en su institución:
"En 2024 teníamos 1.150 estudiantes; en 2025 bajamos a 1.120 y actualmente contamos con 1.050. Hemos perdido un centenar de alumnos en poco tiempo; la institución va verdaderamente a la baja", señaló la directiva.
Causas: natalidad y migración urbana
Para la rectora Reyes, el problema no es exclusivamente académico, sino demográfico y urbanístico. Según su análisis, existen dos factores clave:
- Baja natalidad: Las familias jóvenes en Bogotá están teniendo menos hijos o deciden no tenerlos.
- Recambio poblacional: En sectores tradicionales como San Cristóbal, no hay proyectos de vivienda nuevos. Las familias jóvenes migran hacia municipios aledaños o ciudades intermedias donde la oferta de vivienda es más accesible, llevándose consigo a la población infantil.
El factor motivacional y el cierre de planteles
La Secretaría de Educación Distrital identifica otras razones detrás del abandono en secundaria. Los estudiantes de séptimo grado, por ejemplo, suelen desertar debido al rezago escolar, la falta de motivación o la incertidumbre sobre su futuro profesional.
Esta crisis ya ha tenido consecuencias estructurales. En el periodo 2015-2024, el sector oficial registró el cierre de 15 sedes distritales, la clausura de dos colegios y la fusión de otro. Sin embargo, el impacto ha sido más severo en el sector privado, donde han desaparecido 428 centros educativos debido a la falta de alumnos.