Laurentino Cortizo, presidente de Panamá
Laurentino Cortizo, nuevo presidente de Panamá
Foto: AFP
2 Jul 2019 06:34 AM

Laurentino Cortizo asume como presidente de Panamá

Sus retos más grandes: limpiar la imagen del país y hacer reflotar la economía.
Camila Torres
María Camila
Torres Cepeda
@kamitorrs

El empresario socialdemócrata Laurentino Cortizo juró este lunes su cargo como presidente de Panamá, con la economía en franca desaceleración y con el reto de sacar al país de las listas internacionales de lavado de dinero para atraer inversión extranjera y deshacerse del estigma de paraíso fiscal.

Cortizo, de 66 años, llega al poder tras ganar por estrecho margen las elecciones de mayo al derechista Rómulo Roux, "delfín" del detenido expresidente Ricardo Martinelli.

Sustituye a Juan Carlos Varela, quien dejó la presidencia con baja popularidad debido a la desaceleración económica y al descontento social por la sensación de corrupción generalizada.

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Durante su discurso Cortizo anunció que este mes creará una unidad especial que "coordinará todas las acciones para sacar y mantener a Panamá fuera de las listas y consolidarnos como el mejor centro de negocios, servicios y logística de América Latina".

"Este es un nuevo comienzo, rescatar Panamá", sentenció. Y de inmediato advirtió: "Nuestro país ha sido irrespetado y maltratado. Hasta aquí. Hasta hoy".

Ante la ralentización económica -el PIB cayó de 6,2% a 3,1% en cinco años- se ha puesto como reto clave una mejora de la imagen exterior para obtener mayor inversión extranjera y crear empleo.

Cortizo asume las riendas de uno de los países más desiguales del mundo, con un desempleo del 6% y donde casi la mitad de los trabajos son informales.

Eso pese a que la inversión extranjera directa fue de casi 24.000 millones de dólares entre 2014 y 2018, el doble que en el quinquenio anterior.

Para buscar esas inversiones Cortizo se reunió en Panamá con el rey español, Felipe VI, el secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross, y el ministro de agricultura de China, Han Chang-Fu.

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Ross ha manifestado que Estados Unidos está interesado en "identificar oportunidades para movilizar la inversión privada" hacia Panamá, pero pidió que las licitaciones "sean abiertas y transparentes".

Eternas listas

La tarea de lavado de cara no parece fácil. El país centroamericano protagonizó en 2016 el escándalo de los Papeles de Panamá, una trama internacional para evadir impuestos y lavar dinero a través de sociedades opacas creadas en un bufete panameño.

Con un canal interoceánico -por el que pasa el 5% del comercio marítimo mundial- puertos y numerosos casinos, centros comerciales y rascacielos, Panamá aparece con frecuencia en listas internacionales de paraísos fiscales, como la de Francia.

Aunque logró salir del listado de la Unión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), institución global contra el blanqueo de capitales, reingresó a Panamá en su nómina de no colaboradores contra el lavado de dinero y financiación del terrorismo.

Aparecer en esos listados supone un obstáculo para atraer inversiones, ya que las empresas o particulares pueden ser penalizados en sus países de origen.

También podría suponer el abandono de corresponsalías bancarias o el incremento del costo de los créditos para el usuario.

"No es correcto para un centro bancario financiero internacional estar en este tipo de listas. Esta situación debe ser enmendada", indicó a AFP Carlos Barsallo, presidente de Transparencia Internacional en Panamá.

"No es suficiente"

En los últimos años el gobierno aceleró reformas para blindar su sistema financiero, penalizar la evasión fiscal con cárcel e intercambiar información bajo parámetros de la OCDE, sin evitar que organismos internacionales sigan mirando con lupa.

"La aplicación de la normativa probablemente no ha sido siempre efectiva y transparente. El problema de fondo es la corrupción", dijo Carlos Guevara-Mann, profesor de Relaciones Internacionales de la Florida State University en su sede panameña.

"Lo hecho no es suficiente", lamentó Barsallo.

Sin embargo, Cortizo enfrentará la oposición de algunos sectores, que acusaron incluso al gobierno saliente de "ceder" soberanía a la OCDE o a GAFI. Rechazan las reformas bajo el argumento de un supuesto "ataque" internacional para acabar con el centro bancario panameño.

"No creo que el próximo gobierno se enfrente a la OCDE o al GAFI. Una cosa es estar en la supuesta oposición (...) y otra es estar en el gobierno, enfrentando presiones e influencias", afirmó Guevara-Mann.

Panamá deberá continuar las reformas para "adecuar el país a las exigencias de transparencia financiera" y hacer "lobby" en las principales capitales para presentar esos avances, dijo Manuel Domínguez, director en Panamá de la consultora española, Llorente y Cuenca.

Mientras tanto, Juan González, un taxista de 25 años con una hija pequeña lo tiene claro: "A los cocotudos (millonarios) es a los que les interesa más esas cosas porque sinceramente nosotros, en los barrios populares, no vivimos de esas listas", dijo a la AFP.