Hay pánico colectivo entre los pescadores artesanales del Distrito Especial de Buenaventura, por los últimos hechos de inseguridad que se han registrado en altamar y por posibles bombardeos por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como los ejecutados en Venezuela.
Aunque los hechos ocurrieron en territorio venezolano, en la costa pacífica colombiana el episodio ha alimentado rumores y temores que hoy afectan directamente la actividad pesquera.
Manuel Bedoya, presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales de Buenaventura, describió el panorama como crítico.
"No quieren salir a pescar por miedo, y hay otro miedo que se les atravesó y es que ellos creen que por el lado de Isla Gorgona Donald Trump los va a bombear. Están con una paranoia; los pescadores no quieren salir a pescar porque creen que Trump les va a tirar una bomba. Esas son las dificultades, pero lo más grave del mundo es que se quedan sin comida mientras está la veda", afirmó.
De igual manera, Bedoya explicó que el problema no es solo el temor a un escenario internacional, sino también a los constantes hechos de piratería en altamar. Robos de motores, combustible e insumos se han vuelto frecuentes, golpeando el sustento de decenas de familias.
“Esperamos que los atacadores tengan conciencia de que el pescador es un hombre pobre que solo tiene una canoa y un motor y las debe, que tiene una familia que mantener y que somos hermanos, porque son nuestros mismos hermanos de la costa del Pacífico los que están haciendo esa piratería", agregó.
La combinación de inseguridad real y rumores sobre posibles bombardeos ha generado un ambiente de paranoia que, según líderes del gremio, amenaza el abastecimiento local y agrava la situación económica de comunidades que dependen exclusivamente del mar para sobrevivir.