Alejandra Montoya afirmó en entrevista con La FM que permaneció 128 días detenida junto a su hija María Antonia en un centro de detención familiar en Estados Unidos, tras un procedimiento migratorio ocurrido en un aeropuerto cuando iba a recogerla.
Montoya explicó que su hija fue retenida mientras realizaba “el proceso migratorio regular de un menor que viaja sin acompañante”. Señaló que la niña fue interrogada durante aproximadamente dos horas y que luego las autoridades la llamaron para indicarle que se acercara a una puerta para entregársela. “Tienes dos opciones. Vamos a inadmitir a tu hija. ¿Te vas con ella a Colombia o te llevamos detenida?”, relató que le dijeron.
La entrevistada sostuvo que respondió que “estoy en un proceso legal” y que está casada con un ciudadano estadounidense, con un trámite de cambio de estatus en curso. Indicó que, pese a ello, fue detenida junto a su hija. “Si tienes que elegir entre tus derechos o la salud física, emocional de tu hijo, obviamente eliges a tu hijo”, afirmó al explicar por qué decidió renunciar a la detención y regresar a Colombia.
¿Cómo fue la detención de Alejandra Montoya y su hija en Estados Unidos?
Montoya describió el lugar como “un lugar frío, tosco”, ubicado en medio del desierto. Señaló que era un espacio con “mucho silencio, de mucha tristeza” y que allí había “cientos de niños jugando encerrados”. Precisó que se trata del único centro de detención familiar en ese país y que el ingreso estaba condicionado a tener un hijo.
Detalló que las personas estaban divididas por colores y géneros: “Un color era café para mamá y papá con niño. Otro color era verde para padre soltero con niño y otro color era rojo y amarillo para mamás solteras con niños”. Agregó que lo más difícil fue “no tener respuestas para mi hija” cuando le preguntaba cuánto tiempo permanecerían allí.
¿Qué contó María Antonia sobre las cartas y las condiciones dentro del centro?
María Antonia relató que jugaba “algunas veces en el parquecito”, pero que en las noches entendía que estaba detenida. Sobre la educación, afirmó: “La escuela supuestamente para ellos tienen escuela, pero no tienen”. Su madre precisó que era “una escuela de una hora” y que enviaban tareas sin explicación.
La menor contó que junto a otras niñas decidieron escribir cartas para visibilizar su situación. “Bueno, vamos a hacer las cartas”, recordó. Explicó que querían entregarlas a su abogada para que las mostrara. También mencionó que es vegetariana desde los cinco años y que en el centro no recibía alimentos acordes con su dieta. “Nada de lo que podía comer”, dijo sobre el menú disponible.
Montoya indicó que su proceso migratorio “no fue cancelado” y que continúa abierto ante las autoridades. Informó que actualmente se encuentra en Medellín con su hija y que su prioridad es la “recuperación emocional y psicológica” de ambas.