El crimen contra el empresario Gustavo Aponte y su guardaespaldas, Luis Gabriel Gutiérrez, en la tarde del 11 de febrero de 2026 ha causado conmoción entre cercanos y conocidos. Hacia las 4:00 p.m. un hombre vestido con corbata y traje los atacó frente a la sede de BodyTech Cabrera con un arma de fuego. Aunque ambos fueron auxiliados, perdieron la vida por la gravedad de las heridas alrededor de una hora más tarde. Las autoridades siguen tras la pista del asesino, lo último que se sabe es que tomó una moto (Bajaj 200) en la Cra. 7ma, de acuerdo con información suministrada por las autoridades.
Una de las personas que lo conocía es el periodista Juan Felipe Arias que, en los micrófonos de La FM reveló detalles de la amistad que tenía con el empresario. Según comentó, conocía de primera mano la preocupación de su amigo ante amenazas, pero comentó que se mantenía tranquilo.
Juan Felipe Arias y su relación con Gustavo Aponte, empresario asesinado en Bogotá
Arias inició su intervención indicando que ambos tenían planeado realizar una reunión a las 5:00 p.m. del 12 de febrero de 2026 con el fin de realizar una campaña de apoyo para las personas damnificadas en Córdoba por el frente frío que se ubicó sobre el país. "Lamentablemente esa cita no se cumplió. Hace ocho días, cuando yo estaba en las inundaciones de Córdoba, dije 'hay que ayudar, hay que hacer algo'. Siempre que yo llamaba, Gustavo; porque sabía su calidad de empresario, pues él me echaba la mano, con campañas y con todo", complementó el presentador.
Arias se encontraba en la región afectada en el nororiente de Colombia realizando una cobertura. Al ver la situación de los afectados, "lo que hice fue tomar el teléfono y decirle 'Tavo, hermano, esto está tenas acá en Córdoba está terrible; armemos una campaña con un grupo de empresarios, amigos suyos y ustedes que tienen forma de ayudar... hagamos casitas o entregamos algo. Él me dijo, 'hágale, hermano, ¿Qué hay que hacer?'".
El periodista agregó que siempre que se comunicaba con Aponte, este le preguntaba "¿Qué hay que hacer?", sabiendo que era convocado para realizar alguna campaña
¿Cómo era la relación entre Felipe Arias y Gustavo Aponte?
Además, en medio de la conversación con La FM, Arias reveló que Aponte era un hombre que lo "llenaba de esperanza, porque él era de entusiasmo, un tipo de buenos modales, de buenas costumbres; deportista; amante de su familia, entregado a sus cuatro hijos".
Recordó que el empresario se había graduado como "ministro de la comunión" (acto de la fe católica en la que una persona puede bendecir ostias y vino y darlas a feligreses). Sobre este apartado recordó que "eso no lo hace todo el mundo".
También agregó era un hombre sumamente católico y que ambos solían verse en rosarios, recordando que coincidieron en varios realizados por la recuperación del exsenador Miguel Uribe Turbay, quien sufrió, así como Aponte, de un ataque armado. Insistió en que iban a encontrarse: "Teníamos la cita hoy en un café y esa cita nunca llegó, tristemente".
Posteriormente, concluyó diciendo sobre Aponte: "Buen tipo, buen hombre, buen empresario".
¿Conocía Felipe Arias sobre amenazas en contra del empresario?
Sobre este aspecto, Arias indicó que Aponte le había hecho saber de amenazas en su contra en un momento religioso: "Cada vez que nos veíamos y hacíamos oraciones él me decía 'Hermano, ya que a usted le gusta todo esto, haga oración por mí, porque hay sensibilidades alrededor mío'".
Ante esto, Arias recuerda haberse alertado y preguntado sobre la seguridad del que era su amigo. También conoció detalles de la vida de la familia, "muy golpeada por secuestros y asesinatos". Agregó que semanas previas al asesinato le "decía que había recibido llamadas y tenía susto de ir a las tierras en Tolima".
El periodista asegura que era el único temor que Aponte tenía, "porque yo también le pregunté, '¿tú solamente anda con dos escoltas y tiene tantas sensibilidad?'. El me decía, 'hombre, yo estoy con Dios y con la virgen y yo me dedico es a obras sociales, lo único que hago es rezar y yo me dedico es a obras sociales y a asistir a misiones'. Él se sentía muy seguro, muy confiado que como hacía obras sociales no le iba a pasar nada".
Arias considera que el empresario tuvo demasiada confianza: "Yo creo que desestimó esas llamadas y esas amenazas de las que me habló. Él me dijo 'hay que cortar eso, a mi familia ya le hicieron mucho daño; ya entregaron plata cuando yo era pequeño y no voy a prestarme para nada más'".
Las llamadas, aseguró, eran de grupos armados ilegales que operan en la zona del Tolima en la que trabajaba el empresario. "Últimamente lo notaba preocupado, porque me decía 'Está volviendo a pasar lo que viví hace treinta años y no quiero que mis hijos sufran lo mismo'.