Bogotá comienza a mover fichas para intentar recuperar el espacio público. Una medida que desde la Administración Distrital, se explicó que se hará sin dejar de lado la realidad social de miles de vendedores informales.
Es así como la Alcaldía de la capital del país, expidió la llegada del Decreto 117 de 2026, "una normativa que busca poner orden en las calles, pero con un enfoque de inclusión".
El objetivo: acabar con el desorden en el espacio público, sin desconocer a miles de personas que dependen de las ventas
Según explicó el concejal David Saavedra, esta medida hace parte de la llamada “Revolución del Orden”, una de las apuestas de la administración distrital para organizar la ciudad y mejorar la convivencia entre peatones, comerciantes informales y autoridades.
El objetivo es claro: acabar con el desorden en el espacio público, pero sin desconocer que miles de personas dependen de las ventas informales para subsistir. De hecho, en Bogotá hay cerca de 20 mil vendedores en esta condición.
El decreto introduce un cambio estructural en la forma de manejar el espacio público, a través de la creación de dos tipos de zonas.
Entre las Zonas de Manejo Especial y las Zonas de Aprovechamiento Económico
Por un lado, y según explicó el mismo concejal Saavedra, estarán las llamadas Zonas de Manejo Especial, donde no se permitirá la venta informal por razones de seguridad. "Se trata de sectores estratégicos como los alrededores de estaciones de policía, instalaciones militares, embajadas o despachos judiciales, donde la presencia de aglomeraciones podría representar riesgos".
Estas áreas serán definidas por la Secretaría de Seguridad en un plazo de hasta seis meses.
Por otro lado, se crean las Zonas de Aprovechamiento Económico, espacios donde sí se permitirá la venta informal, pero bajo condiciones reguladas. Allí, los vendedores podrán desarrollar su actividad de manera organizada, con límites de ocupación y reglas claras.
Estas zonas serán delimitadas por el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público, que además establecerá cuántas personas pueden operar en cada localidad.
Vendedores que deban salir de zonas restringidas no quedarán desprotegidos
Uno de los puntos clave del decreto es su enfoque social. Las autoridades aseguran que los vendedores que deban salir de zonas restringidas no quedarán desprotegidos. Podrán ser reubicados en espacios autorizados, acceder a programas de formación laboral o vincularse a iniciativas del Distrito.
Además, dependiendo de su situación económica, podrán recibir apoyo a través de programas sociales.
El decreto también fue construido con participación de distintos sectores, incluyendo representantes de vendedores informales y gremios, lo que permitió incorporar sus preocupaciones en la política pública.
Ahora, el reto estará en la implementación. Lograr el equilibrio entre orden, seguridad y sustento económico será clave para que esta estrategia funcione en las calles de Bogotá.
Una apuesta que busca reorganizar la ciudad, pero que también pone sobre la mesa el desafío de cómo incluir a quienes viven del rebusque diario.