La operación aérea en el Aeropuerto Internacional El Dorado ha generado alertas en los últimos meses. La situación a fondo, ha sido expuesta en una serie de reportajes de Red Más+, en la que se recogen testimonios de controladores, pilotos y expertos sobre fallas en los sistemas.
La Aeronáutica Civil ha reconocido las dificultades, pero han sido enfáticos en afirmar que la seguridad no está comprometida.
Uno de los puntos que más preocupa es el acceso a la información meteorológica. Según lo expuesto, desde finales de 2025 los controladores han tenido limitaciones para ver los datos del radar en sus estaciones de trabajo. Con esto, se reduce la capacidad para anticipar tormentas o cambios de clima.
Dificultades con el radar meteorológico
Generalmente, el radar permite detectar cómo está el clima a varios kilómetros de distancia. Sin embargo, cuando no se obtiene esa información para los controladores, las decisiones dependen en gran parte de los reportes de los pilotos.
Cuando varios aviones no sobrevuelan una zona de mal tiempo, terminan utilizando rutas similares, lo que genera congestión en el aire. Y esa congestión hace que aumente la carga de trabajo en cabina y en torre.
Desde la Aerocivil se ha informado que el radar sí está funcionando, pero que existen fallas en la forma en que la información llega a los controladores. La entidad asegura que está trabajando para mejorar esta situación.

Equipos instalados que no operan
Otro de los temas importantes que Red Más+ reveló, es el radar de la superficie del aeropuerto. Aunque está instalado desde hace más de diez años, no ha entrado en operación.
Este sistema es muy importante cuando se tiene baja visibilidad. En esos casos, la torre no puede ver las aeronaves, y sin el radar de la superficie tampoco se puede guiarlas. Y eso termina en cierres temporales o restricciones en la operación.
La Aerocivil ha explicado que el sistema está en proceso de implementación y que su funcionamiento depende también de condiciones técnicas y de que se cumplan algunos requisitos por parte de los usuarios del aeropuerto. La meta es completar esta integración en 2026.
Falta de estudios y planificación del espacio aéreo
También se advierte sobre la falta de estudios recientes que definan cuántos aviones pueden operar de forma segura en el espacio aéreo de Bogotá. Este tipo de análisis es clave para organizar el tráfico.
La Aerocivil ha dicho que estos estudios se realizan según los cambios en la operación, aunque no existe un tiempo fijo que esté establecido en la ley.
En algunas pistas del aeropuerto también se han podido identificar problemas de navegación como el ILS y el ALS. Es muy grave porque estos sistemas son los que permiten aterrizar con precisión, incluso si se tiene baja visibilidad.
Cuando no están disponibles, los procedimientos cambian. Los pilotos necesitan mejores condiciones para poder aterrizar, lo que puede terminar en demoras o desvíos. La Aerocivil confirmó que estos equipos están en proceso de actualización o instalación.
Más vuelos, mismo personal
El crecimiento del tráfico aéreo es otro factor importante que menciona Red Más+. En las cifras se puede ver un aumento de pasajeros en los últimos años. Sin embargo, el número de controladores no ha crecido al mismo ritmo.
Actualmente existe un déficit de personal, por lo que se genera más carga laboral. La entidad afirma que hay vacantes y que se adelantan procesos para cubrirlas, aunque también dicen que se necesitaría una planta más grande para evitar que las personas trabajen horas extras.
Además, también se evidencia falta de personal en bomberos aeronáuticos, técnicos e inspectores.
Problemas en la gestión del tráfico aéreo
El sistema que organiza los vuelos también tiene dificultades. Aunque existe una capacidad que ya está definida por hora, los aviones no siempre llegan de manera distribuida. En algunos momentos hay flujo aéreo grande en periodos cortos, lo que genera picos de congestión.
A esto se suma que el sistema digital de comunicaciones dejó de funcionar hace varios años. Las autorizaciones volvieron a hacerse por radio, y esto implica que muchas operaciones dependan de una sola frecuencia, por lo que se aumenta la carga en las comunicaciones.
Además, se han reportado fallas intermitentes en esas frecuencias. Cuando esto pasa, los pilotos deben aplicar protocolos que son alternos.
Esto coincide con varios incidentes recientes. Por ejemplo, uno de ellos tuvo que ver con un avión que tuvo que suspender su aterrizaje para evitar "chocar" con otra aeronave en pista. La Aerocivil ha dicho que esto se trató de un procedimiento normal, dentro de los estándares de seguridad.