El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, manifestaron su firme respaldo a la reciente captura de Nicolás Maduro. Ambos mandatarios coincidieron en que este suceso es un paso determinante para la seguridad nacional, vinculando la caída del régimen venezolano con el debilitamiento de estructuras criminales en Colombia.
Federico Gutiérrez: "Petro ha sido cómplice"
El alcalde de Medellín aseguró haber seguido los acontecimientos "segundo a segundo" y calificó al gobierno de Maduro como una "dictadura ligada al narcotráfico y al terrorismo". Según Gutiérrez, el régimen venezolano ha servido como base de operaciones para grupos como el ELN y las disidencias de las FARC.
"Son los mejores aliados del ELN, de las FARC, de la droga y de la minería ilegal; operan desde territorio venezolano para atacar a nuestra población civil y a la fuerza pública", denunció el mandatario. Asimismo, lanzó un fuerte cuestionamiento político: "Que nunca se nos olvide qué sectores han sido afines a Maduro. Petro ha sido cómplice. Espero que Venezuela recobre pronto la democracia y que Colombia jamás la pierda".
Gutiérrez también destacó el impacto social en la capital antioqueña, señalando que el 10% de la población de Medellín es venezolana, personas que "huyeron con lo que traían puesto". En su mensaje, instó a los militares venezolanos a ponerse del lado de los ciudadanos para consolidar la libertad del país vecino.
Andrés Julián Rendón arremete contra la ONU
Por su parte, el gobernador Andrés Julián Rendón cuestionó con dureza el rechazo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tras la captura de Maduro. Rendón afirmó que el organismo internacional fue un espectador pasivo durante más de 25 años de crisis.
"Ninguna carta o enmienda de la ONU protegió a los venezolanos de la dictadura", sentenció el gobernador, refiriéndose irónicamente al organismo como "la comunidad de los chalecos". Criticó que ni la pobreza extrema ni las torturas a la oposición motivaron una acción real de la ONU, destacando que "fue el Gobierno de EE. UU. quien se echó al hombro la aniquilación de la narcodictadura".
Rendón finalizó su pronunciamiento con una advertencia institucional, señalando que la ONU debe aprender "cuán costosa es su inacción para la paz mundial o, simplemente, desaparecer".