El incremento del salario mínimo ha generado preocupación entre trabajadoras del servicio doméstico por la posible pérdida de empleo y cambios en las condiciones laborales, según advirtió Jenny Hurtado, presidenta del sindicato de trabajadoras domésticas, en entrevista en el programa Habla con Ella de LA FM.
Durante la conversación, Hurtado señaló que el aumento representa una mejora en ingresos, pero también una preocupación laboral. “En parte es bueno porque se empieza a devengar más dinero, pero, por otra parte, no es bueno porque es muy alto y muchas se van a quedar sin trabajo”, afirmó.
Explicó que el costo total de una trabajadora con todas las obligaciones legales supera ampliamente el salario base. “Si el año pasado una empleada con todo lo de ley costaba $2.000.000, ahora queda casi en $3.025.000”, dijo, al referirse al impacto del ajuste del 23 %.
¿Cómo impacta el aumento del salario mínimo al empleo doméstico?
Hurtado aseguró que ya se presentan terminaciones de contrato. “A algunas compañeras ya les dijeron que hasta nuevo aviso iban a acomodarse”, relató, al señalar que al menos cinco trabajadoras afiliadas al sindicato quedaron sin empleo en Bogotá.
La dirigente explicó que muchos hogares no pueden asumir el nuevo costo. “Hay personas que ganan $6.000.000 o $6.500.000 y pasarle $3.000.000 a la empleada no les alcanza”, afirmó. Según dijo, estas familias son, en muchos casos, las que más necesitan apoyo en el hogar por sus extensas jornadas laborales.
Advirtió además que el incremento podría fomentar acuerdos informales. “Lo que puede pasar es que se hagan las cosas por debajo de cuerda, sin contrato y sin legalidad”, señaló, al explicar que empleador y trabajadora podrían negociar directamente montos inferiores a los establecidos.
¿Qué riesgos enfrentan las trabajadoras domésticas tras el incremento?
La presidenta del sindicato de trabajadoras domésticas advirtió que el incremento del salario mínimo podría traducirse en una reducción de oportunidades laborales. Señaló que algunas trabajadoras ya han sido informadas de suspensiones o terminaciones de contrato, mientras los hogares evalúan si pueden asumir el nuevo costo salarial.
Asimismo, indicó que una de las principales consecuencias es el aumento de la informalidad. Explicó que, ante la imposibilidad de pagar el salario completo con todas las prestaciones, algunos empleadores optan por acuerdos directos con las trabajadoras, sin contratos ni afiliación a seguridad social. Según afirmó, este tipo de negociaciones deja a las trabajadoras sin protección en salud, pensión y riesgos laborales.
Hurtado también señaló que el trabajo por días se ha extendido como alternativa, pero con dificultades. Afirmó que esta modalidad es utilizada por algunos hogares para evadir el pago de aportes obligatorios, lo que obliga a las trabajadoras a asumir por su cuenta los costos de seguridad social. Indicó que, con ingresos diarios cercanos a los $70.000, resulta complejo cubrir estos aportes de manera independiente.
Además, explicó que el sindicato no cuenta con herramientas para negociar de manera colectiva, ya que la relación laboral se da de forma individual entre empleador y trabajadora. En ese contexto, señaló que el papel del gremio se limita a orientar, acompañar y asesorar a las trabajadoras para que conozcan sus derechos y puedan negociar mejores condiciones dentro de sus posibilidades.
Por su parte, frente a la posibilidad de aceptar pagos menores, fue enfática. “Por nada del mundo se debe aceptar menos del salario mínimo”, expresó, aunque reconoció la presión económica. “Tampoco nos podemos quedar sin pagar arriendo ni sin dar comida a los hijos”, afirmó.
Hurtado finalizó enviando un mensaje a las trabajadoras del hogar que escuchaban la entrevista. “Tienen que aprender a negociar y a valorar su trabajo”, dijo, al recalcar que se trata de una labor honesta. También invitó a acudir al sindicato para recibir asesoría y continuar denunciando irregularidades laborales en el sector.