La Fiscalía de la Audiencia Nacional le solicitó al Ministerio de Igualdad de España iniciar el procedimiento administrativo para bloquear el acceso a las páginas web de 13 agencias extracomunitarias dedicadas a la práctica de maternidad subrogada y de los llamados "vientres de alquiler". Según el requerimiento, estas entidades “ofrecen y realizan prácticas comerciales de gestación subrogada”, actividad declarada “ilegal” en el país desde la entrada en vigor de la ley sobre técnicas de reproducción humana asistida en 2006.
En este contexto, Laura Zúñiga, enfermera, ama de casa y madre subrogada, habló en La FM sobre su decisión de participar en dos procesos de subrogación de vientre, las razones que la llevaron a hacerlo, el vínculo que mantiene con las familias y la manera en que explicó la situación a sus hijos.
¿Por qué decidió ser madre subrogada?
Zúñiga explicó que comenzó a considerar la subrogación hace “unos 10 o 12 años” junto a su pareja, porque le parecía una “buena oportunidad de ayudarle a alguien más a tener hijos”. Señaló que en ese momento el tema era más “escondido”, pero una persona le explicó los términos legales y médicos del proceso. Precisó que, aunque se le denomina “alquiler de vientre”, el nombre correcto es “Subrogación de Vientre”.
Indicó que en 2018 tuvo contacto con un hombre que no había podido tener hijos con su pareja. Según relató, explicó cómo era el procedimiento en Colombia y a finales de diciembre de ese año se realizó la primera transferencia. “En enero de 2019 ya tenía el positivo”, afirmó.
Frente a cuestionamientos sobre si la decisión estuvo motivada por razones económicas, respondió: “No lo hice por el tema económico”. Agregó que es profesional y que recibe ingresos de su trabajo. Aseguró que se trata de una “libre elección donde nadie presiona ni obliga” y explicó que las mujeres que participan atraviesan un estudio socioeconómico, social y psicológico.
Sobre el vínculo emocional, sostuvo que es necesario tener una “mentalidad muy abierta” y ser consciente de la confianza que los padres depositan en quien gesta. “Uno es consciente de que es un bebé que va a cuidar, pero que debe entregar”, expresó. Añadió que existen sentimientos, pero que el bebé “tiene que regresar a su familia, que es donde tiene que estar”.
¿Cómo vive el proceso y la relación con las familias?
Zúñiga contó que decidió participar por segunda vez cuando la misma clínica la contactó. “Me dijeron si podía colaborar de nuevo y les dije que sí sin ningún problema”, señaló al explicar su segunda experiencia como madre subrogada.
En cuanto a la forma en que abordó la situación con sus hijos, afirmó que siempre hablaron con la verdad. Relató que junto a su esposo se sentaron con ellos y les explicaron: “voy a quedar en embarazo para colaborar a una persona, este bebé no es de tu papá ni es mío, no va a ser su hermanito”. Indicó que al principio fue una sorpresa, pero que con el tiempo lo entendieron y estuvieron de acuerdo.
Sobre el contacto posterior al nacimiento, aseguró que “nunca se ha perdido la comunicación”. Explicó que en algunos casos se llega a ser parte de la familia porque se ayuda a cumplir un objetivo. Sin embargo, manifestó que si por cultura o decisión la familia prefiere no mantener contacto, se respeta esa determinación.
Al referirse a los niños, expresó que siente “mucha alegría” cuando los ve. Dijo que mantienen comunicación y que conocen etapas como el inicio del colegio o los primeros pasos. Según afirmó, es importante que los padres expliquen quién fue la persona que colaboró en el proceso.
Frente al argumento de que en Colombia se utilizan cuerpos de mujeres en condición de pobreza, respondió que “eso no es verdad”. Indicó que todas pasan por un estudio socioeconómico que demuestra que “no estamos en condición de pobreza extrema” ni desconocen lo que hacen. Definió el proceso como una “ayuda mutua” realizada con respeto y explicó que muchas mujeres no hablan por temor a ser estigmatizadas. También señaló que cuenta con una página para orientar a otras mujeres sobre cómo realizar el proceso de forma legal en clínicas y evitar estafas o abusos.