La posibilidad de utilizar el ahorro pensional para la compra de vivienda ha cobrado fuerza en el debate público colombiano, en medio de propuestas que buscan flexibilizar el acceso a estos recursos. Sin embargo, expertos en derecho laboral y seguridad social advierten que esta alternativa puede tener implicaciones profundas en la estabilidad económica de los trabajadores a largo plazo.
De acuerdo con Diego Valdivieso, socio y líder de la Unidad de Derecho Laboral y Seguridad Social de Scola Abogados, el uso de estos recursos para fines distintos a la vejez plantea riesgos estructurales que van más allá de una decisión individual. El especialista enfatiza que el sistema pensional cumple una función social que no debe confundirse con instrumentos de inversión.

Desviar el ahorro pensional compromete la seguridad en la vejez
El principal riesgo de utilizar el ahorro pensional para adquirir vivienda radica en que se compromete la seguridad económica durante la vejez. Según Valdivieso, quien toma la decisión de disponer de estos recursos en el presente podría convertirse en el principal afectado en el futuro, al reducir su capacidad de ingresos cuando ya no esté en edad productiva.
El experto advierte que la pensión no puede ser reemplazada por la vivienda, ya que ambos responden a necesidades distintas en momentos diferentes de la vida. Mientras la vivienda resuelve un problema habitacional inmediato, la pensión garantiza ingresos periódicos en la etapa de retiro, cuando las posibilidades de generar recursos disminuyen.
Además, el análisis jurídico señala que confundir estos dos instrumentos puede generar una falsa sensación de respaldo financiero. Tener una propiedad no asegura liquidez ni cubre gastos cotidianos en la vejez, especialmente en contextos de alta inflación o costos crecientes en salud y servicios básicos.
Un precedente que evidencia los riesgos del sistema
Valdivieso también hace referencia al caso de las cesantías, un mecanismo que originalmente fue diseñado para proteger al trabajador en situaciones de desempleo, pero que con el tiempo se habilitó para otros usos como educación y vivienda. Esta flexibilización, según el experto, debilitó su propósito inicial.
De hecho, durante la pandemia se evidenció que muchos trabajadores no contaban con un respaldo suficiente ante la pérdida de empleo, precisamente porque habían utilizado sus cesantías en otros fines. Este antecedente refuerza la advertencia sobre lo que podría ocurrir si se permite un uso similar con los recursos pensionales.

A esto se suma un contexto preocupante: cerca del 55 % de la población trabajadora en Colombia se encuentra en la informalidad, lo que implica que no cotiza al sistema de seguridad social. En este escenario, debilitar aún más el sistema pensional podría trasladar la carga económica al Estado, incrementando el gasto público y afectando la sostenibilidad fiscal.
En conclusión, la postura del experto es clara: utilizar el ahorro pensional para invertir en vivienda puede parecer una solución a corto plazo, pero representa un riesgo significativo para la estabilidad financiera en la vejez. La recomendación es mantener la finalidad original de estos recursos y fortalecer el sistema pensional como un pilar de protección social.