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Caso Irma Julieth Usaquén: Ejército ratifica sus denuncias contra la Policía

La joven dijo que los policías que supuestamente destituyeron siguen trabajando. Al margen, LA F.m. conoció el testimonio de los militares que presenciaron el hecho.

Publicado:
Actualizado:
Lunes, Febrero 1, 2016 - 09:14

Irma Julieth Usaquén, joven de 19 años de edad, denunció en LA F.m. que uniformados de la Policía Nacional la torturaron. La mujer, oriunda de Neiva, señaló directamente, el 25 de enero anterior, a efectivos de la Policía Metropolitana de esa ciudad como los responsables de los golpes que tiene en su cuerpo, de los cuales da cuenta a través de fotos y un video


 


Según contó, el 21 de diciembre pasado estaba en una panadería con su hijo, de un año y medio de edad, cuando se le acercaron dos policías. Uno en moto y otra a pie. De inmediato, asegura, la señalaron de estar vestida de manera idéntica a una mujer que, junto a otras personas, se había robado una moto. De acuerdo con su relato, ni ella ni los vecinos sabía qué pasaba por cuanto ella acababa de salir de la casa de su padre. Luego, narró, la montaron a una patrulla mientras que a su hijo lo dejaron con los vecinos. Desde allí, siendo las 9:45 a.m., la trasladaron por una vía, denominada las petroleras, a un sector denominado Campotello. 



 


Allí recibió todo tipo de patadas, golpes, agresiones físicas y verbales. De acuerdo con Usaquén, le pedían que dijera dónde estaba la moto robada. Ella, asegura, optó por mentir y decir que sí tenía la moto con tal de que no le pegaran más. Pidió que la dejaran hacer una llamada. Luego, comenta, se comunicó con su hermana Jessica a través de una conversación puesta en altavoz para que los uniformados la escucharan. En dicha charla telefónica la mujer optó por gritar: "Jessica entrega la moto". La hermana le preguntaba cuál moto. Finalmente, dice Irma, exclamó: "Yo no sé de qué moto me hablan. Los policías me van a matar". 


 


 



 


 


Por hacer eso, dice Irma Julieth Usaquén, le pegaron con más fuerza y la quemaron con un tubo que siempre está caliente porque conduce petróleo. "Con tubos con petróleo caliente me hicieron presión en la pierna para que me quemara". En medio de la agresión, sostiene, aparecieron cuatro soldados preguntando qué pasaba. Los policías le dijeron al Ejército que estaban ajusticiando a una ladrona. No obstante, los militares frenaron el maltrato, impidieron que la montaran de nuevo en la patrulla de la policía y se dirigieron a la URI de Neiva.  En el lugar, dice Irma, quedó la denuncia. Aparte de ello, Medicina Legal notificó que la mujer sufrió agresión. Los policías implicados sostuvieron que la mujer se cayó en la moto que, sostienen, ella se robó. 


 


Luego de ello, la mujer intenta recuperarse de los golpes para volver a salir a la calle a vender avenas para sostener a sus dos hijos. En esas circunstancias, dice, ha recibido llamadas amenazantes de un supuesto paisa diciéndole que retire la denuncia. También, una supuesta oferta de 80 millones de pesos por parte del abogado que defiende a los policías. Ella, por su parte, dijo que tuvo la valentía de denunciar a la espera de que los responsables paguen.


 



Frente a los hechos, la Policía Metropolitana de Neiva emitió un comunicado en el que anunció que "en uso de las facultades legales, la Policía Nacional y el comando de la Policía Metropolitana de Neiva retiró de la institución a los tres funcionarios inmersos en el procedimiento, por una clara afectación del servicio. La Policía Metropolitana de Neiva continuará colaborando y apoyando las instancias disciplinarias y penales que indagan lo ocurrido". (Consulte aquí el comunicado completo).


 


LA F.m. conoció el testimonio de los soldados que ayudaron a la mujer, al tiempo que recogió el testimonio de Irma Julieth Usaquén en el sentido de que los policías supuestamente destituidos siguen trabajando. La investigación quedo en manos de la Fiscalía.



 


LA F.m. revela las declaraciones que entregaron ante la Fiscalía los cuatro soldados que llegaron al sitio donde los policías tenían a la mujer. Todos ellos confirman que la mujer estaba en poder de los policías, que estaba golpeada, tenía quemaduras en varias partes de su cuerpo, la tenían sentada sobre un tubo caliente por donde pasa el crudo y un policía tenía en su mano un machete. Dicen que le iban a dar agua y les decían que era una ladrona y no merecía que le dieran ni agua.


 


Carlos Arturo Tovar


 


“Eso fue el año pasado, eran como las once de la mañana aproximadamente, cuando escuché que el centinela le avisó a mi primero González que había escuchado unos gritos y hacía rato estaba una patrulla de la policía en el pozo número 23 cerca de la base. El centinela que estaba de guardia era el soldado de apellido Dueñas, después mi primero nos mandó para que fuéramos a revisar por qué y qué hacía esa patrulla allí.


 


Fuimos mi dragoneante Penagos, el soldado Bolaños y mi hermano José Alfredo Tovar y yo. Cuando íbamos bajando no escuchábamos más gritos, llegamos ahí y escuché cuando un policía le dijo a mi dragoneante que la muchacha venía del barrio Las Palmas y ellos venían detrás persiguiéndola porque ella se había hurtado una moto, entonces la muchacha me pidió agua para tomar y los policías se enojaron y me dijeron; 'para que le va a dar agua a esa detenida, no merece que le den agua'. Yo vi que la muchacha estaba sentada sobre los tubos calientes por donde pasa el crudo caliente del petróleo, cuando se levantó de allí le vi una quemadura en la parte de atrás de la pierna derecha, estaba toda golpeada en la cara.


 


Cuando llegamos al sitio había seis policías, una mujer policía, todos uniformados. También un carro y una moto de la policía. En ese momento vi la femenina, la mujer policía, le estaba diciendo a la muchacha que tenía derecho a un abogado, que guardara silencio, vi también que un policía de ellos tenía un machete en la mano, después llegó otro carro de la policía con el conductor y otro policía que lo acompañaba. Después montaron a la chica en ese carro que llegó y se la llevaron para Neiva. Después nosotros nos fuimos para la base del Ejército”.


 


José Alfredo Tovar


 


“No recuerdo la fecha de eso, mi dragoneante Penagos, el soldado regular Bolaños, el soldado regular Tovar Osorio Carlos quien es mi hermano y yo, que también soy soldado regular, llegamos al pozo número 39 que queda cerca de la base militar Campotello, llegamos y vimos seis policías que estaban y una mujer policía todos uniformados, la mujer policía estaba al lado de una muchacha que tenía ropa de civil, la tenían junto a unos tubos por donde pasa el crudo del petróleo, ella estaba sentada en el suelo. Vi también a un policía que tenía un machete en la mano, mi dragoneante Penagos le preguntó a un policía que era lo que pasaba.


 


El policía le contestó que la muchacha que ahí tenían venía del lado del barrio Las Palmas de Neiva. La venían siguiendo porque ella se había robado una moto, la muchacha le pidió agua para beber a mi hermano Carlos y entonces uno de los policías le dijo a mi hermano que no le diera agua que ella no merecía que le dieran agua porque ella era una delincuente y no dejó que tomara agua. Los policías dijeron que ya la iban a llevar para la Fiscalía. Yo vi a la muchacha que estaba llorando, estaba golpeada, y tenía arañazos, cuando se levantó de donde estaba le vi que estaba quemada en la parte de atrás de sus piernas, ella vestía de blusa no recuerdo bien el color, tenía un short corticos color como de jean color azul, tenía todo el cabello como despelucada. Cuando llegamos allí habían dos carros y una moto, después llegó otro carro y en ese carro que llegó se la llevaron y nosotros después nos fuimos para la base”.


 


Róbinson Penagos


 


“No recuerdo la fecha exacta, eso fue para el mes de diciembre 2015, yo tengo el grado de soldado profesional, me encontraba en la base militar de Campotello, cuando el comandante de la base, sargento primero González Jiménez Oswaldo, me da la orden de verificar una información que le había dado el centinela. Le dijo que había una patrulla de la policía allá abajo cerca de un pozo. Me parece que era el 23, no recuerdo bien el número, yo cumplí la orden y bajé con tres soldados; el soldado Bolaños, los soldados Tovar que son hermanos. Cuando llegue al pozo habían policías uniformados, entre ellos una policía mujer.


 


Yo de una vez me dirigí, les pregunté de quién estaba al mando de la patrulla y me presentaron creo a un teniente era uno que tenía el uniforme color verde más oscuro que los demás, le pregunté que era lo que le había pasado, porque la batería petrolera es de responsabilidad de nuestra base y teníamos que estar pendiente de lo que pasara en el sector porque era responsabilidad de nosotros. Él me comunica que tenían detenida a esa muchacha, yo la miré y estaba físicamente maltratada, estaba sentada encima de los tubos por donde pasa el petróleo, tenía como la cara golpeada, como aruñada, descalza, vestía una blusita color blanca, un short de jean color azul, el comandante de la patrulla me informa que la muchacha la estaban persiguiendo desde el barrio Las Palmas y se había cruzado para el sector de la batería petrolera, porque esta muchacha estaba involucrada en el robo de unas motos.


 


Yo le informo todo esto, lo que dijo el teniente, y se lo comuniqué al comandante de la base por radio, en el sitio se encontraba una camioneta Tucson de la policía y una motocicleta también con los logotipos de la policía, después llegó otro carro también con logotipos de la policía. En este último carro llegó solo con el conductor que era también un policía uniformado, en eso uno de los que estaban allí le dice a la muchacha que se levantara, cuando la muchacha se levanta yo le observo una quemadura que tenía en la pierna derecha en la parte de atrás, era una quemadura bastante áspera, los tubos donde la tenían sentada son tubos calientes porque por allí pasa el crudo del petróleo que sacan del suelo y van a la batería o el depósito. Después la muchacha la montaron en la patrulla y se la llevaron y después nosotros nos regresamos a la base”.


 


Wilson Ferney Bolaños


 


En el mes de diciembre de 2015, no recuerdo el día, el soldado profesional Penagos, los soldados regulares los hermanos Tovar y yo que también soy soldado regular, llegamos a un pozo cerca a la base y ahí estaban siete policías y dentro de ellos estaba una mujer policía, tenían una muchacha no recuerdo como estaba vestida, era bajita, tenía el cabello como por los hombros, ella estaba al lado de los tubos, ella estaba como agachada y estaba toda golpeada y tenía las pierna como rasguñada. Mi dragoneante Penagos estaba hablando con uno que mandaba de los policías creo que era un teniente, estuvieron hablando allí un rato, yo le escuchaba a los policías que le decían a mi dragoneante Penagos que esta muchacha la tenían por hurto de motos, después cogieron la muchacha que estaba de civil y la echaron en un carro de la policía que estaba allí parqueada y se la llevaron, después que se fueron todos, nosotros nos subimos para la base".


 


La mamá de la joven, Irma Rueda, también entregó su versión ante la Fiscalía. Esto fue lo que dijo: “El día 21 de diciembre de 2015, me encontraba en almacenes Éxito en compañía de mi hija Jessica Usaquén, cuando le entró una llamada al celular de mi hija Jessica, mi hija Jessica contestó y era mi hija Irma Julieth, no escuché lo que hablaron por celular, pero mi hija Jessica me comunicó que a Julieth la tenía la policía. Entonces me angustié, salimos del Éxito para la casa a sacar la moto para ir a preguntar por ella al CAI de Granjas. Saliendo del Éxito le entró otra llamada a celular de Jessica. Ella me comenta que era el Papá y que le había dicho que le habían ido a entregar el niño de Irma Julieth unos vecinos porque a Irma se la había llevado una patrulla de la policía.


 


Fuimos al CAI de Granjas en compañía de mi hija Jessica y no nos dieron razón de Irma Julieth, dijeron que no sabían nada de ella. Después nos dirigimos a la Sijín. Allá los policías de la Sijín llamaron por radio, preguntando por mi hija Irma Julieth y dijeron por radio que ya la habían soltado que la buscaran en la casa o en donde las amigas. El policía de la Sijín me dice que si no la encuentro vuelva al CAI de Granjas y pregunte por el teniente del CAI. En ese momento le entra otra llamada a mi hija Jessica y ella contesta y coloca el alta voz, para que escucharan los de la Sijín que estaban allí con nosotras. Se escucha claramente cuando el que está llamando dice a mi hija Jessica que si su hermana no entrega una moto la desaparecemos y cuelgan la llamada. El policía de la Sijín nos dice a ella no la tiene la policía, la policía no hace ese tipo de cosas y nos dirigimos de nuevo a buscarla a la casa y allí no estaba. Mi hija Jessica llamó a su papá a ver si de pronto había desaparecido pero no hubo razón de ella, nadie sabía nada de ella. Volvimos al CAI, el policía que estaba nos dice que el teniente no nos puede atender porque estaba en una reunión, entonces yo le dije a mi hija Jessica 'vámonos para el comando de la policía que allá me tienen que responder por mi hija Irma Julieth'. 


 


Allá en el comando nos atendió un policía. Él llama por radio y dice que tiene que aparecer Irma Julieth y repite dos veces, cuando le contestan diciéndole que es una ladrona que la capturaron en flagrancia y que la iban a legalizar y que ya la llevaban para la URI. El policía quien llamó por radio les dijo que eso era una mala captura y que porque no habían reportado el caso. Después de eso nos fuimos para la URI. 


 


Allí estaba mi hija Irma Julieth sentada en la sala de espera, cuando nos vio me gritó: 'mami me pegaron y me pegaron, casi me matan'. Y me señala y me dice: 'esa policía que está sentada allá fue la que me torturó'. Y señala también al otro policía flaquito que era quien acompañaba a la mujer policía. Mi hija Jessica le pasa el celular de ella a Irma Julieth para que se tome fotos para evidenciar el maltrato que fue sometida, se lo entrega pasándolo por debajo de la rejas de la URI. Irma Julieth se empieza a tomar las fotos, la policía que ella me señaló se levanta de la silla y se le tira encima, le quita el celular y trata de partirle los dedos y de llevársela hacia adentro. 


 


Nosotras desde afuera al ver esto comenzamos a gritar y a hacer escándalo, yo le gritaba que porque le pegaba, que si no era suficiente con todo lo que le había hecho. Tan fuertes eran los gritos que salieron los señores de la Fiscalía a tratar de solucionar el problema y retiraron de encima de mi hija a la mujer policía que la estaba agrediendo. 


 


Esta mujer policía se quedó con el teléfono de mi hija Jessica y no lo quiso entregar, solo hasta que llegó nuestro abogado y se lo solicitó al fiscal de turno, quien a la vez ordenó que fuera entregado. Se lo entregaron a mi hija Jessica pero ya le habían borrado todo. Al otro día, cuando ella estaba hospitalizada en Emcosalud, mi hija Jessica logró finalmente tomar fotos y hacer un video.


 


Después de los trámites la dejaron libre y hemos puesto en conocimiento de todo lo que le había pasado a mi hija, hemos recibido amenazas, han llamado al celular de Jessica, han mandado gente de civil a la casa a amenazarnos de que arregláramos por las buenas porque ellos eran una familia muy grande, cometen muchas intimidaciones por parte de la policía, pasan por la casa y en el alta voz de la patrulla dicen: 'buenas noches en nombre de la policía metropolitana'. Esto lo dicen con risas y con burla, dan la vuelta y pasan nuevamente mirándonos, nos señalan y se burlan. Quiero decir que temo la seguridad y la vida de toda mi familia y la mía”.


 


La historia y la denuncia Irma Julieth Usaquén en el sentido de que los policías supuestamente sancionados siguen laborando


 


 





Fuente:
Sistema Integrado Digital