La psiquiatra infantil Beatriz Martínez, coordinadora del hospital de día de adolescentes del Hospital Niño Jesús de Madrid, afirmó en La FM que la exposición temprana a pantallas y redes sociales tiene efectos directos en el neurodesarrollo y la salud mental juvenil. Señaló que su libro Manual de supervivencia para padres en la era digital es una “revisión científica” sobre estas consecuencias y advirtió que, en unos años, permitir el uso indiscriminado podría verse como una “conducta infame que les hace daño”.
¿Qué efectos tienen las pantallas en la salud mental juvenil?
Martínez explicó que “hoy sabemos” que la exposición temprana impacta el desarrollo cerebral, provocando retrasos del lenguaje y falta de estimulación del entorno. Indicó que en adolescentes se observan problemas asociados al uso de redes sociales, fenómeno que, según dijo, está en debate global. Aseguró que existen estudios realizados en 41 países que muestran que entregar un smartphone a menores de 15 años impacta en indicadores graves de salud mental, entre ellos ansiedad, depresión, ideación autolítica y trastornos alimentarios.
Sobre el funcionamiento de los algoritmos, señaló que, mediante sistemas de inteligencia artificial, exponen a los jóvenes a estímulos sesgados y comparaciones constantes. “Para los jóvenes más vulnerables, esto amplifica enormemente cualquier sintomatología previa de un trastorno mental”, afirmó. Añadió que las pantallas no son el único factor implicado, pero sí constituyen un “estresor continuo” que incide especialmente en quienes tienen vulnerabilidad genética a trastornos mentales.
La especialista también se refirió al uso de dispositivos como herramienta para calmar a los niños. Indicó que si se utiliza la pantalla como un “regulador”, se enseña al menor que no puede gestionar sus emociones sin apoyo externo. Subrayó que es fundamental que los padres den el “primer no” con cariño y acompañen desde la presencia, sin recurrir a la distracción permanente.
¿Cómo deben actuar los padres frente al uso del celular?
Martínez sostuvo que el aprendizaje ocurre principalmente por “observación del entorno”. Señaló que los padres deben actuar con coherencia y recuperar espacios libres de teléfonos, como la hora de la comida, para fomentar la comunicación familiar. Indicó que antes existían horarios definidos para llamadas y visitas, límites que, según dijo, se han perdido y conviene restablecer para dar ejemplo.
Consultada sobre adolescentes mayores de 16 años, afirmó que el camino es fomentar la curiosidad y el pensamiento crítico, especialmente frente a noticias falsas. Recomendó promover la comunicación familiar y “no banalizar sus gustos”. Explicó que descalificar intereses como videojuegos puede cerrar canales de diálogo necesarios cuando surjan dificultades. “Hay que educar en competencias digitales y acompañarlos en ese proceso”, expresó.
También advirtió que algunos adolescentes consumen entre 4 y 6 horas diarias de pantallas, tiempo que equivale casi a una jornada laboral, lo que implica mayor exposición a contenidos digitales que a la interacción con su familia. Reiteró que el acompañamiento y la coherencia en el uso de dispositivos son elementos centrales en la crianza en la era digital.
*Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de La FM