En el programa Siempre Contigo de La FM, la periodista Silvia Corzo conversó con la psicóloga Sonia Margarita Leal Cruz, especialista en gestión de conflictos y mindfulness, sobre el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), una enfermedad de salud mental que muchas veces es malinterpretada, minimizada o confundida con simples “manías”.
Desde el inicio de la entrevista, la experta fue clara en marcar una diferencia importante.
“El trastorno obsesivo compulsivo es una enfermedad mental. No es una manía ni esos rituales cotidianos que solemos llamar ‘mi TOC’”.
Y es que, en la vida diaria, la palabra “obsesivo” se usa con ligereza para describir a personas ordenadas o perfeccionistas. Sin embargo, el TOC real puede ser profundamente angustiante y afectar seriamente la calidad de vida.
¿Qué es realmente el TOC?
El trastorno obsesivo compulsivo se caracteriza por la presencia de pensamientos intrusivos —repetitivos, no deseados y difíciles de controlar— que generan altos niveles de ansiedad. Para aliviar ese malestar, la persona desarrolla conductas compulsivas, es decir, acciones repetitivas que buscan reducir el miedo.
“El pensamiento siempre va de la mano con una acción. La compulsión calma momentáneamente la ansiedad, pero el miedo permanece”, explicó la psicóloga.
Por ejemplo, alguien puede pensar de forma constante que dejó abierta la llave del gas y que eso provocará un incendio. Aunque la haya revisado varias veces, el miedo persiste y la persona vuelve una y otra vez a comprobarlo.
La diferencia entre una preocupación común y el TOC está en la intensidad y en el impacto funcional.
“El trastorno siempre te va a quitar tiempo de vida: tiempo para trabajar, para relacionarte, para disfrutar. La energía del cuerpo se concentra en resolver la enfermedad”, señaló.
¿Es manía o es un trastorno?
Durante la conversación surgió una duda frecuente: ¿cómo diferenciar una rutina o un hábito de una compulsión?
La especialista explicó que todos tenemos rituales que nos dan tranquilidad, como ordenar la casa o seguir una rutina antes de dormir. Eso es adaptativo. El problema aparece cuando la conducta deja de ser una elección y se convierte en una obligación imposible de evitar.
“La conducta compulsiva no es una elección. Hay tanto sufrimiento emocional que la persona siente que necesariamente tiene que hacerlo”, indicó la experta.
Es ahí cuando la ansiedad domina y la vida empieza a girar alrededor del miedo.
Señales de alerta
Entre las señales que pueden indicar la presencia de TOC están:
- Pensamientos repetitivos que no se pueden controlar.
- Miedo intenso que obliga a realizar rituales para sentirse en calma.
- Sensación de culpa o angustia si no se realiza la conducta compulsiva.
- Afectación en la vida laboral, familiar o de pareja.
Además, la psicóloga advirtió que muchos trastornos de la conducta alimentaria tienen una base obsesiva relacionada con el control.
“El trastorno de la conducta alimenticia, en la gran mayoría de los casos, tiene de base un trastorno obsesivo compulsivo que hay que manejar”.
La buena noticia es que el TOC tiene tratamiento. En muchos casos se trabaja con terapia cognitivo conductual, que busca modificar la relación entre pensamiento, emoción y conducta. “Trabajamos el pensamiento para que la conducta se transforme”, explicó.
Cuando es necesario, también puede intervenir un psiquiatra para formular medicación. Además, herramientas como el mindfulness ayudan a disminuir la ansiedad y a diferenciar entre lo que es real y lo que es producto del miedo.
“La mente no puede convertirse en nuestra cárcel. Si los pensamientos no nos dejan vivir en paz, hay que buscar ayuda”.
El mensaje final fue claro: tener pensamientos intrusivos no convierte a nadie en una mala persona. Pero cuando esos pensamientos empiezan a controlar la vida, es momento de consultar a un profesional.