En medio de la programación de la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026, Juliana Gómez Nieto, reciente ganadora del Premio Nacional de Novela Inédita del Ministerio de Cultura 2025 con su obra, "Nuestros dones", propone una mirada sobre el cuidado, la fragilidad humana y los vínculos familiares en contextos rurales.
La historia sigue a Julia, una periodista que regresa a la casa de su infancia para cuidar a su madre, quien a su vez está a cargo de su propia madre. Este entramado de relaciones sirve como punto de partida para explorar lo que la autora denomina “la interdependencia mamífera”.
Reflexión sobre la labores de cuidado
“Creo que la historia nace de la pregunta sobre cómo los seres humanos necesitamos de la manada para sobrevivir, algo que me gusta llamar la interdependencia mamífera. También surge de la fragilidad del cuerpo, de entender que todos estamos atravesados por la vejez, la enfermedad y la muerte, y que en ese proceso dependemos del cuidado de otros”, explicó.
Juliana Gómez Nieto plantea una reflexión sobre cómo estas labores de cuidado han recaído históricamente en las mujeres. En su relato aparecen figuras familiares como tías o abuelas que sacrificaron su autonomía para atender a otros, evidenciando una realidad común en muchos hogares colombianos.
Ambientado en el campo
Sin embargo, la novela también busca alejarse de una visión simplista de las mujeres como víctimas, mostrando sus capacidades de resistencia y sus formas de emancipación.
“Muchas veces en las familias hay historias de mujeres que dejaron sus propios proyectos para cuidar a otros. Pero también quería mostrar lo paradójico del cuidado: sin él no sobrevivimos, es fundamental y hermoso, pero también puede enfermar a quien cuida. Existen incluso enfermedades asociadas a las cuidadoras, algo que explora el libro”, señaló.
Ambientada en el campo colombiano, la obra reconstruye un paisaje atravesado por violencias estructurales y políticas que, aunque no ocupan el centro del relato, configuran el contexto de vida de sus personajes.
A esto se suman elementos culturales como las canciones populares, que funcionan como memoria viva de los territorios.
Novela de experiencia personal
“Los dones tienen que ver con esas capacidades que poseen estas mujeres. No quería construir personajes que fueran solo víctimas, sino mostrar también sus formas de resistencia. En el caso de las abuelas, pueden ser saberes como curar animales o conservar canciones; en el caso de la protagonista, su don es observar, preguntar y cuestionar la realidad”, afirmó.
La autora reconoce que la novela nace de experiencias personales, aunque aclara que se trata de una autoficción, es decir, una historia que mezcla elementos reales con ficción.
“Es una historia que parte de lo personal, pero no es autobiográfica. Hay un pacto de ficción. Podría ser la historia de cualquier familia campesina o incluso urbana en Colombia”, precisó.
Sobre el reconocimiento recibido, Gómez Nieto destacó la importancia del premio para la circulación del libro en bibliotecas públicas y su visibilidad entre nuevos lectores.
“Es una alegría enorme. Este premio permite que el libro circule, llegue a bibliotecas y tenga visibilidad. Hay muchos libros valiosos en la feria, pero este reconocimiento ayuda a que más lectores se acerquen a esta historia”, dijo.
Finalmente, confesó que la escritura de la obra estuvo marcada por la frustración y la lucha contra la autocensura, un proceso que, al concluir, se convirtió en una victoria personal.
“La escritura es un ejercicio solitario, lleno de dudas y frustraciones. Pero también es una victoria sobre la autocensura, sobre el miedo a publicar. Ver el libro terminado es, en ese sentido, un logro personal muy importante”, concluyó.