Luisa Chima relató en el programa Sin Filtro de La FM cómo comenzó a emprender cuando todavía estudiaba Derecho y cómo una oportunidad sobre la fabricación de bronceadores cambió el rumbo de su primer negocio.
La empresaria explicó que tenía entre 17 y 18 años cuando empezó a vender vestidos de baño y que, aunque terminó graduándose como abogada, durante la carrera entendió que no quería dedicarse profesionalmente al Derecho.
Chima contó que comenzó con los vestidos de baño mientras estudiaba. No se encargaba directamente de confeccionarlos, sino que trabajaba con talleres y contrataba a las personas que diseñaban las prendas. También compraba los insumos y dirigía diferentes partes del proceso. En esa primera etapa, su familia tuvo una participación importante y la acompañó en el desarrollo del emprendimiento.
Durante aproximadamente tres años estuvo dedicada a ese negocio. La situación cambió cuando decidió independizarse de sus padres. Tenía cerca de 20 años y, según explicó, atravesaba una etapa de diferencias con ellos porque quería salir, compartir con sus amigos y había dejado un poco de lado la universidad. Finalmente tomó la decisión de irse de la casa.
Hasta ese momento, los ingresos de los vestidos de baño tenían una dinámica diferente para ella. Si vendía, podía disponer del dinero y, si no lo hacía, contaba con vivienda, alimentación, transporte y otros gastos cubiertos por sus padres. Cuando comenzó a vivir por su cuenta, descubrió que el emprendimiento todavía no generaba lo suficiente para cubrir sus necesidades.
“A mí no me alcanzaba la plata para vivir”, recordó durante la conversación. A pesar de la situación, decidió no regresar a la casa de sus padres y continuó buscando una manera de sostenerse con su propio trabajo.
¿Cómo pasó Luisa Chima de vender vestidos de baño a fabricar bronceadores?
La oportunidad apareció cuando un cliente le preguntó si podía fabricar 1.000 bronceadores para llevarlos a México. Chima explicó que primero consultó con el proveedor de unos productos que vendía en su tienda, pero recibió como respuesta que no podían fabricar el pedido solicitado.
Ante esa situación, decidió asumir el encargo aunque no tenía conocimientos sobre la fabricación de productos cosméticos. “Yo le dije que sí, que yo le podía hacer los bronceadores”, contó. Para hacerlo, consiguió una química que desarrollara la fórmula y los primeros productos fueron elaborados en la casa de su abuelo.
Durante la entrevista reconoció que aquella decisión implicaba riesgos porque no tenía experiencia en esa actividad. “Realmente es temerario”, dijo al recordar lo ocurrido. Sin embargo, el pedido salió adelante y se convirtió en el punto de partida de un nuevo negocio.
El primer lote tuvo un cálculo diferente al esperado y quedaron unidades adicionales. Chima decidió entregarlas a varias amigas que tenían presencia en redes sociales. En ese momento, según explicó, quienes comenzaban a trabajar como creadores de contenido todavía no cobraban por este tipo de publicaciones.
Las publicaciones generaron interés y, de acuerdo con su relato, el negocio comenzó a crecer. Aproximadamente una semana después, decidió cerrar la tienda de vestidos de baño para concentrarse en la fabricación y comercialización de bronceadores.
Con el crecimiento del negocio, dejó de producir los artículos en espacios domésticos y consiguió un laboratorio. También comenzó a desarrollar nuevos productos y aprovechó las relaciones que había construido con personas que tenían presencia en redes sociales.
Aproximadamente un año y medio después de lanzar los primeros bronceadores, montó su propio laboratorio. A partir de entonces comenzó una nueva etapa de creación de marcas y ampliación del catálogo. Chima explicó que lleva 12 años en este proceso empresarial.
Actualmente, según señaló en la entrevista, el grupo cuenta con varias marcas y aproximadamente 90 productos. Entre ellas mencionó De Lucci, relacionada con productos de bronceo, además de otras líneas enfocadas en productos capilares, faciales y corporales.
¿Qué sacrificios tuvo que hacer para construir su empresa?
Chimá explicó que durante varios años la empresa dependió directamente de su trabajo. Aunque en los últimos dos años ha podido viajar con mayor frecuencia, señaló que durante aproximadamente 10 años tuvo pocas posibilidades de salir porque debía permanecer pendiente del funcionamiento del negocio.
La empresaria también habló del impacto que tuvo esa situación en su vida familiar. Tiene dos hijos, de seis y ocho años, y contó que, después de sus nacimientos, regresaba rápidamente a la oficina porque consideraba que su presencia era necesaria para mantener la operación.
“Si yo no estaba, mi empresa no sobrevivía”, afirmó. Para ella, esa etapa significó sacrificar tiempo con sus hijos y su esposo mientras consolidaba el negocio.
En ese proceso también destacó el papel de su pareja. Explicó que su esposo tiene funciones definidas dentro de la empresa y que ha sido un apoyo para sus proyectos. Según Chimá, contar con una persona que respalde el emprendimiento fue importante durante los años en que tuvo que dedicar gran parte de su tiempo al trabajo.
El respaldo también llegó desde su familia en materia económica. Para comenzar con los vestidos de baño, necesitó cinco millones de pesos que le prestó su madre. Chimá aclaró que se trató de un préstamo y no de un regalo.
Posteriormente, para montar su primer laboratorio, necesitó alrededor de 30 millones de pesos. En esa ocasión, su abuelo, quien era pensionado, solicitó un crédito bancario que ella se comprometió a pagar mensualmente mientras realizaba el montaje de la planta.
Su tía también solicitó créditos para ayudarla a conseguir recursos. Chimá explicó que en sus primeros años no tenía un historial crediticio que le permitiera acceder fácilmente a un préstamo bancario. Había tenido algunas deudas y sus ingresos todavía no eran altos.
Por eso, recurrió a familiares que tenían la posibilidad de obtener créditos. “Yo no sería nada de lo que soy sin mi familia”, afirmó durante la entrevista.
Su padre también terminó involucrándose directamente en la empresa. Chimá contó que él trabajaba en la administración municipal y tenía un salario que consideraba bueno, pero decidió renunciar para comenzar a trabajar con ella.
Según explicó, inicialmente le pidió que no lo hiciera porque ella todavía no tenía cómo pagarle. Su padre, sin embargo, decidió acompañarla en el proyecto. Con él y con su esposo, aseguró que logró establecer una dinámica de trabajo basada en funciones definidas y decisiones diferenciadas.
¿Cuáles fueron los errores que identificó Luisa Chimá en su trayectoria?
Durante la conversación, Chimá mencionó varios errores que identificó después de 12 años de emprendimiento. Uno de ellos estuvo relacionado con confiar demasiado en personas sin establecer suficientes controles sobre determinadas actividades.
La empresaria contó el caso de un contador que era cercano a su familia. Como ella no tenía conocimientos suficientes sobre asuntos contables y tributarios, le entregaba el dinero para que realizara determinados pagos. Sin embargo, con el tiempo descubrió que algunas obligaciones no habían sido canceladas.
Entre ellas estaban pagos relacionados con impuestos y seguridad social. La situación provocó requerimientos y una deuda que, según su relato, puso a la empresa en una situación financiera complicada.
“Por más que uno confíe en una persona, tiene que tener controles, procesos y procedimientos”, dijo Luisa.
Otro de los errores que identificó fue no delegar a tiempo. Explicó que durante muchos años se consideró emprendedora, pero que en realidad funcionaba como una autoempleada, porque la empresa dependía de ella para realizar numerosas actividades.
Chima señaló que aprender a delegar fue uno de los procesos que tuvo que enfrentar para poder ocuparse de asuntos estratégicos. Para ello, comenzó a formar un equipo y a contratar profesionales que asumieran diferentes responsabilidades.
También habló de la necesidad de documentar los procesos. Explicó que cuando una actividad no está registrada paso a paso, cada vez que llega una persona nueva es necesario volver a explicarle cómo realizarla.
Como ejemplo, mencionó que incluso una actividad sencilla, como abrir un punto de venta, puede quedar documentada con instrucciones concretas. A su juicio, ese tipo de procedimientos permite ahorrar tiempo y reducir la dependencia del propietario.
¿Qué conocimientos comparte Luisa Chimá con otras mujeres?
Después de construir un equipo que le permitió delegar varias responsabilidades, Chimá comenzó a desarrollar programas académicos dirigidos a personas interesadas en emprender. Explicó que sus contenidos combinan aspectos relacionados con la mentalidad y herramientas para construir un negocio.
La empresaria considera que un emprendimiento necesita tanto una mentalidad orientada al crecimiento como conocimientos técnicos para desarrollar una idea y convertirla en un negocio.
También utiliza sus redes sociales para compartir contenido gratuito. Según explicó, allí publica videos y material relacionado con emprendimiento, además de información sobre los programas académicos que desarrolla.
Chima sostuvo que existe una necesidad de fortalecer la educación financiera desde el colegio y la universidad. Mencionó temas como el manejo del dinero, las obligaciones tributarias y la declaración de renta como conocimientos que considera necesarios para la vida cotidiana.
También se refirió al aprendizaje de inteligencia artificial. En su opinión, las personas deben familiarizarse con estas herramientas y aprender a utilizarlas. “La inteligencia artificial va a reemplazar a los humanos que no usan inteligencia artificial”, manifestó.
La empresaria también considera que la educación debe incorporar más elementos prácticos. Explicó que una persona puede salir de la universidad con conocimientos teóricos, pero encontrarse posteriormente con dificultades para aplicarlos en situaciones concretas.
Además de sus negocios y de sus programas de formación, Chimá contó que actualmente trabaja en un proyecto musical. Explicó que se convirtió en DJ, comenzó a estudiar producción musical y ha tomado clases particulares con profesionales.
Según relató, decidió incursionar en la música porque siempre le ha interesado la electrónica y porque quería desarrollar una actividad que estuviera alejada de los conocimientos que había utilizado durante su trayectoria empresarial.
“Me tocó aprender desde cero”, contó al explicar el proceso. También señaló que ya tiene canciones disponibles en plataformas digitales y que continúa trabajando en esta nueva actividad.
Sobre la educación profesional, Chimá sostuvo que considera que algunas profesiones requieren necesariamente formación universitaria y licencias, mientras que en otros campos existen diferentes formas de acceder al conocimiento.
También señaló que actualmente existen herramientas como libros, inteligencia artificial y profesores especializados que pueden complementar el aprendizaje. En su caso, explicó que ha recurrido a profesionales para aprender sobre producción musical.
Finalmente, al ser consultada sobre lo que todavía quiere conseguir en su vida, Chimá aseguró que desde hace años siente que tiene una vida plena y que se considera una persona privilegiada. Entre sus aspiraciones mencionó tener algún día un avión privado y continuar desarrollando sus proyectos empresariales, musicales y familiares.
¿Cuándo comenzó Luisa Chima a emprender?
Luisa Chimá comenzó a emprender cuando tenía aproximadamente 17 o 18 años, mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Medellín. Su primer negocio fue la venta de vestidos de baño, actividad que desarrolló durante cerca de tres años.
¿Cómo nació su negocio de bronceadores?
El negocio surgió después de que un cliente le solicitara 1.000 bronceadores para llevarlos a México. Como el proveedor al que acudió no podía fabricar el pedido, Chimá decidió asumirlo, consiguió una química para desarrollar la fórmula y elaboró los primeros productos en la casa de su abuelo.
¿Qué tiene actualmente su grupo empresarial?
Según lo explicado por Chimá durante la entrevista, actualmente su grupo reúne varias marcas y cuenta con un catálogo de aproximadamente 90 productos relacionados con categorías como bronceo, cuidado capilar, facial y corporal. Además, desarrolla programas académicos sobre emprendimiento y trabaja en un proyecto relacionado con la música electrónica.