La atención en salud de las personas que viven con VIH en Colombia atraviesa una de sus peores crisis, como consecuencia de las fallas en la gestión de la Nueva EPS, que han derivado en el cierre de programas especializados, retrasos en la entrega de medicamentos retrovirales y miles de pacientes sin atención oportuna en distintas regiones del país.
Así lo denunció Néstor Álvarez, vocero de pacientes de Alto Costo, quien advirtió que durante 2025 se presentó una interrupción sistemática en la entrega retrovirales, especialmente en las EPS intervenidas, con especial gravedad en Nueva EPS, la entidad que concentra el mayor número y los más antiguos pacientes con VIH en Colombia.
De acuerdo con Álvarez, entre octubre, noviembre y diciembre del año pasado se radicaron cerca de 5.900 quejas de pacientes que no recibieron sus medicamentos a tiempo. La situación, explicó, obedece principalmente a la falta de pago de la EPS a las IPS, a pesar de que los medicamentos retrovirales están incluidos en la Unidad de Pago por Capitación (UPC).
Programas cerrados y pacientes sin atención
Uno de los hechos más graves es el cierre de programas de atención especializada, como los de Méderi y Barrios Unidos, debido a que Nueva EPS no ha firmado contratos ni ha realizado los pagos correspondientes. Esta situación ha dejado a miles de pacientes sin acceso a consultas, controles médicos y entrega de medicamentos, particularmente en Bogotá.
“Hoy los programas están cerrados, no hay atención y nadie da la cara. Ayer, en la mesa por la vida, Nueva EPS aseguró que el problema estaba solucionado, pero la realidad es otra”, denunció Álvarez, quien afirmó que los pacientes fueron engañados con anuncios que no se reflejan en la práctica, porque hoy están cerrados en una institución que por años ha prestado el servicio de salud a pacientes con VIH que inclusive vienen del Seguro Social.
En ciudades como Ibagué, la situación también es crítica. Aunque solo se han formalizado algunas quejas, se estima que entre 400 y 500 pacientes se encuentran afectados por la falta de contratos y acuerdos de pago.
En Bogotá, el número de pacientes sin atención superaría los 2.000, mientras que en total serían nueve IPS las que atraviesan una situación financiera y operativa crítica.
Incumplimientos y llamado a los entes de control
El vocero de los pacientes aseguró que el interventor de Nueva EPS no ha dado respuestas claras y habría incumplido compromisos adquiridos con los entes de control, entre ellos la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría y la Contraloría General de la República.
“Estamos hablando de una violación sistemática del derecho fundamental a la salud y no pasa nada. Es muy grave que la principal EPS del país, con el mayor número de pacientes con VIH, mantenga esta situación sin consecuencias”, afirmó.
Por esta razón, las organizaciones de pacientes hicieron un llamado urgente a los entes de control para que emitan un pronunciamiento contundente y adopten medidas frente a lo que consideran una crisis estructural que pone en riesgo la vida de miles de personas.
Riesgos para la vida y la salud pública
La interrupción del tratamiento retroviral tiene consecuencias graves para la salud de las personas que viven con VIH. En pacientes en etapa de sida, la falta de medicamentos puede derivar en infecciones oportunistas severas, discapacidades permanentes e incluso la muerte. En quienes tienen defensas altas, la suspensión del tratamiento puede provocar descompensaciones, reactivación del virus y aparición de comorbilidades.
“Además del impacto individual, la crisis representa un riesgo para la salud pública, ya que los pacientes que pierden el control de su carga viral pueden volver a ser transmisores del virus, lo que podría traducirse en un aumento de nuevos casos en los próximos años”, explicó Álvarez.
Un panorama preocupante
Según las organizaciones de pacientes, la situación evidencia un retroceso en el control de la epidemia del VIH en Colombia, que no solo mantiene una curva de crecimiento constante, sino que enfrenta fallas estructurales en el acceso al tratamiento, uno de los pilares fundamentales para contener la enfermedad.
“La crisis de Nueva EPS no es un hecho aislado, es una señal de alerta sobre el estado del sistema de salud y sobre cómo se está vulnerando, día tras día, el derecho a la vida de las personas que viven con VIH”, concluyó Nestor Álvarez.