La relación entre las redes sociales, la publicidad y la responsabilidad de quienes cuentan con una audiencia fue uno de los temas abordados en Sin Filtro de La FM, en una conversación que puso sobre la mesa el papel que cumplen los influencers y las consecuencias de convertir la vida cotidiana en contenido.
La discusión partió de una pregunta sobre el límite entre la libertad de crear y la responsabilidad que implica influir en otras personas.
Durante el programa se habló de las recomendaciones de productos que realizan algunas figuras con presencia en redes sociales. La conversación planteó cuestionamientos sobre quienes promocionan medicamentos, cremas, tratamientos u otros productos sin tener certeza sobre sus resultados.
En ese punto se hizo énfasis en que una recomendación puede influir en las decisiones de quienes siguen determinado contenido.
También se abordó el uso de herramientas tecnológicas para crear publicaciones falsas. Una de las participantes explicó que tuvo que denunciar en varias ocasiones contenidos elaborados con inteligencia artificial, en los que aparecía promocionando productos que no correspondían con su actividad. Entre los casos mencionó medicamentos y cremas para las arrugas.
La discusión llevó el tema hasta los profesionales de la salud que utilizan redes sociales para divulgar contenido. Las participantes diferenciaron entre quienes utilizan estas plataformas para explicar estudios y conceptos médicos y quienes recurren a formatos de entretenimiento para buscar alcance o atraer pacientes.
En ese contexto, se cuestionó que la cantidad de seguidores o visualizaciones pueda utilizarse como referencia para determinar el conocimiento de una persona. El programa insistió en que tener una audiencia amplia no convierte automáticamente a alguien en autoridad sobre un determinado tema, una situación que adquiere relevancia cuando se habla de salud.
Una vida convertida en contenido
El programa contó con la participación de la periodista, presentadora, columnista y actriz Margarita Ortega, quien presentó una reflexión relacionada con su columna publicada en la revista Semana, titulada “La nueva enfermedad”. Allí planteó una discusión sobre la manera en que las redes sociales llevan a algunas personas a mostrar una versión editada o idealizada de sus vidas.
La conversación tomó como ejemplo actividades cotidianas que pueden terminar convertidas en publicaciones. Un desayuno deja de ser solamente una comida y pasa a formar parte de un contenido; una relación de pareja puede convertirse en una historia para redes y una experiencia personal puede adquirir valor dependiendo de la forma en que se presenta ante los demás.
Ortega explicó que comenzó a reflexionar sobre este comportamiento después de identificarlo en su propia rutina. Mientras se encontraba en una librería, una actividad que disfruta durante los fines de semana, empezó a revisar el teléfono de manera repetida mientras intentaba leer. La situación le permitió reconocer que su atención también estaba condicionada por las redes.
A partir de esa experiencia, la conversación planteó qué actividades se dejan de lado debido al tiempo dedicado a las plataformas. La lectura, la concentración y la posibilidad de permanecer durante un periodo prolongado en una misma actividad aparecieron como parte de la discusión.
Otro de los puntos tratados fue la comparación constante con otras personas. Según lo planteado durante el programa, las redes pueden presentar modelos de felicidad, belleza, juventud, relaciones y éxito que terminan funcionando como referentes para quienes consumen esos contenidos.
La discusión también relacionó esa comparación con sentimientos como la envidia, el resentimiento y la frustración. La reflexión apuntó a que el problema surge cuando una persona deja de construir su propia vida para intentar alcanzar una versión de vida determinada por las tendencias y por lo que observa en otras cuentas.
El algoritmo y la búsqueda permanente de aprobación
El funcionamiento de los algoritmos también ocupó parte de la conversación. Las participantes señalaron que las plataformas pueden mostrar contenidos relacionados con los intereses y comportamientos anteriores de cada usuario. De esa manera, una persona puede terminar viendo principalmente aquello que coincide con sus gustos y opiniones.
El programa relacionó esta dinámica con una forma de aislamiento frente a otras perspectivas. Si un usuario recibe constantemente publicaciones que coinciden con lo que piensa, puede reducirse el contacto con posiciones diferentes. En ese escenario, el algoritmo termina funcionando como un filtro de la realidad que cada persona observa en internet.
Las redes sociales también fueron relacionadas con la necesidad de recibir aprobación mediante seguidores, comentarios y reacciones. Las participantes recordaron que durante años se insistió en la importancia de vivir sin depender de la opinión de los demás, mientras que las plataformas introdujeron nuevos indicadores para medir esa aceptación.
En la conversación se mencionaron además las críticas que reciben algunas figuras públicas en redes sociales. Se expuso el caso de comentarios dirigidos contra personas por su edad o por expresar determinadas opiniones, lo que abrió una discusión sobre la manera en que las redes permiten que las diferencias de pensamiento terminen en ataques personales.
Otro punto tratado fue la búsqueda de notoriedad mediante la polémica. Las participantes señalaron que algunas personas construyen su presencia digital alrededor de discusiones, enfrentamientos o contenidos destinados a generar reacciones, debido a que la polémica también puede convertirse en una fuente de ingresos y reconocimiento.
El debate llegó nuevamente al papel de las métricas. En el programa se explicó que incluso en campos como la actuación las redes pueden tener incidencia en procesos de selección. Se mencionó que algunos actores reciben preguntas sobre el número de seguidores, las redes que utilizan y sus métricas, antes de valorar otros aspectos relacionados con su trabajo.
La fatiga frente al contenido y el regreso al bajo perfil
Durante la emisión también se habló de una tendencia relacionada con el cansancio frente a la exposición permanente de los influencers. Se mencionó un movimiento identificado como “la caída de las influencers”, asociado con usuarios que deciden dejar de seguir o bloquear cuentas debido al volumen de publicaciones comerciales, patrocinios y promociones.
En este punto se citó una encuesta de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación de España. De acuerdo con la información mencionada durante el programa, el 69,8 % de los usuarios de internet considera que existe un abuso de la publicidad encubierta por parte de estos perfiles, mientras que el 61,9 % considera que la mayoría de los comentarios y publicaciones tienen carácter publicitario.
Las participantes también hablaron sobre los contenidos dirigidos a niños y adolescentes y los riesgos relacionados con algunos desafíos que circulan en las plataformas. La conversación planteó la necesidad de discutir qué tipo de influencia reciben los menores y qué responsabilidad existe detrás de los contenidos que consumen.
Otro de los temas fue el desplazamiento constante de publicaciones, conocido como scroll. Durante el programa se cuestionó que las plataformas estén diseñadas para mantener al usuario conectado y que esa dinámica pueda extender el tiempo que una persona permanece frente al teléfono.
La velocidad de consumo también apareció en la conversación. Se mencionaron los videos cortos, las novelas verticales y la costumbre de reproducir contenidos a mayor velocidad. Según lo planteado, estas prácticas reflejan una forma de consumo en la que cada vez resulta más difícil mantener la atención durante varios minutos sobre una misma actividad.
Frente a este panorama, las participantes plantearon la necesidad de recuperar espacios propios y actividades que no tengan que convertirse en publicaciones. Leer, estudiar, mantener conversaciones y desarrollar intereses personales fueron algunas de las alternativas mencionadas durante el programa.
Al final, la discusión apuntó a que el cambio no depende solamente de quienes producen contenido. La audiencia también tiene capacidad de decisión sobre lo que consume, comparte y sigue. Recuperar el pensamiento crítico y establecer límites frente a la exposición digital apareció como una de las principales reflexiones de la conversación.
¿Qué tema se discutió en Sin Filtro?
El programa analizó la relación entre las redes sociales, los influencers, la publicidad, los algoritmos y la responsabilidad frente a las audiencias, además de los efectos de la exposición permanente a contenidos digitales.
¿Por qué las visualizaciones no representan autoridad?
Durante la conversación se señaló que tener muchas visualizaciones o seguidores no demuestra conocimiento sobre un tema. Una publicación puede alcanzar un número elevado de reproducciones sin que eso permita determinar la formación o experiencia de quien la realiza.
¿Qué alternativa se planteó ante el exceso de redes sociales?
Las participantes plantearon la importancia de recuperar el criterio propio, la lectura, la concentración y los espacios privados, además de prestar atención a tendencias como el low profile, asociadas con una menor exposición en redes sociales.