La paradoja de Fermi es muy conocida entre quienes quieren explicar dónde más existe vida además de la Tierra. Esta paradoja se trata de una contradicción entre las altas probabilidades estadísticas de que existan civilizaciones extraterrestres y la falta de evidencia de contacto con estas. Fue propuesta por el físico Enrico Fermi en 1950 y, desde entonces, ha generado todo tipo estudios, ideas y propuestas para explicar la razón por la que la humanidad aún no conoce un tipo de vida en otro planeta.
Entre las explicaciones que se han generado por esta idea de Fermi y que intentan explicar por qué no hemos tenido contacto con otra civilización se encuentra, por ejemplo, que están escondidos (teoría del bosque oscuro), o que estamos solos en el universo (hipótesis de la Tierra Especial), así como una reciente publicada en la revista arXiv por un par de científicos iranís, que afirma que sí han existido otras civilizaciones, pero no han perdurado lo suficiente para encontrar otras.
De acuerdo con la investigación propuesta por los científicos, una civilización avanzada viviría alrededor de 5.000 años antes de desaparecer. Así las cosas, si la vida inteligente es común, la mayoría de ellas no superaría esta cantidad de años mencionada.

Las civilizaciones en el espacio no vivirían lo suficiente para encontrarse
Siguiendo esta idea, este límite temporal no es suficiente en términos galácticos, por esto, las señales tecnológicas que emita o reciba llegarán demasiado tarde; por lo cual, una civilización podría detectar un "eco" de otra ya extinta. Además, propone que un viaje a un 10% de la velocidad de la luz sería poco para llegar a un punto específico de acuerdo con los 5.000 años establecidos.
Los autores de la teoría (Sohrab Rahvar y Shahin Rouhani) llamada “Restringiendo la duración de las civilizaciones tecnológicas inteligentes en la galaxia” por su traducción del inglés, aclararon que los resultados aún están pendientes de revisión formal, no predicen el destino de ninguna civilización, pero sí establecen restricciones matemáticas derivadas del silencio cósmico que la humanidad ha registrado.
Sobre la cifra de los 5.000 años, explican que simplificaron la ecuación de Drake (por la que se calcula el número de civilizaciones en la galaxia) con una condicional en "extremo optimista": que todos los planetas habitables tipo terrestre terminan produciendo una civilización tecnológica.

Con este propósito, la Vía Láctea debería estar llena de comunidades, pero como solo se ha detectado una (la humanidad que habita en la Tierra), se piensa que estas no perduran en el tiempo.
Además de lo anterior, los científicos señalan que tuvieron en cuenta el cono de luz de la galaxia (todo lo que se puede ver el pasado de la Vía Láctea gracias por el espectro radioeléctrico), para redactar su propuesta. Como la luz tarda alrededor de 100.000 años en cruzar la totalidad de la Vía Láctea, en teoría la humanidad ya debería haber escuchado alguna señal emitida por otra civilización.
Los autores insisten en que este límite solo sirve para interpretar la teoría de Fermi. También admiten que es posible que las demás civilizaciones no hayan querido mostrarse ante la humanidad, que use tecnología indetectable, o somos una civilización muy pronta en el escenario cósmico.