Si una nave espacial es lanzada en 2035 hacia el cometa 31/Atlas, la alcanzaría en 2085. Estos son los cálculos básicos que realizan los científicos de la Nasa con el fin de medir en cuanto tiempo serían capaces de obtener información sobre el cuerpo celeste que se encuentra 'visitando' el sistema solar en el que vivimos.
Los expertos consideran que es posible que una nave espacial gane la suficiente velocidad para alcanzar al cometa si disparan sus cohetes impulsores durante un acercamiento al sol. Los investigadores encargados de esta idea calcularon que la nave tardaría alrededor de cincuenta años en acercarse al cuerpo celeste errante, dado que la distancia entre la Tierra y 31/Atlas es de aproximadamente 68.000 millones de millas (732 veces la distancia entre el sol y la Tierra) y aumentando.
Sin embargo, estimaron que deberían aprovechar el efecto Oberth si desean alcanzar este cometa. Teniendo en cuenta que Voyager 1 ha tomado una distancia de 170 unidades astronómicas en alrededor de sesenta años viajando. El planteamiento del efecto Oberth indica que cuando un cuerpo entra en órbita del campo gravitacional de un planeta, este acelera. El proyecto de la Nasa probaría ingresar a la órbita solar y, mientras la nave se acerca al sol, activen los propulsores de la nave, para que esta aumente su velocidad, lo que le permitiría estar cada vez más cerca del cometa.

El efecto Oberth sería utilizado para alcanzar 31/Atlas
El excientífico de la Nasa Marshall Eubanks indicó a Space.com que "prácticamente todos los lanzamientos utilizan el efecto Oberth", lo anterior, tiene como consecuencia que misiones como Artemis 2 "realizan sus encendidos de inyección translunar en el perigeo, no en el apogeo. Esa es una de la maniobra de Oberth". Pero aseguró que hasta el momento la humanidad no ha realizado el ejercicio explicado anteriormente.
Asimismo indicó que el sol es la mejor opción para ejecutar los efectos Oberth, dado que es el cuerpo más potente del sistema solar, pero su ejecución implicaría acercarse demasiado al sol. Esta acción no es imposible; ya hay un antecedente de un acercamiento a la órbita solar, siendo la sonda solar Parker, de la Nasa, la que realizó una aproximación en 2023, estando a tan solo 6,1 millones de kilómetros de distancia. Esta sonda alcanzó temperaturas de entre 1370 y 1400 grados Celsius.
De acuerdo con Adam Hibberd, miembro de la iniciativa para Estudios Interestelares y autor de la investigación tratada en el presente artículo, indicó que sería posible construir una nave que tenga un escudo térmico compuesto de carbono, así como la sonda solar Parker, pero con capas adicionales de aerogel con el fin de aislar el calor del sol.

Además, de lograr esta esta hazaña, la nave espacial con camino al cometa 31/Atlas sería la más rápida construida. Las investigaciones han dejado como conclusión que el momento más eficiente para realizar el lanzamiento de este cuerpo artificial sería en 2035, teniendo en cuenta las posiciones relevantes de la Tierra, el Sol, Júpiter y el cometa.
Un viaje a Júpiter para dirigirse al Sol
El proyecto implica lanzar la nave hacia Júpiter, con el fin de reducir su velocidad y que se desvíe hacia el sol, donde tendría la potencia suficiente para maniobrar una redirección hacia el cometa. La nave pesaría alrededor de 500 kilogramos (1100 libras) y contaría con hasta tres propulsores sólidos, que son necesarios para direccionar a la nave.
Esta investigación establece que, incluso, podría reducirse el encuentro a treinta años, lanzando con una mayor velocidad la nave de la Nasa, pero las dudas sobre el cometa no son las suficientes para hacer esta operación. Los científicos detrás de la investigación no lo descartan, pero los intereses de la Nasa están en otros proyectos.