En el fondo del lago Issyk-Kul, ubicado en Kirguistán, en pleno centro de Asia, científicos rusos encontraron restos de una ciudad antigua. Este cuerpo de agua tiene una edad estimada de entre 10 millones de años y 50 millones de años, es conocido como el mar caliente por los chinos. Se encuentra rodeado por montañas y se considera que su origen se remonta a un terremoto durante la era Cenozoica, por lo que el descubrimiento de los arqueólogos rusos ha llamado la atención del mundo.
Se considera que la profundidad de este lago ronda entre 668 y 702 metros y es un lago que no se congela en el invierno. Investigadores de la Academia de Ciencias de Rusia se concentraron en estudiar el sector noroeste del lago, cerca del complejo arqueológico Toru- Aygyr (una ciudad medieval que era un importante paraje en medio de la Ruta de la Seda).
En esta zona se desarrollaron excavaciones en áreas de baja profundidad, donde encontraron vestigios de una antigua construcción. El proceso investigativo dejó descubrimientos que dejaron ver que en esta zona hubo un asentamiento humano.

¿Qué hallaron en la ciudad sumergida en Asia central?
Los científicos continuaron con su labor de búsqueda y hallaron vigas de madera pertenecientes a construcciones antiguas, muelas de molino (necesarias para procesar granos), paredes hechas con ladrillos cocidos, restos de estructuras arquitectónicas. Los científicos consideran que esta base humana no era un pequeño poblado, sino un asentamiento grande y que estaba conectado a una de las rutas comerciales más importantes de la historia humana: la ruta de la seda, un sistema de caminos que conectó, por siglos, a Europa con Asia, permitiendo un intercambio cultural, de bienes y conocimiento.
Los científicos consideran que este punto descubierto pudo haber sido uno de aquellos parajes de importancia, no solo por su ubicación geográfica, en donde pudieron reunirse para reposar, sino por la cantidad de construcciones que hallaron en los alrededores.
Es que los trabajos de indagación también determinaron que hubo espacios determinados para concentraciones comunitarias y religiosas, algo que sigue bajo investigación, dado que hay un edificio que pudo ser público y tener una gran importancia: una mezquita, un baño público o un centro educativo están entre las opciones.

Un asentamiento grande que data del siglo XIII
Pero este descubrimiento va más allá, puesto que en las inmediaciones apareció una necrópolis musulmana. Gracias a los restos humanos hallados se determinó que todos apuntaban hacia La Meca.
Pero todo cambió, a principios del siglo XV, cuando un sismo fuerte acabó con la vida humana en este lugar. El hundimiento del asentamiento pudo haber sido provocado por deslizamientos de tierra, cambios en la línea costera e inundaciones repentinas. Gran parte de este territorio quedó bajo el agua. No obstante, no hallaron restos humanos en la zona, por lo que se establece que la ciudad pudo haber sido abandonada antes del suceso telúrico.
Los científicos continuarán realizando investigaciones para establecer la importancia de este lugar, así como la antigüedad de los materiales hallados por medio de estudios en laboratorios especializados. Durante siglos, este espacio estuvo escondido de la humanidad, que incluso se volvió a asentar en las cercanías del lago Issyk-Kul.