La Policía Nacional, a través de la Dirección de Antinarcóticos, logró la incautación de 18 kilogramos de clorhidrato de cocaína en el puerto de Barranquilla, evitando que el estupefaciente llegara a mercados internacionales.
De acuerdo con las autoridades, el cargamento ilegal tenía como destino final Bélgica, consolidando una vez más el uso de terminales marítimos colombianos por redes criminales para el envío de droga hacia Europa.
Droga oculta en sistema de refrigeración
El alcaloide fue hallado de manera ingeniosa, oculto en el sistema de refrigeración de un contenedor, una modalidad que busca evadir los controles de las autoridades portuarias.
Sin embargo, gracias a los rigurosos procedimientos de inspección, que incluyeron análisis mediante escáner y verificación física de la carga, los uniformados lograron detectar el alijo.
Las autoridades destacaron que este tipo de hallazgos evidencia la sofisticación de las organizaciones criminales, pero también la capacidad operativa de la fuerza pública para contrarrestarlas.
Impacto económico a estructuras criminales
Según el reporte oficial, esta incautación representa un duro golpe a las finanzas del narcotráfico, con una afectación estimada en más de $565.000 dólares.
Además, se evitó la distribución de aproximadamente 45 mil dosis en mercados internacionales, lo que impacta directamente las redes de microtráfico y consumo en el exterior.
Vínculos con el Clan del Golfo
Las investigaciones preliminares apuntan a que este cargamento estaría vinculado al Grupo Armado Organizado (GAO) Clan del Golfo, una de las estructuras criminales más poderosas del país, con presencia en varias regiones y fuerte injerencia en rutas del narcotráfico.
Las autoridades indicaron que continuarán con las labores investigativas para identificar a los responsables detrás de este envío y determinar posibles conexiones logísticas dentro y fuera del país.
Refuerzo de controles en puertos
La Policía Antinarcóticos reiteró su compromiso de fortalecer los controles en los principales puertos del país, especialmente en Barranquilla, considerado un punto estratégico para el comercio internacional.
Este resultado hace parte de una ofensiva sostenida contra el narcotráfico, que busca debilitar las estructuras criminales y frenar el envío de drogas hacia Europa y otros continentes.
Con esta operación, las autoridades no solo logran evitar la circulación de una importante cantidad de droga, sino que también envían un mensaje claro a las organizaciones criminales: los controles son cada vez más estrictos y la lucha contra el narcotráfico no da tregua.