Un ataque criminal acabó con la vida de dos integrantes de la Policía Nacional en el municipio de Anorí, nordeste antioqueño. Las víctimas, identificadas como los subintendentes Hugo Armando Castaño Morales y Melquiades de Jesús Arismendy Pérez, formaban parte de la patrulla de vigilancia que custodiaba la zona urbana durante el turno de la noche y madrugada.
Los hechos
El doble homicidio se registró en la madrugada de este domingo, mientras los uniformados cumplían con sus labores de control, verificación y cierre de establecimientos comerciales. Según el reporte oficial, los subintendentes fueron sorprendidos por sujetos armados que les dispararon, mientras realizaban su recorrido habitual para garantizar el orden en la zona.
Las autoridades han atribuido este atentado, a las estructuras armadas ilegales que tienen injerencia en esta jurisdicción y que buscan afectar la tranquilidad de los habitantes de Anorí mediante ataques directos contra la Fuerza Pública.
Reacción institucional
Tras el crimen, la Policía Nacional anunció el despliegue inmediato de un grupo especial de inteligencia e investigación criminal para identificar y capturar a los responsables. "Hemos desplegado todas las capacidades operativas para dar con los autores de este hecho que no quedará en la impunidad", señalaron fuentes de la institución.
La Policía Nacional de Colombia se permite informar a la opinión pública sobre los repudiables hechos que segaron la vida de dos de nuestros uniformados, quienes trabajaban con dignidad por la seguridad y el bienestar de la comunidad en el municipio de Anorí. Detalles ⬇️ https://t.co/2lUZP47Olu pic.twitter.com/FNYlOhL7pn
— Policía de Colombia (@PoliciaColombia) February 8, 2026
Desde el comando de la Policía se envió un mensaje de solidaridad y acompañamiento a las familias de los uniformados, quienes entregaron su vida en el cumplimiento del deber.
Situación en la zona
El municipio de Anorí ha sido escenario de tensiones recientes debido a la presencia de grupos al margen de la ley que se disputan el control territorial. Este nuevo ataque genera una alerta máxima entre las autoridades departamentales, quienes refuerzan a esta hora la seguridad en el casco urbano y las vías de acceso al municipio.
Panorama: Ataques en contra de la Fuerza Pública
Durante el año 2025, Antioquia se consolidó como una de las zonas más peligrosas para el ejercicio de la fuerza pública en Colombia. La situación de orden público estuvo marcada principalmente por el Plan Pistola y las emboscadas ejecutadas por el Clan del Golfo (Autodefensas Gaitanistas de Colombia - AGC) y, en menor medida, por disidencias de las FARC en el norte y nordeste.
El Plan Pistola en el Urabá y el Occidente
El Clan del Golfo mantuvo una ofensiva activa contra patrulleros en zonas urbanas y rurales. Los ataques más recurrentes ocurrieron bajo la modalidad de sicariato a sangre fría:
Ataques en estaciones: Se reportaron hostigamientos con ráfagas de fusil en estaciones de municipios como Carepa y Chigorodó.
Patrullajes fatales: Varios uniformados perdieron la vida mientras realizaban labores de vigilancia de rutina o registros en establecimientos comerciales, siendo atacados por la espalda por motorizados.
Emboscadas con Explosivos
En regiones como Anorí, Ituango y Segovia, el uso de minas antipersonal y artefactos explosivos improvisados fue la mayor causa de bajas y heridos graves.
Disidencias de las FARC: Los frentes 18 y 36 fueron señalados por medios de comunicación como responsables de activar explosivos al paso de camiones de la Policía y el Ejército que transportaban suministros o personal de relevo.
Caso Crítico: Un evento de gran impacto ocurrió a mediados de año cuando una patrulla de la Policía Nacional fue emboscada en la vía que conduce de Santa Fe de Antioquia a Cañasgordas, resultando en la muerte de dos uniformados y varios heridos.
Ataques a la Policía de Carreteras
El eje vial que conecta a Medellín con el Urabá antioqueño fue escenario de ataques directos a unidades de la Seccional de Tránsito y Transporte. Los delincuentes aprovecharon los puntos ciegos en la vía y los túneles en construcción para atacar a los agentes que regulan el tráfico, buscando enviar mensajes de control territorial.