En una entrevista a La FM, en el programa 'Siempre Contigo', el terapeuta Esteban Jaramillo explicó cómo la respiración puede influir en la mente, las emociones y el cuerpo, y detalló señales para identificar una respiración excesiva, su proceso personal y los fundamentos de la técnica hipercápnica de respiración.
Jaramillo, terapeuta alternativo certificado en la técnica Buteiko y en yoga, afirmó que la dificultad no está en respirar, sino en “darnos cuenta de que estamos respirando de más”. Señaló que la mayoría de las personas cree que respira bien, cuando en realidad no identifica los momentos de respiración excesiva, que, según explicó, son comunes en la vida cotidiana.
¿Cómo identificar si se está respirando de manera excesiva?
Durante la conversación, Esteban Jaramillo enumeró varios síntomas que, desde su perspectiva, permiten reconocer una respiración inadecuada. Indicó que una señal frecuente es “sentir que una respiración normal no basta” y la necesidad constante de inhalar de forma profunda. Añadió que cuando “se oye la respiración en reposo” o se mueven el pecho y los hombros sin esfuerzo físico, se trata de indicadores claros de respiración excesiva.
El entrevistado también mencionó la bostezadera crónica como una alerta. Precisó que bostezar de manera repetida no está relacionado con sueño ni hambre, sino que “es hiperventilación crónica”. A esto sumó el suspiro constante, que describió como otra forma de tomar aire en exceso. Para Jaramillo, estos comportamientos, cuando son repetitivos, reflejan un patrón respiratorio alterado.
Relató que en su propia vida identificó estos síntomas desde joven. Recordó que, aun después de descansar, no podía evitar bostezar repetidamente, lo que ahora interpreta como una manifestación temprana de respiración excesiva. Aclaró que se refiere siempre a situaciones crónicas y no a episodios aislados, como los que pueden ocurrir al despertar o en ambientes fríos.
¿Qué relación plantea entre respiración, asma y emociones?
Jaramillo contó que su interés en la respiración surgió de una experiencia personal. Dijo que fue “un niño asmático y rinítico”, con una dependencia constante del inhalador. Afirmó que podía practicar deporte, pero que utilizaba el inhalador de manera frecuente, hasta “20 veces al día”. Según explicó, aunque el yoga y la liberación emocional redujeron la intensidad de sus crisis, no logró dejar el inhalador en esa etapa.
El terapeuta relató que el uso continuo de salbutamol le generó preocupación por efectos como la taquicardia. A partir de ese momento, decidió buscar alternativas naturales para el asma. Enumeró diversos enfoques que exploró, desde tratamientos farmacológicos hasta prácticas tradicionales y alternativas, sin resultados definitivos en su caso, al tratarse, según dijo, de una condición crónica desde el nacimiento.
Sobre su nacimiento, señaló que tuvo un parto prolongado y complicado, lo que, en su interpretación, influyó en su patrón respiratorio desde el inicio. Indicó que estas experiencias lo llevaron primero al estudio de la filosofía, luego al yoga, y posteriormente a la liberación emocional, hasta llegar a la técnica de respiración hipercápnica desarrollada por el doctor Buteiko.
Al explicar este método, Jaramillo afirmó que se basa en elevar el nivel de dióxido de carbono (CO₂) en el organismo. Señaló que existe una enseñanza centrada únicamente en el oxígeno, cuando, según sus palabras, “los dos son necesarios en el sistema”. Explicó que el CO₂ permite que la hemoglobina libere el oxígeno hacia los tejidos y órganos, y que sin este equilibrio el oxígeno no se utiliza de forma eficiente.
Indicó que una persona promedio respira alrededor de seis litros de aire por minuto, mientras que alguien que hiperventila puede llegar a dieciocho. Según dijo, este exceso se relaciona con un mayor estrés oxidativo. “Entre más respiro, más oxido mi sistema”, afirmó, al explicar el concepto que da título a su libro Respira menos y vive más.
Finalmente, Jaramillo destacó la relación entre respiración y emociones. Señaló que “la emoción es la hermana de la respiración” y que cualquier impacto emocional modifica de inmediato la forma de respirar. Desde su experiencia, afirmó que su asma estuvo vinculada a un trauma de separación y que el trabajo emocional, junto con la respiración, produjo una mejoría bronquial. Concluyó que ambas dimensiones están conectadas y que trabajar una influye directamente en la otra.