Un jurado federal en Estados Unidos declaró culpable a Antoine Kassis, un ciudadano con doble nacionalidad libanesa y siria, por cargos de conspiración para cometer narcoterrorismo y por proporcionar apoyo material al ELN, tras un juicio que se extendió durante cinco días.
Según los registros judiciales, Kassis, de 59 años, operaba como un narcotraficante internacional con base en Líbano y utilizaba su acceso privilegiado al aparato estatal sirio durante el régimen de Bashar al-Assad para facilitar el tráfico de cocaína y armas en una operación con terroristas de Colombia. De acuerdo con las pruebas, también mantenía vínculos con Maher al-Assad, hermano del exmandatario y figura clave dentro de la estructura militar del país.
Red transnacional con conexiones en Colombia y México
La investigación reveló que desde abril de 2024, Kassis coordinó con cómplices radicados en Colombia y México el envío de armamento de grado militar —presuntamente desviado de arsenales sirios— al (ELN), a cambio de cargamentos de cocaína que alcanzaban cientos de kilogramos.
El ELN, considerado por Washington como organización terrorista, habría sido uno de los principales destinatarios de este esquema ilícito, que combinaba tráfico de drogas, armas y lavado de dinero a escala internacional.
Las pruebas presentadas en el juicio también evidenciaron que Kassis blanqueó las ganancias del narcotráfico a través de una red liderada por un cómplice colombiano. En menos de 18 meses, esta estructura habría movilizado cerca de 100 millones de dólares, con conexiones que incluían al Cártel de Sinaloa y al grupo islamista Hamás.
Además, se documentó que el régimen sirio obtenía ingresos mediante el cobro de impuestos ilegales sobre el tránsito de drogas en su territorio y a través de la producción y distribución de Captagon, una sustancia sintética catalogada como altamente peligrosa.
Operaciones logísticas y rutas internacionales
Entre las operaciones identificadas, Kassis viajó a Kenia para reunirse con un representante del ELN y acordó el envío de un contenedor desde Colombia hacia el puerto de Latakia, en Siria, que debía transportar 500 kilogramos de cocaína ocultos en un cargamento de fruta. El plan contemplaba que Kassis supervisara la distribución en Oriente Medio, mientras sus socios se encargaban de lavar las ganancias.
Incluso tras la caída del régimen de Assad, el acusado habría mantenido acceso a armamento previamente suministrado por países como Rusia e Irán.
Kassis fue detenido en Kenia y extraditado a Estados Unidos en mayo de 2025, en una operación coordinada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos con apoyo de múltiples agencias internacionales, incluida la Administración para el Control de Drogas y autoridades colombianas.
El acusado enfrenta ahora una pena mínima obligatoria de 20 años de prisión, que podría extenderse hasta cadena perpetua. La sentencia será dictada el próximo 2 de julio por un tribunal federal del Distrito Este de Virginia.