Pakistán se ha sumado a la creciente lista de países que actúan como intermediarios en los contactos indirectos entre Estados Unidos e Irán, en medio de una guerra que supera los 2.000 muertos y ha provocado millones de desplazados tras casi un mes de enfrentamientos. Fuentes citadas por NBC News aseguran que incluso podría producirse una reunión presencial en Islamabad en los próximos días, aunque aún no hay confirmación oficial.
De acuerdo con varias fuentes, Islamabad ha estado transmitiendo mensajes entre Washington y Teherán en los últimos días, posicionándose como un actor con capacidad de influencia en la búsqueda de una salida negociada. Este rol se suma al de otros países como Turquía y Egipto, que también han facilitado contactos indirectos entre ambas partes.
El conflicto, que se inició el pasado 28 de febrero tras ataques de Estados Unidos e Israel, ha elevado la tensión en toda la región del Golfo Pérsico, especialmente tras el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz por parte de Irán, una ruta clave por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
Giro en el discurso de Trump
En medio de esta escalada, el presidente Donald Trump sorprendió al anunciar que su gobierno ha mantenido “conversaciones muy buenas y productivas” con Irán y que estas continuarán durante la semana. El tono contrasta con el ultimátum lanzado días antes, cuando exigió la reapertura del estrecho de Ormuz en 48 horas bajo amenaza de ataques a la infraestructura energética iraní.
“Vamos a tener un plazo de cinco días. Veremos cómo resulta… de lo contrario, seguiremos bombardeando sin parar”, afirmó Trump, dejando abierta la puerta tanto a la negociación como a una intensificación del conflicto.
Negaciones y señales contradictorias desde Irán
Desde Teherán, las señales han sido mixtas. Altos funcionarios, como Mohammad-Bagher Ghalibaf, han negado la existencia de acercamientos y han acusado a Washington de intentar manipular los mercados. Sin embargo, el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baghaei, reconoció que el país ha recibido mensajes de “estados amigos” transmitiendo la intención de diálogo por parte de Estados Unidos.
Intereses estratégicos de Pakistán
Para Pakistán, la mediación no es solo diplomacia: también responde a intereses económicos urgentes. El bloqueo del estrecho de Ormuz ha golpeado directamente a este país de más de 260 millones de habitantes, altamente dependiente del petróleo y gas del Golfo.
El primer ministro Shehbaz Sharif habló recientemente con el presidente iraní Masoud Pezeshkian, expresando su “profunda preocupación” por la escalada y reiterando la necesidad de retomar el diálogo. Según el gobierno paquistaní, Islamabad seguirá desempeñando “un papel constructivo” para facilitar la paz.
En paralelo, el ministro de Exteriores egipcio, Badr Abdelatty, ha intensificado contactos con actores clave, incluyendo al enviado estadounidense Steve Witkoff y autoridades iraníes, además de representantes de Pakistán, Turquía y Qatar.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt evitó confirmar una posible reunión en Islamabad, subrayando que se trata de “conversaciones diplomáticas delicadas” y que cualquier anuncio oficial se hará por los canales institucionales.
Una posible salida… o un punto de quiebre
Analistas internacionales consideran que existe una “posibilidad razonable de desescalada”, en parte porque todas las partes enfrentan costos crecientes. Para Washington, una negociación podría representar una vía para evitar una mayor implicación militar, mientras que para Irán significaría aliviar la presión económica y estratégica.
Sin embargo, el margen es estrecho. El propio Trump calificó los contactos como “preliminares”, aunque expresó optimismo sobre un posible acuerdo en el corto plazo.