Un video filtrado de una reunión privada entre altos funcionarios del chavismo y un grupo de influenciadores afines al régimen revela la tensión interna y la lucha desesperada del poder en Venezuela, por controlar el relato político tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
La grabación, difundida inicialmente por el colectivo periodístico La Hora de Venezuela, muestra al entonces ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, sosteniendo un teléfono frente a un micrófono mientras pone en altavoz a Delcy Rodríguez, quien asumió el poder de manera interina tras el operativo militar de Estados Unidos.
En el audio, Rodríguez afirma que Washington amenazó con matar a miembros clave del régimen si no cooperaban luego de la detención del mandatario chavista.
“Nos dieron 15 minutos para responder, o nos matarían”, dice Rodríguez en referencia a una supuesta advertencia de las tropas estadounidenses.
Según su relato, los ultimátums incluyeron a Diosdado Cabello, ministro del Interior, y a Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano de la dirigente interina.
La exvicepresidenta sostiene que, en un primer momento, los militares estadounidenses les informaron que Maduro y su esposa, Cilia Flores, habían sido asesinados, y no secuestrados. “Respondimos que estábamos dispuestos a compartir la misma suerte”, afirma Rodríguez en el audio, antes de justificar su posterior cooperación con Washington.
Durante los seis minutos que habló en altavoz, Rodríguez reconoció sin rodeos que su principal motivación fue mantener el control político del chavismo. “Tenemos que proceder con paciencia y prudencia estratégica”, dijo, antes de enumerar tres objetivos centrales: “preservar la paz, rescatar a nuestros rehenes y preservar el poder político”.
Temor en el régimen
El video ofrece una mirada poco habitual al funcionamiento interno del régimen, especialmente en los días posteriores al golpe más severo que ha sufrido el chavismo en más de dos décadas. En ese contexto, la grabación expone el temor de los líderes que sobrevivieron políticamente a la caída de Maduro a ser señalados como traidores y a que el movimiento se fracture desde adentro.
“Lo único que pido es unidad”, implora Rodríguez a los influenciadores, mientras Ñáñez intenta contener las críticas internas y los rumores. Antes de poner el teléfono en altavoz, el entonces ministro pidió “acallar chismes, intrigas y campañas de descrédito” contra la presidenta interina, a quien describió como “la única garantía de que podemos restituir al presidente y a la primera dama, pero también de pasar página y reconfigurar nuestras fuerzas”.
La reunión —de casi dos horas— parece haberse realizado a través de una plataforma de videoconferencia, con la mayoría de los influenciadores presentes de forma física y otros conectados de manera remota. Aún no está claro cómo se filtró la grabación, y ni el gobierno venezolano ni el estadounidense respondieron a solicitudes de comentarios.
Rodríguez visitará la capital estadounidense
Pese a la gravedad de las acusaciones, Rodríguez no ha reiterado públicamente la versión de la amenaza de muerte, y esta semana funcionarios en Washington confirmaron que la dirigente planea visitar la capital estadounidense. “Estamos en un proceso de diálogo, de trabajo con Estados Unidos, sin ningún temor”, declaró el miércoles. “Buscamos enfrentar nuestras diferencias a través de la diplomacia”.
Desde la captura y entrega de Maduro, Rodríguez ha mantenido un delicado equilibrio discursivo: desafío retórico dentro del país y señales claras de cooperación hacia la administración de Donald Trump, quien incluso la ha elogiado públicamente por cumplir con sus exigencias.
Para la historiadora y analista política Margarita López Maya, profesora jubilada de la Universidad Central de Venezuela, la veracidad de la supuesta amenaza estadounidense es difícil de comprobar.
“Puede ser una narrativa que la propia Rodríguez está construyendo para mantener unida a la base”, explicó. “Todos saben que la salida de Maduro solo pudo haber ocurrido con complicidad interna”.
En la misma reunión, Ñáñez alertó a los influenciadores sobre los “puristas” del chavismo que podrían acusar al nuevo liderazgo de “entregar el país” o “traicionar la revolución”.
También sostuvo que el control estadounidense sobre el petróleo venezolano forma parte de un plan previamente acordado por Maduro, y no de una derrota. “Vender petróleo a Estados Unidos siempre ha sido nuestro plan”, afirmó.
Desde el operativo militar, el régimen ha desplegado una estrategia comunicacional contradictoria, combinando discursos agresivos contra Estados Unidos en redes sociales y canales de Telegram, mientras cumple en la práctica con todas las demandas de Washington.
“Lo que realmente está negociando el gobierno es cómo salvar su propio pellejo”, resume López Maya.
Días después de la filtración del video, Ñáñez fue removido del Ministerio de Comunicación y designado como ministro de Medio Ambiente.
Su sucesor, el escritor Miguel Ángel Pérez Pirela, creó una nueva cuenta en redes sociales destinada a “defender la verdad sobre Venezuela contra las campañas de noticias falsas”, una iniciativa que refuerza la percepción de que, incluso sin Maduro y en medio de un acercamiento a Estados Unidos, el régimen mantiene intactas sus prácticas autoritarias, con presos políticos, represión y sin un calendario electoral definido.