Tras casi cuatro meses de intensa presión por parte de la administración Trump, el líder del régimen chavista, Nicolás Maduro, fue capturado por un equipo de élite estadounidense en una operación sin precedentes en Venezuela.
Durante su primera presidencia, Donald Trump apoyó la salida de Maduro y reconoció formalmente a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. A finales de su mandato, en 2020, Trump ofreció 15 millones de dólares de recompensa por la captura de Maduro, acusado de “narcoterrorismo”, tras cargos presentados por fiscales de Florida y Nueva York que afirmaban que “el chavismo ha conspirado durante los últimos 20 años para introducir cocaína en Estados Unidos”.
La presión política y el fraude electoral
Durante los cuatro años de la administración Biden, la presión sobre Maduro se alivió, y en 2023 se levantaron sanciones y embargos petroleros con la promesa de elecciones libres en 2024. Sin embargo, los comicios fueron fraudulentos, y la mayoría de los países democráticos no reconocieron los resultados que confirmaron un nuevo mandato del chavista. La oposición presentó actas originales que certificaban la victoria de Edmundo González, candidato respaldado por María Corina Machado, quien fue bloqueado por una sanción ficticia que le impidió aspirar a la presidencia.
A pesar del fraude, Estados Unidos no reimpuso inmediatamente sanciones a la industria petrolera y gasística. Tras su regreso al poder en 2025, Trump centró su atención en América Latina, especialmente en el Caribe.
Recompensa y operaciones contra el narcotráfico
El 7 de agosto, el Departamento del Tesoro aumentó la recompensa por la captura de Maduro de 25 a 50 millones de dólares. Maduro, junto con Diosdado Cabello y Vladimir Padrino, fue acusado de liderar el Cartel de los Soles, un entramado criminal que enviaba droga desde Venezuela a varios países con la complicidad del gobierno y las Fuerzas Armadas.
Semanas después, se inició una gran operación en el Caribe. Tras amenazas y movilización naval, el Departamento de Guerra atacó la primera lancha acusada de transportar droga, en un operativo de dudosa legalidad que dejó 11 presuntos narcotraficantes muertos. Desde entonces, Estados Unidos ha ejecutado 22 bombardeos en el Caribe y Pacífico, con más de 80 víctimas, incluyendo venezolanos, colombianos, ecuatorianos y trinitenses.
Movilización militar y alerta en el espacio aéreo
Trump envió mensajes contradictorios a Maduro, desde conversaciones pacíficas hasta una operación terrestre con apoyo de la CIA. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, movilizó el portaaviones USS Gerald Ford al Caribe, con 10.000 efectivos y aviones de guerra listos para intervenir en Venezuela.
El 22 de noviembre, las autoridades de aviación estadounidenses emitieron alerta para la aviación civil, advirtiendo sobre “una situación potencialmente peligrosa” en el espacio aéreo venezolano. Una semana después, Trump declaró que dicho espacio quedaba “cerrado en su totalidad”, afectando aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas. La tensión alcanzó un punto crítico.
Bombardeos y captura de Maduro
En la madrugada del sábado 3 de enero, Donald Trump ordenó atacar distintos objetivos en Venezuela, incluyendo instalaciones militares, en su campaña de presión contra Maduro, según CBS News.
Los bombardeos comenzaron en la mañana de ese día, afectando Caracas y los estados de Mérida, Aragua y La Guaira.
"Los Estados Unidos de América han llevado a **cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien ha sido capturado junto con su esposa y sacado del país. Esta operación se realizó en conjunto con las fuerzas del orden de Estados Unidos. Más detalles próximamente. Habrá una conferencia de prensa hoy a las 11:00 a. m. en Mar-a-Lago. ¡Gracias por su atención a este asunto! Presidente DONALD J. TRUMP", anunció el mandatario estadounidense en su cuenta de Truthsocial.
En redes sociales circulan imágenes de explosiones en varios puntos de Caracas, incluyendo detonaciones en el principal fuerte militar del país, en el oeste de la ciudad, y en la base militar de La Carlota.