La decisión del Banco de la República de subir en 100 puntos básicos la tasa de interés, dejándola en 11,25%, no solo sacudió el panorama económico del país, sino que también desató una fuerte reacción de los principales gremios, en medio de un creciente choque con el Gobierno Nacional.
La medida fue adoptada por mayoría en la Junta Directiva del Emisor, en una votación dividida: cuatro miembros respaldaron el aumento, dos propusieron una reducción de 50 puntos básicos y uno planteó mantener la tasa sin cambios.
Una consecuencia directa de la alerta inflacionaria
Tras el anuncio, uno de los pronunciamientos más duros fue el del presidente de la ANDI, Bruce Mac Master, quien aseguró que esta decisión es consecuencia directa de la alerta inflacionaria que enfrenta el país.
El dirigente gremial afirmó que durante meses hubo advertencias sobre el impacto de decisiones económicas adoptadas, según dijo, con más criterio político que técnico. Además, sostuvo que el Gobierno ahora pretende responsabilizar al Banco de la República, cuando en su opinión, fue el propio Ejecutivo el que dejó sin margen de maniobra a la entidad.
Mac Master lanzó una frase contundente: “¿Quiénes pagan? Los colombianos”, al advertir que el aumento de tasas impacta directamente el costo del crédito y el bolsillo de los ciudadanos.
Presionar una entidad técnica e independiente como el Banco de la República envía señal negativa
Por su parte, la presidenta de la Cámara Colombo Americana, María Claudia Lacouture, cuestionó el enfrentamiento entre el Gobierno y el Banco, especialmente tras la decisión del ministro de Hacienda de retirarse de la sesión de la Junta Directiva.
Lacouture advirtió que intentar presionar una entidad técnica e independiente como el Banco de la República envía una señal negativa y erosiona la confianza, no solo a nivel interno, sino también frente a inversionistas.
ANIF y Fenalco también se pronunciaron frente al tema
En la misma línea, el presidente de ANIF, José Ignacio López, calificó como grave la actitud del ministro al levantarse de la mesa, señalando que, más allá de las diferencias, la institucionalidad debe respetarse.
A estas críticas se sumó el presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, quien fue aún más directo al calificar la situación como un “espectáculo lamentable”.
Cabal aseguró que el Gobierno está trasladando responsabilidades a las instituciones, y defendió la autonomía del Banco de la República como un pilar fundamental de la estabilidad económica del país.
Además, señaló que la inflación persistente también estaría relacionada, en parte, con decisiones como el aumento del salario mínimo sin criterios técnicos, lo que, según dijo, ha afectado el equilibrio económico.
En conjunto, estas reacciones reflejan una creciente preocupación del sector empresarial frente al rumbo de la política económica y, especialmente, frente a lo que consideran un riesgo para la independencia del Banco de la República.
El aumento de la tasa de interés busca frenar la inflación, pero también endurece las condiciones financieras, impactando el consumo, la inversión y el acceso al crédito.
Así, más allá de la decisión técnica, el país presencia un pulso cada vez más fuerte entre el Gobierno y el Emisor, en un momento clave para la estabilidad económica y la confianza institucional.