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Juan José Echavarría, gerente del Emisor / Foto de Colprensa
4 Mayo 2017 05:37 AM

Juan José Echavarría, gerente del Emisor: FMI alaba la política fiscal

En diálogo con LA FM habló de la visita al país del Fondo Monetario Internacional.
La
Fm

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0:27 5:25

El informe del FMI

El Directorio Ejecutivo del FMI Concluye la Consulta del Artículo IV con Colombia correspondiente a 2017

4 de mayo de 2017

El 1 de mayo de 2017, el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó la consulta del Artículo IV con Colombia.[1]

En 2016, Colombia continuó ajustándose de manera ordenada a una combinación de shocks internos y externos, y logró un crecimiento económico más rápido que el de otros países de la región y mejoras adicionales en la reducción de la pobreza y la desigualdad. El crecimiento se redujo a medida que bajó la inversión y se vieron afectadas las exportaciones por la débil demanda de los países vecinos. Una caída adicional en los precios del petróleo erosionó los ingresos fiscales y contribuyó a la depreciación del peso. La inflación alcanzó en julio un máximo no observado desde hace varios años debido en parte al fenómeno de El Niño y a otros choques de oferta, pero se ha moderado desde entonces. A pesar del descenso en las exportaciones, el déficit en cuenta corriente se redujo a un ritmo más rápido de lo previsto a medida que disminuyeron las importaciones, y los flujos de inversión extranjera directa (IED) y de cartera proporcionaron suficiente financiamiento. El Banco Central siguió subiendo las tasas desde comienzos del año para anclar las expectativas inflacionarias, pero las ha bajado en los últimos meses a medida que se han moderado las presiones inflacionarias. El gobierno central cumplió la meta de déficit fijada por la regla fiscal a través de recortes del gasto primario y algunas mejoras en materia de administración tributaria, protegiendo a la vez el gasto prioritario en programas sociales e infraestructura.

Las perspectivas a mediano plazo de Colombia son favorables y se verán respaldadas por la implementación del acuerdo de paz y la reforma tributaria estructural, así como por el programa de infraestructura. La actividad económica repuntará ligeramente este año al aumentar la inversión, impulsada por la reducción de los impuestos a las empresas y la confianza derivada del acuerdo de paz. Las exportaciones no tradicionales están ganando terreno en parte debido a los esfuerzos para reducir las barreras comerciales, lo cual contribuirá a llevar el déficit en cuenta corriente a su nivel de equilibrio. El crecimiento a mediano plazo se verá impulsado por la diversificación de la economía hacia sectores no-petroleros, los cuales se beneficiarán del programa de infraestructura y el acuerdo de paz que mejorarán la competitividad y el desarrollo regional. Los riesgos para estas perspectivas se inclinan a la baja, y el principal riesgo a corto plazo se deriva de las necesidades de financiamiento externo que aún son altas (pero que están moderándose). A nivel interno, si bien el sistema bancario parece sólido, y en general resiliente a choques, han surgido algunos focos de vulnerabilidad en el sector corporativo. En el lado positivo, la implementación del acuerdo de paz a un ritmo más rápido de lo previsto podría apuntalar aún más el crecimiento a mediano plazo.

Evaluación del Directorio Ejecutivo[2]

Los directores ejecutivos felicitaron a las autoridades por la adopción de un sólido marco de política económica y la aplicación de medidas oportunas, que facilitaron un ajuste ordenado de la economía a una combinación de choques internos y externos. A pesar de la desaceleración del crecimiento, Colombia logró avances en el ámbito social, con mejoras en la reducción de la pobreza y la desigualdad. Si bien las perspectivas a mediano plazo son favorables, persisten riesgos a la baja, como la posible volatilidad financiera en un contexto de necesidades de financiamiento externo bruto relativamente elevado.

Los directores señalaron que las favorables perspectivas a mediano plazo de Colombia se verán respaldadas por la implementación del acuerdo de paz y el programa de reformas estructurales. Tras una década caracterizada por condiciones demográficas propicias y el auge de la inversión en materias primas, las perspectivas de crecimiento dependerán en parte de que se encuentren nuevos motores que impulsen el crecimiento. Se prevé que el acuerdo de paz mejore el desarrollo regional y fomente la inclusión social; al mismo tiempo, el programa de infraestructura ayudará a reducir las importantes brechas de infraestructura y a mejorar la productividad. Los directores manifestaron su satisfacción por los esfuerzos realizados para reducir barreras comerciales a fin de facilitar la diversificación de las exportaciones, e invitaron a adoptar medidas adicionales para mejorar el clima empresarial y desarrollar el capital humano.

Los directores recibieron con satisfacción la reforma tributaria estructural aprobada el año pasado, la cual ayudará a financiar programas sociales y de infraestructura clave al tiempo que se cumple con la regla fiscal. Coincidieron en que la reducción de impuestos a las empresas y la simplificación general del sistema impositivo mejorarán la competitividad. Los directores también señalaron que es esencial continuar los esfuerzos en el ámbito de la administración tributaria para alcanzar la meta de recaudo. Valoraron los esfuerzos realizados por las autoridades para financiar la implementación del acuerdo de paz, señalando al mismo tiempo que el leve impulso fiscal negativo es adecuado y ayudará a encauzar firmemente la relación deuda pública/PIB en una trayectoria descendente.

Los directores elogiaron que el banco central se ha enfocado en llevar las expectativas de inflación al rango meta, protegiendo al mismo tiempo el ajuste externo. Las oportunas decisiones de política ayudaron a contrarrestar las presiones inflacionarias el año pasado y respaldaron la adecuada desaceleración de la demanda interna. Los directores señalaron que hay margen para relajar la política monetaria el presente año dependiendo de la evolución de las expectativas de inflación, pero recalcaron que la trayectoria de recortes de las tasas de política monetaria debe seguir guiándose por los datos. Consideraron que el régimen cambiario flexible ha sido muy útil para el país y debe seguir siendo la primera línea de defensa ante los choques globales, y que la Línea de Crédito Flexible con el FMI representa una protección adicional.

Los directores vieron muy positivamente los planes de las autoridades de seguir fortaleciendo la supervisión y regulación del sector financiero. Si bien la solidez del sistema financiero ha soportado bastante bien la desaceleración económica de los últimos años, han surgido algunos focos de vulnerabilidad. En este sentido, instaron a seguir realizando un seguimiento a los balances de hogares y empresas. Los directores también instaron a las autoridades a implementar las principales recomendaciones pendientes del Programa de Evaluación del Sector Financiero (FSAP). Estuvieron de acuerdo en que la adopción de las normas de capital de Basilea III y la aprobación de la ley de conglomerados proporcionará herramientas adicionales para gestionar los riesgos relacionados con los grupos corporativos y de origen externo. La adopción de normas internacionales sobre clasificación de créditos y prácticas de reestructuración mejorarán la resiliencia del sistema financiero.