Con el aumento del salario mínimo para 2026, fijado en 23 %, distintos sectores han manifestado preocupación por los efectos económicos que esta decisión podría generar tanto en el corto como en el largo plazo.
Aunque el incremento en el precio de bienes y servicios se presenta de manera anual, algunos sectores experimentarían un impacto más significativo, entre ellos el de la compra de vivienda en Colombia.
Compra de vivienda en Colombia en 2026
Uno de los frentes con mayor impacto es el de la vivienda de interés social (VIS). El Gobierno nacional publicó el borrador del decreto mediante el cual propone nuevos lineamientos relacionados con el costo de la vivienda VIS.
El documento establece como tope general el valor de la vivienda de interés social en 135 salarios mínimos legales mensuales vigentes (SMLMV). En consecuencia, la separación, la promesa de compraventa, el encargo fiduciario y cualquier negocio jurídico deberán fijar el precio total en pesos colombianos.
De acuerdo con el borrador, los valores solo podrían modificarse en caso de una motivación extraordinaria, derivada del incremento en los insumos de construcción, debidamente soportada por el Índice de Costos de la Construcción de Edificaciones (ICCE).

¿Cuánto ha subido el precio de la vivienda de interés social en Colombia?
Según el pronunciamiento del presidente de Camacol, Guillermo Herrera, el precio máximo de la vivienda de interés social ha aumentado cerca de 75 %, casi tres veces más que en administraciones anteriores.
Este incremento responde, principalmente, a los ajustes del salario mínimo en los últimos años, incluido el 23 % decretado para 2026. Mientras que en 2022 el tope de la VIS se ubicaba en 135 millones de pesos, para 2026 la cifra ronda los 236,3 millones de pesos.
En este contexto, Camacol advirtió que en los últimos años 55.000 hogares desistieron de comprar vivienda, y más de 70.000 familias quedaron en un limbo jurídico y financiero tras la suspensión del subsidio Mi Casa Ya, en diciembre de 2024.
Durante el gobierno de Iván Duque, el incremento del valor de la vivienda VIS fue superior a 25,8 millones de pesos. En 2020, el precio de la VIS era de $131.670.450, equivalentes a 150 salarios mínimos, cuando el SMLMV era de $877.803.
Para 2021, el valor se ubicó en $136.278.900, con un salario mínimo de $908.526. Tras la pandemia, el salario mínimo aumentó 10,7 %, alcanzando el millón de pesos, lo que elevó el precio de la VIS a $150 millones.
Con el inicio del gobierno de Gustavo Petro, la vivienda VIS pasó a $174 millones, tras un aumento del 16 % del salario mínimo, que se ubicó en $1.160.000. En 2024, el incremento fue del 12 %, llevando el salario a $1.300.000 y el valor de la VIS a $195 millones.
Para 2025, el salario mínimo subió 9,53 %, quedando en $1.423.500, lo que situó el precio de la vivienda VIS en $213.525.000. Finalmente, con el aumento del 23,7 % para 2026, el salario mínimo se fijó en $1.750.905, lo que llevaría el valor de la vivienda de interés social a $262.635.750.

Qué cambia con el proyecto de decreto sobre los topes de la vivienda VIS
El nuevo proyecto de decreto del Gobierno nacional, que busca estandarizar y fijar topes para la vivienda de interés social, ha generado diversas reacciones.
El exministro de Hacienda Juan Manuel Restrepo aseguró que la iniciativa “da una sensación de mayor transparencia para el comprador, pero en la práctica es una medida populista: es pan para hoy y hambre para mañana, porque desconoce cómo funciona realmente la construcción de vivienda VIS”, señaló a través de X.
El borrador del decreto estará disponible para comentarios hasta el 24 de enero y, de no presentarse objeciones, entraría en vigencia al día siguiente de su expedición.
Actualmente, el Ministerio de Vivienda unificó el tope máximo en 135 SMLMV. Con la entrada en vigor del decreto, se eliminaría el tope excepcional de 150 salarios mínimos, que para 2026 equivale a cerca de $262 millones, aplicable en ciudades como Bogotá y 48 municipios del país.
Asimismo, dejaría de existir el tope de 175 salarios mínimos para viviendas construidas en zonas de renovación urbana. Además, el decreto obliga a fijar el precio de la vivienda VIS en pesos colombianos desde el momento de la promesa de compraventa, eliminando la posibilidad de indexar el valor al salario mínimo vigente en la fecha de escrituración.