Imagen ilustrativa. Grupos armados ilegales
Imagen ilustrativa. Grupos armados ilegales
Foto: Archivo
17 Ene 2021 10:57 AM

Presunta presencia de grupos armados tiene en alerta a Risaralda y Chocó

Varios rumores sobre hombres armados están generando temor en las comunidades.
Valeria
Guerrero Osorio
@valguerreroso

Al occidente de Risaralda, en el corredor que conecta a los municipios de Mistrató y Pueblo Rico con el departamento vecino de Chocó, el Gobernador Víctor Manuel Tamayo solicitó a las fuerzas militares y a la Policía del departamento, aumentar su pie de fuerza en aras de evitar que alguna zona marginal se convierta en víctima de grupos al margen de la ley.

De acuerdo con Israel Londoño, Secretario de Gobierno de Risaralda, tal petición se realizó en medio del último Consejo de Seguridad departamental, donde se conoció de varios rumores que hay en la comunidad sobre la supuesta presencia de hombres armados en los límites del territorio risaraldense.

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“En el Consejo de Gobierno y Seguridad se tocaron varios temas por parte del señor gobernador y una solicitud a nuestro Ejército Nacional y a la Policía de reforzar el corredor vial de Chocó-Pueblo Rico-Mistrató, junto a las autoridades locales, para evitar la presencia de actores armados al margen de la ley”, indicó Londoño.

“Digamos que hay rumores, como siempre los hay, y es lo que venimos cotejando. Lo que queremos, y es una iniciativa del señor gobernador, es que no hayan territorios vedados para que la fuerza pública se pueda desplazar y eso requiere una coordinación con nuestras autoridades indígenas y locales”, agregó.

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Recientemente, las autoridades del Consejo Mayor Indígena de Risaralda (CRIR) manifestaron su preocupación ante la supuesta petición del Batallón San Mateo de Pereira de conocer la georeferenciación de cada resguardo y asentamiento que tienen en el departamento.

De acuerdo con las autoridades ancestrales, tal información podría convertirlos en objetivos militares o de grupos guerrilleros, en caso tal de que alguno de ellos logre acceder a sus territorios, situación que ha generado temor en las comunidades asentadas en la frontera risaraldense, que corresponden a la mitad de la población indígena de Risaralda.