Los amigos de Andrés Parra intentando salvar su vida tras accidentarse con una motosierra.
Los amigos de Andrés Parra intentando salvar su vida tras accidentarse con una motosierra.
Luis Salazar
2 Jul 2020 04:22 PM

Andrés Parra, el campesino del Meta que se desangró por la falta de un hospital

En esta región, olvidada históricamente por el Estado colombiano, no hay escuelas, hospitales, ni autoridades.
Miguel Valencia
Miguel Ángel
Valencia González
@MiguelValenciaf

Jimmy Parra tiene una sonrisa franca y una amabilidad conmovedora. Anda con un poncho colorido y su cachucha de las “mil batallas” con la que resiste las inestables lluvias y el potente sol del municipio de Uribe, en el norte del departamento del Meta, una zona que fue el corazón de las operaciones de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), en los años cuando soñaban con tomarse el poder en Colombia.
 
Este campesino creció allí, exactamente en la vereda del Duda, junto a su hermano Andrés. Se trata de una región donde no hay carreteras, hospitales, escuelas, servicios públicos, ni autoridades. Un territorio virgen que está atravesado por el Páramo de Sumapaz (Cundinamarca), el ecosistema de este tipo más grande del mundo.

El norte del Meta está integrado por siete veredas, rodeadas de miles de kilómetos de un imponente ecosistema donde los insurgentes construyeron caminos a la fuerza y se instalaron en la zona para esconderse del alcance de las Fuerzas Militares, durante un conflicto interno que se alargó por 54 años.

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En ese contexto, los hermanos Parra fueron haciéndose hombres al lado a sus cultivos de alverja y frijol, los quesos, los animales, los ríos de aguas cristalinas y las heridas de la guerra, que dejaban los aviones del Estado en los campos, que surcaban el azulado cielo para lanzar bombas o ráfagas de ametralladora a las columnas guerrilleras.

Eran años donde la muerte, la desaparición o el atropello de los militares, que los acusaban de ser colaboradores de las Farc, se volvieron parte del paisaje, al igual que los ladridos, los silbidos de las ordenes de guerra, los gritos de pánico y el recurrente murmullo del andar de las mulas, animales que resultan vitales para los campesinos pues cada vereda se encuentra a 11 horas de distancia.

Son trochas que dejan las espalda y las rodillas hechas añicos, pues resulta muy fácil caer y accidentarse. "Cuídense los pies", advierten los campesinos, "en esta región no está permitido lastimarse porque no hay quien le ayude a uno".

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Charcos de sangre

En la actualidad Jimmy es padre de familia de un niño inquieto y juguetón llamado Neymar, junto a su mujer. Todos viven en una casa de latas y madera, donde cocinan con leña y hace un frío aterrador. Cuando se entra a su hogar lo primero que se ve es calendario de la Farc, un radio que casi no funciona y varias velas para iluminarse en la noche.

Este hombre de piel morena, estatura mediana, ojos claros y barba oscura habló con La FM sobre la muerte de su hermano Andrés Parra, que hace cuatro meses se accidentó en un aserradero y se desangró en esa misma zona que los vio crecer y soñar juntos.

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"Mi hermano compró una finca en la vereda de Tambos tras muchos años de esfuerzo y trabajo. Como aquí las casas se hacen de madera, le pagó a un aserrador para construirla. Dos días después que se fue para el aserradero, sobre las 6:30 p.m., me llegó la noticia de que Andrés estaba muy mal porque se había quitado un pie con una motosierra mientras cortaba madera".

Después de algunas horas de camino Jimmy llegó a la zona donde se encontraba Andrés, que estaba blanco, moribundo, tirado sobre una improvisada camilla tras su agonía solitaria, pues al intentar arrastrarse por el campo, para salvar su vida, dejó charcos de sangre. “La motosierra se le quedó agarrada a la piel por 20 minutos hasta terminó por quitarle el piecito", añadió.

Después de 20 horas de camino por las trochas cargando a Andrés para dejarlo en una ambulancia que lo llevaría a un hospital, este joven perdió la batalla en el Alto de los Mortiños, a una hora del lugar donde ya lo esperaban para socorrerlo.

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“A pesar de que intentamos coordinarnos por walkie-talkies con nuestros demás amigos para sacar a mi hermano, una vez comenzamos a entrar al Tambo, ya ni siquiera sangraba".

"Él decía: "llévenme rápido", pero mientras cruzábamos la montaña, que parecía hacerse más larga, por el lado de una peña me llamó, me miró a los ojos y yo pensé: "mi hermano se me va a morir". Cuarenta minutos después falleció", agregó.

Los de abajo

Los campesinos que intentaron salvar la vida a Andrés se miraron desconsolados tras su muerte. Sostenían sobre sus hombros una rabia histórica. Eran hombres que querían gritar el dolor de su destino y escupir su verdad en el rostro de los poderosos, esos mismos que, según ellos, no les hacían sentir metenses ni colombianos.

Poco tiempo atrás sintieron esa misma amargura que les llena de lagrimas los ojos y entrecorta la voz, cuando uno sus compañeros en la vereda del Duda se cayó en un río de aguas bravas, que no tiene ningún puente para cruzarlo, y se ahogó.

Actualmente los campesinos deben transitar por esas aguas subidos en un compartimiento de metal, mientras los demás jalan con una cuerda a la persona desde la otra orilla.

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Finalmente, aunque es posible que durante las décadas de conflicto en Colombia, que dejó 240.000 muertos y ocho millones de víctimas, esta región fuera la que puso la cuota de sangre mas alta, Jimmy y sus compañeros no pierden la esperanza y la fe en la vida. Quieren que sus hijos vivan una realidad más justa, amigable y feliz que la que les tocó a ellos en el municipio de Uribe.

Por esa razón, actualmente muchos de ellos trabajan con un grupo llamado Arcaduda, un colectivo de reincorporados de las Farc y campesinos que, apoyado por las embajada británica y noruega, busca convertirse a esa región en potencia nacional a nivel agropecuario y, de esa manera, recuperar el lugar que la guerra les quitó y que hoy, aún después de la firma del Acuerdo de Paz, los deja más llenos de incertidumbres que de certezas.

Este es el río donde se ahogó uno de los campesinos en la vereda del Duda:

[Video] El río donde se ahogó uno de los campesinos en la vereda del Duda, norte del Meta.

Fuente
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