Comerciantes de Providencia y Santa Catalina en la ruina
Jairo Tarazona
22 Nov 2020 09:30 PM

Comerciantes de Providencia han sufrido robos tras el paso del huracán

Uno de los afectados asegura que incluso la "Policía Nacional ayudó a robar".
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@jairoreport

A Edgar Santos Martínez, un bumangués que llegó hace 40 años a Providencia, se le corta la voz y se le aguan los ojos, cuando cuenta que sus dos negocios, una miscelánea y un supermercado, quedaron destruidos por los efectos del huracán Iota el saqueo en el que, según él, participaron algunos policías.

El Súper Central Hamilton era uno de los establecimientos más populares de Providencia y Santa Catalina que, junto a la mayoría de comercios, desapareció.

"Tengo que decirlo con tristeza: la Policía Nacional ayudó a robar. Es triste". Su hijo interviene y cuenta: "A mí me tocó armarme dentro del supermercado para que no se metieran. A todos los comerciantes nos tocó encerrarnos armados porque la policía no dio apoyo, la gente robando y decían que se iban a meter a las malas. Nos tocó ponernos firmes o de lo contrario hubieran saqueado todo".

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Llegó hace 40 años, trasladado para el Banco de la República, se casó con una raizal. Hoy tiene dos hijos y se quedó viviendo como isleño. Cuando el banco fue cerrado, con su mujer tuvieron alquiler de autos, restaurantes, almacenes de ropa y calzado y finalmente un almacén de alimentos víveres: "Desde hace 25 años hemos venido trabajando en eso".

“El huracán Iota arrasó con todos los negocios y los dos establecimientos que teníamos en el centro, una miscelánea y el supermercado en ruinas ,y lo que quedó fue dañado por el agua que llegó a metro y medio de altura".

El saqueo se presentó cuando cesó un poco el mal tiempo. "Mi señora le informó al presidente Iván Duque, que estuvo aquí, en presencia del alcalde, que también le constaba, y ya los retiraron afortunadamente de aquí de Providencia, pero el daño fue traumático".

En surtido podía haber 600 o 700 millones de pesos, más la infraestructura del almacén. "Es el fruto del trabajo de toda la vida, tanto mía, mi señora y mis hijos, de todos modos, dar gracias a Dios que estamos todos vivos".

"[En el futuro] vamos a mirar qué tipo de ayuda nos va a brindar el Gobierno. Lo poquito que quedó se le ha regalado a la comunidad, amistades que tienen hijos, y necesitan un pañal. Y también la banca que nos facilite, que nos presten para poder salir adelante".

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En un día perdieron el trabajo de 40 años: "Le damos gracias a mi Dios y a la vida que estamos bien de salud, pero ya tenemos informes que hay coronavirus regado, y van a venir una serie de epidemias, pero nos toca volver a empezar y reconstruir, meterle barraquera".

"[Lamentablemente] hay personas que nos ha tocado vivir en hamacas o en sillas en la calle, y medio nos cae un aguacero y aguantarnos porque no hay más. No se trata de pobres o ricos o de clases sociales; aquí todos estamos en iguales condiciones y todos sufrimos de igual manera", relató 

Fuente
Sistema Integrado de Información