Las fuertes lluvias registradas en los últimos días en el departamento del Huila volvieron a generar afectaciones en la red vial, especialmente en la Ruta Nacional 45, uno de los corredores más importantes para la conexión entre Neiva y el sur del país.
En el sector conocido como Los Altares, vía Neiva-Garzón, las autoridades adelantan labores de limpieza, remoción de material y atención de derrumbes, razón por la cual se establecieron cierres intermitentes durante el sábado 7 y domingo 8 de febrero, con el fin de garantizar la seguridad de los usuarios de la vía y del personal que trabaja en la zona.
De acuerdo con la información oficial, los cierres totales se realizara en los siguientes horarios: de 6:00 a.m. a 8:00 a.m., de 10:00 a.m. a 12:00 p.m. y de 2:00 p.m. a 5:00 p.m. Durante estos lapsos no se permitirá el paso vehicular, mientras que en los horarios intermedios se habilitará la movilidad de manera controlada, dependiendo de las condiciones climáticas y del avance de las labores técnicas.
Asimismo, las precipitaciones también afectaron otros puntos estratégicos de la vía que comunica a Pitalito con Saladoblanco y Oporapa, especialmente a la altura de los sectores de Calenturas, La Batea y Oritoguáz–Elías; la emergencia fue provocada por la creciente súbita de una quebrada cercana al puente Calenturas, bloqueando completamente la carretera.
Estos eventos han generado preocupación entre transportadores, campesinos y comerciantes de la región, quienes dependen de este corredor vial para el transporte de productos agrícolas, insumos y el desplazamiento diario de pasajeros.
Estado de la vía
Aunque las autoridades han logrado restablecer el tránsito de forma parcial, advierten que la inestabilidad del terreno, obliga a mantener restricciones temporales mientras se estabilizan los taludes y se reduce el riesgo de nuevos deslizamientos.
Ante este panorama, las entidades departamentales de Gestión del Riesgo de Desastres, mantienen activo un monitoreo permanente en zonas priorizadas del Huila, pese a que en algunos municipios se registra una leve disminución en la intensidad de las lluvias.
El llamado es a no bajar la guardia, ya que los efectos acumulados de las precipitaciones prolongadas, continúan representando un riesgo latente para la infraestructura vial y las comunidades asentadas en zonas de ladera.
Las autoridades explicaron que las lluvias intensas incrementan la saturación de los suelos y elevan los niveles de ríos y quebradas, lo que aumenta la probabilidad de deslizamientos de tierra, inundaciones y crecientes súbitas, tanto en áreas rurales como urbanas.
Por ello, se insiste en la necesidad de adoptar medidas preventivas diferenciadas, de acuerdo con las características de cada territorio y el nivel de amenaza identificado.
El geólogo de la Oficina para la Gestión del Riesgo de Desastres, Sebastián Dussán, señaló que “cuando los suelos alcanzan altos niveles de saturación, la probabilidad de movimientos en masa y fallas en taludes se incrementa de manera significativa, por lo que es fundamental que la comunidad esté atenta a señales de alerta temprana”.
Las autoridades recomendaron a los conductores planificar sus desplazamientos, respetar la señalización instalada en los puntos críticos y acatar las indicaciones del personal en la vía. Asimismo, reiteraron que cualquier novedad o emergencia debe ser reportada de inmediato a los organismos de socorro, con el fin de reducir riesgos y proteger la vida de quienes transitan por estas carreteras del sur del Huila.