El exdirector de la Policía Nacional, general (r) Jorge Luis Vargas, aseguró que el presidente detenido de Venezuela, Nicolás Maduro, es un narcotraficante, afirmación que —según dijo— está respaldada por decenas de pruebas en poder de autoridades colombianas y de Estados Unidos.
En su cuenta de X, el general Vargas explicó que, durante dos décadas de operaciones contra las guerrillas de las FARC y el ELN en todo el territorio nacional, se hallaron en computadores de cabecillas órdenes del Secretariado del Estado Mayor de las FARC y del COCE para estrechar lazos con Maduro y las Fuerzas Armadas venezolanas, con el fin de traficar cocaína, armas y ejecutar actividades terroristas a ambos lados de la frontera.
Pruebas judicializadas y vínculos con guerrillas
"Hay fotografías, mensajes y comunicaciones, etc. etc. que están debidamente judicializadas por lo que a los colombianos y venezolanos no les debe quedar la menor duda que Maduro es un narco", aseguró el oficial.
Maduro es señalado como cabecilla de una red que habría conspirado para el envío de miles de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos, en presunta alianza con guerrillas colombianas, carteles mexicanos y bandas criminales transnacionales.
Redes criminales y narcotráfico internacional
Investigaciones y documentos judiciales indican que Maduro y otros altos funcionarios habrían utilizado su autoridad para corromper instituciones venezolanas con fines criminales.
También se le acusa de apoyar a las FARC y el ELN, así como a carteles mexicanos como el de Sinaloa y Los Zetas, y a la banda criminal Tren de Aragua. Las acusaciones incluyen la facilitación de pasaportes diplomáticos para narcotraficantes y la autorización de vuelos privados para transportar dinero ilícito.
Estas acusaciones, con penas estimadas de hasta 33 años de prisión, subrayan la complejidad de las redes criminales transnacionales y la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.
Impacto regional y movimientos de grupos armados
Cabecillas de las FARC y el ELN estarían buscando su regreso a Colombia ante la incertidumbre sobre su seguridad en Venezuela, tras recientes eventos geopolíticos.
Informes de inteligencia señalan que estos cabecillas, con presencia significativa en territorio venezolano, estarían reconsiderando sus bases de operación.
Durante años, el ELN y las disidencias de las FARC mantuvieron presencia en zonas estratégicas de Venezuela, en especial en el arco minero del Orinoco, desde donde habrían desarrollado economías ilícitas como la extracción de recursos naturales y el narcotráfico, con presunta complicidad del gobierno venezolano, incluidas acusaciones contra Nicolás Maduro por liderar redes criminales y brindar protección a estos grupos.
La reconfiguración de operaciones y el movimiento de cabecillas podrían tener implicaciones significativas para la seguridad fronteriza de Colombia y la dinámica del conflicto armado interno.
La intervención de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro han generado un ambiente de inestabilidad que estaría afectando las redes de apoyo y seguridad de estos grupos armados en Venezuela.