Un estudio sobre la contaminación asociada a la producción de cocaína puso la lupa sobre la presencia de esta sustancia y de diferentes compuestos químicos en fuentes de agua de Colombia.
Leonardo Coutinho, director ejecutivo del Center for a Secure Free Society, explicó en entrevista con Tarde, pero llego de La FM que la investigación surgió de una pregunta concreta: hasta dónde pueden llegar los residuos utilizados durante la producción de cocaína y si estos terminan entrando en los sistemas de agua.
El investigador señaló que Colombia tiene un peso importante en la producción mundial de cocaína y que esta actividad requiere grandes cantidades de combustibles y productos químicos.
“La producción de cocaína, mucha gente se olvida de que necesita una cantidad enorme de gasolina, de productos químicos, cemento, que son utilizados, que son echados en el medio ambiente, sin ningún cuidado”.
Los resultados incluyeron la detección de trazas de cocaína y otros compuestos en muestras de agua de varias ciudades.
Estas son las ciudades donde encontraron trazas de cocaína
El informe reportó trazas de cocaína en muestras de agua del grifo de Bogotá, Cartagena, Popayán y Quibdó. En el caso de Cali, la detección correspondió a agua que ingresaba al sistema de tratamiento.
El estudio hizo parte de un análisis más amplio de muestras tomadas en diferentes ciudades y municipios del país.
Para Coutinho, uno de los aspectos más llamativos es que algunos rastros puedan detectarse lejos de las zonas donde se desarrolla directamente la producción de la droga.
Según explicó, la investigación buscaba precisamente establecer si los residuos podían desplazarse a través de los sistemas hídricos y llegar hasta zonas urbanas.
Bogotá también aparece en los resultados del estudio
La presencia de trazas en Bogotá llamó especialmente la atención durante la entrevista. Coutinho aclaró que, desde su perspectiva, esto no significa que el problema se origine en la planta de tratamiento de la capital.
“El sistema de tratamiento de agua de Bogotá es referencia, es excelente, no es un problema de las estaciones de tratamiento”.
El investigador explicó que el desafío estaría relacionado con el tipo de contaminantes que llegan a las fuentes de agua y con la capacidad de los sistemas convencionales para removerlos.
“El tratamiento de agua, por mejor que sea, no es capaz con las tecnologías que son más comunes”.
Su explicación apunta a que una planta puede cumplir con los procesos habituales de potabilización y, aun así, enfrentarse a sustancias para las cuales necesitaría tecnologías más avanzadas.
Cocaína, amoníaco, diésel, acetona y metanol, entre las sustancias analizadas
La investigación no se concentró únicamente en la cocaína. También examinó diferentes compuestos asociados a los productos utilizados durante la producción y procesamiento de la droga.
Entre las sustancias mencionadas están amoníaco, diésel, acetona y metanol, además de otros productos químicos.
Coutinho insistió en que muchos de estos elementos son utilizados durante la producción de cocaína y luego terminan siendo arrojados al ambiente.
Para la organización, el problema ambiental no termina en las zonas de producción, porque los residuos pueden desplazarse por los ecosistemas y las fuentes hídricas.
¿Cómo pueden llegar estos residuos al agua?
La explicación del investigador parte de lo que ocurre durante el procesamiento de la hoja de coca. Los combustibles y productos químicos utilizados en ese proceso generan residuos que, si son vertidos al ambiente sin control, pueden terminar en los suelos y en los cuerpos de agua.
La preocupación aumenta cuando estos contaminantes logran recorrer distancias importantes y aparecen en zonas alejadas de los lugares donde fueron generados.
Por eso, el estudio buscó analizar diferentes puntos de la cadena y establecer hasta dónde podía llegar esa contaminación.
El estudio plantea que el tratamiento convencional no sería suficiente
Coutinho explicó que existen tecnologías de tratamiento más avanzadas que podrían utilizarse para remover determinados compuestos.
“Sería necesario meter en los sistemas de tratamiento de agua de Bogotá sistemas de filtración por membranas, que son llamados de inversa, tratamiento con carbón activado”.
Sin embargo, estas tecnologías implicarían un costo mayor para los sistemas de potabilización.
“Haría el tratamiento mucho más caro, el costo del agua mucho más alto”.
Para el investigador, por eso no basta con trasladar toda la responsabilidad a las plantas de tratamiento.
“La contaminación y el origen del problema sigue”
Coutinho consideró que mejorar las tecnologías de las plantas podría ayudar a disminuir la presencia de determinados compuestos, pero no resolvería la fuente del problema.
“La contaminación y el origen del problema sigue”.
En su opinión, la respuesta debe comenzar en las zonas donde se generan los residuos.
“La respuesta para la salud pública de Colombia es lamentablemente mucho más profunda, más grande”.
El investigador planteó que una de las prioridades debe ser evitar que continúe aumentando la producción y procesamiento de cocaína en las zonas donde se generan estos residuos.
“Pelear en contra de esta contaminación, la fuente”.
¿Las trazas de cocaína significan un riesgo inmediato para la salud?
Durante la entrevista, Coutinho hizo una diferencia entre las pequeñas cantidades detectadas en el agua y la exposición que tendría una persona que consume cocaína directamente.
“Cuando uno aspira la cocaína y usa directo a la droga, tiene una exposición extrema a la droga”.
El investigador sostuvo que las cantidades encontradas en el agua son considerablemente menores.
“Estos consumos son pequeñas porciones”.
Sin embargo, planteó que todavía hay preguntas sobre los efectos que podría tener una exposición repetida a pequeñas cantidades de diferentes compuestos.
“Pero la exposición continua todos los días, todos los días”.
Coutinho señaló que esta situación requiere mayor investigación para establecer cuáles podrían ser sus efectos en el organismo.
El metanol y la exposición continua también preocupan
Uno de los compuestos mencionados durante la conversación fue el metanol.
“Hay metanol en el agua. Pequeñas porciones, pero la exposición continua todos los días, todos los días”.
El investigador también habló de posibles efectos indirectos relacionados con la composición química del agua y la interacción con los materiales de los sistemas de distribución.
“Identificamos que ciertos niveles del cambio del agua, del PH de agua, puede hacer la corrosión de metales y exponer al pueblo a consumir metales pesados, por ejemplo”.
Estas son hipótesis planteadas por el investigador y requieren estudios adicionales para determinar si los niveles detectados representan un riesgo concreto para la población.
El problema también alcanza a comunidades cercanas a los ríos
Coutinho llamó la atención sobre las poblaciones que viven cerca de las fuentes hídricas y que pueden encontrarse aguas arriba de los sistemas de tratamiento.
En esos casos, el riesgo ambiental puede ser diferente al de una ciudad que cuenta con un proceso de potabilización antes de que el agua llegue a los hogares.
El investigador señaló que algunas comunidades, especialmente en zonas rurales, pueden tener una relación más directa con los cuerpos de agua afectados por los residuos de la producción de cocaína.