Paula Salamanca, una tatuadora, presentó en La FM su campaña para ayudar a mujeres víctimas de violencia de género mediante tatuajes sobre cicatrices, un proceso que, según explicó, permite hablar del trauma y avanzar en su transformación.
La entrevistada indicó que la iniciativa surgió desde la empatía y de experiencias personales. “Nació desde la empatía”, dijo, al señalar que identificó que muchas mujeres han vivido maltrato intrafamiliar. También afirmó que previamente realizaba reconstrucción de areola en tatuaje para pacientes con cáncer de mama y que decidió ampliar ese trabajo hacia otras cicatrices.
¿Cómo funciona la campaña de tatuajes para víctimas de violencia de género?
Salamanca explicó que difundió la campaña y comenzaron a contactarla mujeres interesadas. Señaló que durante las sesiones se generan espacios de diálogo en los que las participantes relatan sus experiencias. “Es parte de la superación”, afirmó, al indicar que poder hablar con fluidez de hechos traumáticos evidencia un proceso interno de transformación. También dijo que ha llorado con sus clientes y que al final ellas se sienten tranquilas al ver el resultado del tatuaje.
La tatuadora señaló que su historia personal también está relacionada con el maltrato intrafamiliar. “Yo he vivido maltrato intrafamiliar”, afirmó, y agregó que su hermana también pasó por esa situación. Indicó que estos casos son frecuentes y que su trabajo busca motivar a otras mujeres a salir de esos entornos y a buscar apoyo.
¿Los tatuajes sobre cicatrices son gratuitos para las víctimas?
Frente a los costos, Salamanca aseguró que el servicio no tiene cobro. “Esto es completamente gratis”, dijo, al explicar que lo realiza desde la empatía y el amor. En cuanto a los casos atendidos, mencionó que uno de los más complejos fue el de una mujer con múltiples puñaladas en su cuerpo, cuya historia escuchó durante el proceso de tatuaje.
También relató experiencias personales relacionadas con su cuerpo y decisiones tomadas en el pasado. Indicó que cuando tenía 16 años mantuvo una relación con una persona mayor que influyó en sus tatuajes. “Era algo muy psicológico”, afirmó, al describir una dinámica de manipulación en la que aceptaba tatuarse para evitar conflictos. Añadió que ha abordado este tema en terapia y que considera que decidir sobre el cuerpo de otra persona en esas condiciones constituye maltrato.
Finalmente indicó que actualmente está en proceso de eliminar algunos tatuajes y que su experiencia personal también hace parte de la conversación con las mujeres que atiende. Señaló que el acompañamiento durante las sesiones se centra en escuchar y respetar cada historia compartida. “Las guardo con mucho amor y respeto”, dijo, al referirse a las personas que participan en la campaña. Con esta iniciativa, concluyó que busca generar espacios donde las mujeres puedan expresar lo vivido y avanzar en su proceso personal a través del tatuaje como herramienta de expresión.
Asimismo reiteró que el proceso se desarrolla mediante sesiones individuales en las que cada diseño se define a partir de la historia relatada por la participante y de sus decisiones personales en cada caso.
*Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de La FM