El proyecto de ley para reconocer el Día Nacional de la Biblia en Colombia protagonizó un debate en Rounds FM, de La FM, entre la senadora Sara Castellanos, autora de la iniciativa, y Mauricio Albarracín, abogado constitucionalista y profesor de derecho.
La discusión giró alrededor de una pregunta central: ¿puede el Estado colombiano reconocer oficialmente la influencia cultural de la Biblia sin favorecer una religión y comprometer su carácter laico?
Sara Castellanos defiende el proyecto por su impacto cultural
La senadora Sara Castellanos explicó que la iniciativa busca reconocer la influencia histórica, artística, literaria y lingüística de la Biblia, considerada uno de los libros más traducidos y leídos de la historia.
Según la congresista, el proyecto no pretende establecer un nuevo día festivo, generar obligaciones presupuestales ni imponer prácticas religiosas a los ciudadanos.
Castellanos insistió en que la propuesta tiene un propósito cultural y voluntario. Además, señaló que el articulado establece expresamente que ninguna persona estará obligada a participar en actividades de carácter religioso.
Durante el debate, la senadora destacó que la Biblia ha influido en la construcción del idioma español, la literatura y diferentes momentos de la historia colombiana.
También defendió la elección del 31 de octubre como fecha de conmemoración, al relacionarla con la historia de la traducción de la Biblia y la Reforma protestante.
Para Castellanos, reconocer esa influencia no significa establecer una religión oficial ni desconocer la diversidad de creencias del país.
Mauricio Albarracín cuestiona la iniciativa por el Estado laico
Por su parte, Mauricio Albarracín sostuvo que el proyecto debe analizarse más allá de su presentación como una iniciativa cultural.
El abogado advirtió que establecer una fecha oficial para promover la Biblia puede representar un privilegio estatal para el cristianismo frente a otras tradiciones religiosas y textos sagrados, como el Corán o el Libro de Mormón.
Uno de sus principales cuestionamientos está relacionado con el artículo que plantea honrar la Biblia por su significado religioso y con la posibilidad de utilizar recursos públicos para actividades de promoción.
Albarracín recordó que, según su interpretación de la jurisprudencia constitucional, el Estado puede reconocer manifestaciones culturales con raíces religiosas, siempre que exista un componente secular verificable, importante y suficiente.
A su juicio, la iniciativa no cumpliría ese estándar porque su motivación y contenido mantienen una relación directa con la promoción de una creencia religiosa.
También cuestionó la elección del 31 de octubre, al considerar que la fecha tiene una relación histórica con la Reforma protestante.
¿El Día de la Biblia vulnera la libertad religiosa?
Uno de los momentos centrales de Rounds FM fue la discusión sobre la neutralidad religiosa del Estado colombiano.
Castellanos respondió que el proyecto respeta el carácter laico del país y citó la Ley 133 de 1994, relacionada con la libertad religiosa y de cultos. Según explicó, esta normativa no implica que el Estado deba ser indiferente frente a las expresiones religiosas de la sociedad.
Albarracín, en cambio, argumentó que la libertad religiosa exige proteger todas las confesiones y evitar que las instituciones públicas favorezcan una tradición específica.
El constitucionalista advirtió que una promoción oficial de la Biblia podría dejar en segundo plano a comunidades indígenas, afrocolombianas y otras minorías religiosas y culturales.
La senadora rechazó esa interpretación y sostuvo que la iniciativa no busca reemplazar otras celebraciones ni prohibir manifestaciones culturales como Halloween.
Un debate que llegará al Congreso de Colombia
El intercambio entre Castellanos y Albarracín dejó expuestas dos interpretaciones sobre los límites entre cultura, religión y Estado.
Mientras la senadora defiende el reconocimiento de la influencia histórica y lingüística de la Biblia, el abogado advierte que la promoción institucional de un texto sagrado puede generar tensiones con el principio de igualdad religiosa.
La discusión sobre el Día Nacional de la Biblia plantea así un interrogante constitucional de fondo: hasta dónde puede llegar el reconocimiento cultural de una tradición religiosa sin que se convierta en un respaldo oficial a sus creencias.
La decisión estará en manos del Congreso de Colombia, donde el proyecto deberá afrontar el debate sobre su alcance, sus implicaciones jurídicas y su relación con la libertad religiosa y el Estado laico.
*Esta nota se hizo con apoyo de IA.