A diario, los perros confrontan retos para su salud, pero en cada Halloween estos aumentan exponencialmente. Los dueños de estas mascotas suelen disfrazarlos y provocar algún tipo de enfermedad en su pelaje o piel. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que los alimentos son parte esencial de la vida de un ser vivo y no todo lo que nosotros podemos consumir es bueno para los peludos.
Es que los organismos son diferentes y, biológicamente, tenemos diferencias con respecto a ellos. Por ello, cada Halloween significa un riesgo digestivo que pueden afectar la salud de los animales y el bolsillo de sus cuidadores. Cabe destacar que cada fecha de festividad humana representa cambios de rutina y la posibilidad de que consuman alimentos diferentes a los comunes son altas.
Es por ello que los cuidadores deben estar pendientes de que estos no coman algo que esté en el piso, de no darles chocolates y evitar que niños lo hagan; porque las consecuencias pueden ser irreversibles en casos específicos.
Un estudio en Reino Unido, publicado en The Veterinary Journal, determinó que la diarrea estuvo presente en el 7% de los casos de atención a perros en veterinarias por consumir alimentos que no hacen parte de su dieta diaria. Y el chocolate y dulces representan un riesgo para el alimento de los chuchos.
¿Por qué el chocolate y los dulces son peligrosos para los perros?
Los chocolates contienen teobromina y cafeína, estos compuestos naturales no son procesados de la misma manera en el sistema digestivo de los animales en comparación con el de los humanos. En ellos, el proceso es mucho más lento, por lo que se acumulan en el cuerpo y provocan infecciones severas.
El nivel de cacao puede presentar mayores riesgos para los animales, porque a mayor pureza o amargura, mayor será la cantidad de teobromina en el producto. El cacao en polvo, el chocolate negro y el de repostería son los más peligrosos, mientras que el chocolate blanco y el chocolate con leche tienen menor riesgo.
La teobromina puede mantenerse en el torrente sanguíneo de un perro entre 17 y 72 horas. Tras un estudio realizado por la Universidad Texas A&M, se concluyó que es preferible mantener a las mascotas alejadas del chocolate, los dulces con xilitol y las decoraciones que puedan ingerir durante Halloween, con el fin de evitar lesiones internas o problemas de salud.
Los dulces son tóxicos para los perros.
Los síntomas de intoxicación por chocolates
Algunos comportamientos pasan a ser diferentes y deben ser tomados en cuenta como alertas. Estas son:
- Vómitos.
- Diarrea.
- Falta de apetito.
- Dolor abdominal.
- Decaimiento.
- Inquietud.
- Temblores.
- Debilidad.
Si esto se presenta en su mascota y hay sospecha de que consumió dulces o chocolate, diríjase con un veterinario.
En casos extremos se puede registrar:
- Micción frecuente.
- Presión arterial baja.
- Aumento de la frecuencia respiratoria.
- Ritmo cardíaco irregular.
- Fallo cardíaco.
- Sangrado interno.
- Convulsiones.
- Pérdida de conciencia.
- Coma.
¿Cómo proteger la salud digestiva de las mascotas en Halloween?
Las necesidades alimentarias son diferentes, por ello, algunos consejos son:
- Mantener sus horarios habituales: procurar que las comidas, los paseos y los periodos de descanso se desarrollen en los horarios acostumbrados. Los cambios en la rutina pueden generar situaciones de estrés y alterar sus hábitos de alimentación.
- Mantener los dulces fuera de su alcance: el chocolate puede resultar tóxico para los perros, mientras que otros productos, como los dulces sin azúcar que contienen xilitol, también pueden provocar intoxicaciones graves.
- Evitar ofrecer alimentos de las celebraciones: golosinas, restos de comida, preparaciones muy grasosas y productos desconocidos pueden causar molestias gastrointestinales o representar riesgos adicionales.
- Controlar el acceso a residuos y decoraciones: las bolsas de dulces, los recipientes de basura y otros objetos pequeños deben permanecer fuera del alcance de las mascotas para evitar que ingieran sustancias u objetos peligrosos.
- Garantizar un espacio tranquilo: Disponer de un lugar seguro, con agua fresca y alejado del movimiento de las celebraciones, ayuda a que los animales se sientan más cómodos.