A aproximadamente seis horas por carretera desde la Ciudad de México, Jalisco se extiende en el occidente de México, bordeando con el océano Pacífico. Este destino de clima cálido subhúmedo, con temperatura media anual cercana a los 20,5 °C, es reconocido a nivel internacional como cuna del mariachi y del tequila, dos expresiones culturales emblemáticas que nacen de su identidad.
Con la mirada puesta en el turismo deportivo, la región será una de las sedes del Mundial de Fútbol 2026, el primero en disputarse entre México, Estados Unidos y Canadá. Más allá del evento, el territorio seduce con sus pueblos mágicos, el imponente paisaje agavero y una gastronomía de fuerte arraigo tradicional.
En conversación con La FM, el subsecretario de Turismo, Miguel Andrés Hernández, destacó una selección de imperdibles para descubrir el destino: rutas, rincones poco explorados y sabores típicos que convierten a Jalisco en una experiencia inolvidable para el viajero.
Cinco lugares para visitar en Jalisco: dos son pueblos mágicos
Tlaquepaque: entre mariachis y dulces típicos
A solo 30 minutos del aeropuerto de Guadalajara, Tlaquepaque —uno de los 12 Pueblos Mágicos de Jalisco— es una parada imperdible para quienes buscan arte, tradición y gastronomía, según el subsecretario de Turismo de Jalisco. Este destino destaca por su alfarería, ambiente cultural y la experiencia única de disfrutar mariachis en vivo mientras se recorren sus calles llenas de color.
Entre los planes recomendados está comer en el mercado Benito Juárez, donde encontrará desde birria y tortas ahogadas hasta carnes en su jugo y mariscos. También puede visitar talleres de dulces tradicionales en el centro -como Nuestros Dulces, ubicado en la calle Reforma 39 en el centro-, para conocer la elaboración de productos típicos como la cajeta, el mazapán y chocolate artesanal, o recorrer el Museo Regional de la Cerámica y caminar por el andador Independencia, ideal para explorar galerías, tiendas artesanales y restaurantes.

Amatiteña Garden: el oasis de agaves y cocteles cerca de Guadalajara
A solo 60 minutos de Guadalajara se encuentra Amatiteña Garden, un destino campestre poco conocido ideal para los viajeros que buscan experiencias distintas en medio de los campos de agave, materia prima del tequila y el mezcal. Este espacio combina naturaleza, coctelería y ambiente musical, con sets que van desde techno house hasta pop y regional mexicana, convirtiéndose en un plan perfecto para disfrutar del atardecer entre los agaves y cerrar la noche bajo un cielo iluminado por fogatas.
Entre sus imperdibles destacan cócteles recomendados por guías especializadas como la Flor de Canela o el refrescante Pomelo Garden. También es muy popular la “Coquita” preparada con tequila de la casa, una experiencia donde incluso se puede apreciar el proceso de destilación en vivo mientras se disfruta la bebida.
Puerto Vallarta: playa, naturaleza y vida nocturna
Pero si lo que busca es un destino que combine playa, naturaleza y vida nocturna, Puerto Vallarta es una de las recomendaciones de Hernández. Este destino del Pacífico mexicano, ubicado en la Bahía de Banderas (Jalisco), ofrece un equilibrio perfecto entre paisaje montañoso y mar, ideal para viajeros que quieren variedad en un solo lugar.
Allí puede recorrer el malecón, explorar la Zona Romántica y tomar tours en bote hacia Los Arcos y las Islas Marietas. También destacan sus playas como Conchas Chinas y Playa de los Muertos, además de actividades como snorkel, avistamiento de ballenas en temporada y planes nocturnos que lo convierten en un destino completo para distintos estilos de viaje.

Tonalá: tradición artesanal a pocos minutos de Guadalajara
Otra parada imperdible es Tonalá, municipio integrado al área metropolitana de Guadalajara y ubicado a cerca de 30 minutos. Este lugar es reconocido por su fuerte herencia artesanal, visible en sus tradicionales tianguis —mercados de origen prehispánico— que se realizan los jueves y domingos, donde sobresalen trabajos en cerámica, vidrio, plata y hierro forjado. Además, los visitantes pueden deleitarse con su gastronomía típica, recorrer sus calles llenas de historia y conocer el Museo Nacional de la Cerámica.
Cascadas de Huaxtla: plan natural imperdible para caminar y desconectarse
Para quienes buscan una escapada natural con caminatas, las Cascadas de Huaxtla, en Zapopan, son una opción ideal. A poco más de una hora de Guadalajara, el destino ofrece senderos rodeados de vegetación, perfectos para hacer senderismo, acampar y desconectarse al ritmo del agua y el paisaje.
El recorrido exige preparación física, por lo que se recomienda llevar calzado adecuado y provisiones. La entrada cuesta 75 pesos mexicanos por persona y el lugar abre todos los días, de 8:00 a. m. a 6:00 p. m.
No solo son tacos: cinco platos imperdibles que debe probar si viaja a Jalisco
Más allá de los tacos y burritos, la gastronomía de Jalisco ofrece una riqueza de sabores que sorprende al visitante. Desde la Subsecretaría de Turismo de México destacan cinco experiencias culinarias que reflejan la identidad del estado y su herencia cultural.

Raicilla
Considerada “prima” del tequila, la raicilla es una bebida alcohólica tradicional elaborada a partir de agave. Originaria de Jalisco, se caracteriza por su tono ámbar y un sabor ligeramente dulce. Suele servirse fría y, en algunas zonas costeras, se mezcla con jugos de naranja, toronja o maracuyá y agua mineral, lo que le aporta un perfil más tropical. Incluso cuenta con copas artesanales elaboradas en vidrio soplado en San Pedro Tlaquepaque.

Pozole rojo
Entre los platos más representativos está el pozole rojo, un caldo espeso de raíces prehispánicas preparado con maíz cacahuazintle, carne —generalmente de cerdo o pollo— y una base de chiles secos como guajillo y ancho. Se sirve con acompañamientos frescos como lechuga, rábano y limón, y durante siglos ha sido protagonista de celebraciones tradicionales.
La tuba
Refrescante y poco conocida, la tuba es una bebida natural introducida desde Filipinas en el siglo XVI a través del galeón de Manila. Se obtiene del néctar de la palma de coco y es apreciada por su contenido de vitaminas y minerales. En su versión callejera, se sirve fría con hielo y trozos de fruta como manzana, fresa o pepino, y se corona con nuez o cacahuate para equilibrar su dulzor.
Tortas ahogadas
Icono de la cocina jalisciense, la torta ahogada se prepara con birote salado —un pan crujiente típico— relleno de carnitas de cerdo. El secreto está en que se sumerge en salsa de tomate y se acompaña con una salsa picante de chile de árbol. Suele servirse con cebolla encurtida y, en algunos casos, dentro de una bolsa para disfrutar cada gota sin desperdicio.
Jericalla
Para el cierre dulce, la jericalla es un postre tradicional de Guadalajara que se remonta al siglo XVIII, creado en el Hospicio Cabañas. Elaborado con leche, azúcar, huevo, canela y vainilla, recuerda al flan, aunque con una textura más ligera. Su característica capa dorada y ligeramente tostada le aporta un sabor único que evoca la leche quemada.