El tubo de escape, conocido en Colombia como mofle, es una de esas partes del carro a las que pocas veces se les presta atención… hasta que algo no anda bien. Aunque suele pasar desapercibido, este componente cumple una función clave: expulsar los gases que se producen durante la combustión del motor de forma segura y con el menor impacto posible en el medioambiente.
Dentro del sistema de escape hay un filtro catalizador que ayuda a reducir las emisiones contaminantes. Por eso, cuando un vehículo está en buen estado, no debería salir humo visible por el mofle. Si aparece, el color puede convertirse en una señal de alerta que, atendida a tiempo, puede evitar daños mayores y gastos elevados en reparación.
¿Qué función cumple el tubo de escape o mofle?
El tubo de escape conduce los gases generados por la combustión hacia el exterior del vehículo. Lo hace de manera controlada, silenciosa y reduciendo en parte la contaminación gracias al catalizador.
Cuando el motor funciona correctamente, la combustión es equilibrada y no deja residuos visibles. Por eso, la presencia de humo en el escape suele indicar que algo no está funcionando como debería.
Ignorar esta señal puede terminar afectando el motor, aumentar el consumo de combustible y generar más emisiones contaminantes.
Humo blanco: cuándo es normal y cuándo preocupa
El humo blanco no siempre es motivo de alarma. En climas fríos o durante las primeras horas del día, es común ver una especie de vapor fino al encender el carro. Esto ocurre porque el agua condensada en el sistema de escape se evapora con el calor. En pocos minutos desaparece.
El problema surge cuando el humo blanco es espeso, constante y no se va después de recorrer varios kilómetros. En ese caso, podría estar quemándose el líquido refrigerante dentro del motor.
Una de las causas puede ser una falla en la junta de la culata, una lámina que une partes internas del motor. También puede haber deformaciones o grietas que permiten el paso del refrigerante hacia la cámara de combustión.

Si además se detecta que el nivel de agua baja con frecuencia, es momento de acudir al mecánico. Atender esta avería a tiempo puede evitar un daño mayor en el motor.
Humo negro: exceso de combustible y mala combustión
El humo negro suele estar relacionado con una mala combustión. En vehículos diésel antiguos o fabricados antes de 2011, puede aparecer al acelerar fuerte, especialmente si no cuentan con filtro antipartículas. En esos casos, puede deberse a residuos acumulados.
Sin embargo, cuando el humo oscuro es constante, el mensaje es claro: está entrando demasiado combustible y poco aire al motor. Esto no solo aumenta el consumo de combustible, también incrementa las emisiones contaminantes.
Una causa frecuente es un filtro de aire sucio que impide el paso adecuado de aire hacia los cilindros. También puede deberse a una falla en la bomba de gasolina, que envía combustible con más presión de la necesaria.
Si al acelerar el carro no responde con normalidad, conviene revisar el sistema de admisión y el estado del filtro. Resolver esta falla mejora el rendimiento y protege el motor.
Humo azul: aceite que se está quemando
El humo azul es una señal clara de que el aceite está entrando en la cámara de combustión y se está quemando junto con la gasolina.
Esto puede ocurrir por varias razones: uso de un aceite inadecuado, desgaste en los pistones, fallas en los retenes de válvulas o problemas en el turbo.

Cuando el aceite no tiene la densidad correcta, no sella bien y puede filtrarse. También puede haber piezas desgastadas que permitan el paso del lubricante hacia donde no debería estar.
En estos casos, es fundamental revisar el nivel de aceite y acudir a un especialista. Circular con esta falla puede causar daños graves y elevar considerablemente el costo de reparación.
Recomendaciones clave para evitar daños mayores
- Revisar periódicamente los niveles de agua y aceite.
- Cambiar el filtro de aire según las recomendaciones del fabricante.
- Usar el aceite indicado para el modelo del vehículo.
- No ignorar humo persistente, aunque el carro siga funcionando.
- Acudir a revisión mecánica ante cualquier señal inusual.
Estar atentos al color del humo que sale del mofle puede marcar la diferencia entre una reparación sencilla y un daño severo del motor. Una revisión a tiempo protege el bolsillo y alarga la vida útil del vehículo.